¡Segunda llamada, Segunda!... Pastorelas.

He aquí una serie de pastorelas, a texto completo, que ofrecemos a la comunidad de RedEscolar para disfrutarlas, a través de la lectura, la reflexión y ¿por qué no? ponernos las pilas y realizar un gran montaje, que además de divertido y educativo será un acto memorable para la escuela y la comunidad.

De acuerdo con el número de potenciales actores y con el texto que más les guste, ustedes podrán elegir una o más pastorelas para realizar un montaje escénico. ¿Les da un poco de miedo eso de lanzarse al escenario? Para eso hay soluciones, les ligamos también el libro Cómo hacer teatro en la escuela sin ser descubierto y además, les brindamos de todo corazón algunos consejos para el montaje, la escenografía y el maquillaje, sin que éstos impliquen un gran gasto.

Así que con talento, ganas y en trabajo colaborativo pongámonos las pilas y...

¡Que empiece el ensayo para que, en fechas próximas, se abra un memorable telón!

Esta es la Segunda Llamada... ¡SEGUNDA!

 

Pastorelas: Autor:

Dante del Castillo

Teresa Valenzuela

J.J. Fernández de Lizardi

Emilio Carballido y Luisa J. Hernández

Recetas de:

Texto, Vestuario, Montaje

I. Elegir el texto:

1. Lea el índice de los textos que se presentan.

2. Decida si desea hacer un montaje escénico (aunque sea sencillo) o un espectáculo de poesía coral.

3. Considere la dificultad del lenguaje y el número de personajes, de acuerdo al grado académico y sensibilidad de sus alumnos.

4. En caso de elegir una pastorela vaya a la sección titulada Segunda llamada, para poesía coral vaya a Tercera llamada.

II. Trabajo con el texto:

1. Léalo dos o tres veces.

2. Una vez que usted (es) lo ha (n) comprendido e imaginado sus posibilidades de montaje, léalo a su grupo.

3. Haga que los alumnos lean algunos fragmentos y compruebe si hay comprensión del texto y disposición a una actividad o montaje con éste.

4. Divida a la obra en escenas (una escena se considera el lapso comprendido entre un sector de diálogos de personajes y la entrada de uno o más personajes).

5. Ponga un nombre coloquial a cada escena y clasifique el texto de la siguiente manera:

Escena
(número y nombre)

Trama

Personajes

Observaciones

1. diálogo de diablos

Lucifer instruye al pobre diablo para hacer extraviar a los peregrinos

Lucifer y pobre diablo
(serán caracterizados por Juan y Benjamín)

Es el inicio (parte esencial para captar la atención del público), se requiere crear un ambiente de misterio. Utilizar música grabada o en vivo. Los demás personajes pueden estar inmóviles al fondo, pueden murmurar que están perdidos.

2. peregrinos perdidos

El primer grupo de actores se pierde en la oscuridad.

Lucifer, pobre diablo, 4 peregrinos, etc.

Los otros peregrinos estarán en segundo plano. El cofre del Diablo empieza a moverse, etc.

6. Una vez que haya dividido la obra en escenas, y sepa cuántos personajes interactúan en cada escena, planeé el lugar del montaje: patio, auditorio, carpa, etc.

7. De acuerdo a las características físicas y habilidades de sus alumnos, haga el reparto (insista que cualquier papel es importante y enfatice el valor del trabajo colaborativo). A veces, dado que se trata de un mundo ficticio, los personajes femeninos pueden representar a masculinos y viceversa.

8. En su división de escenas agregue los nombres de los actores. Así sabrá cómo realizar ensayos parciales (por ejemplo con Juan y Benjamín representando al diablo y al pobre diablo), sin necesidad de que todo el grupo esté presente y los alumnos que no estén ensayando distraigan a los actores y pierdan el tiempo.

9. Planifique ensayos parciales como si fuese poniendo piezas en un rompecabezas. Vaya juntando poco a poco las escenas.

III. Recursos de vestuario y maquillaje

1. En estos casos es conveniente aplicar los recursos del llamado "teatro pobre" y es pobre en tanto que utiliza elementos mínimos de personajes por todos conocidos, que no requieren de un vestuario costoso y excesivo para denotar de quién se trata (el diablo es una figura de sobra conocida, al igual que los pastores, José y la Virgen, etc.). A veces la utilización de una malla negra y un par de botas es suficiente para dar un efecto dramático:


Escena de Lorca, Teatro imposible, dirección Jennie Ostrosky, UNAM, 1995.


2. El uso de accesorios como máscaras caseras, retazos de telas, sábanas viejas, vendas y pigmentos de maquillaje en rostro y mallas ayuda a presentar personajes sugestivos y complejos. (El diablo, por ejemplo, no requiere de vestuario rojo, rabo, orejas y tridente, simplemente un actor vestido de negro con estambres rojos y maquillaje rojo y negro en la cara puede caracterizar y de una manera más poética que el traje completo).

3. Trate de conseguir maquillaje que no irrite la piel de los jóvenes. Incluso los lápices de cera, esos como marcadores que se van desenredando funcionan muy bien para los rojos. El maquillaje blanco (llamado cara blanca de mimo) se consigue en tiendas de accesorios para ballet o teatro. Utilice, talcos, polvos e incluso maquillaje que donen las madres de familia.

4. El uso de algunos artefactos caseros como muebles inservibles, cunas que ya no se usan, sombreros de antepasados, medias sobre el rostro de los actores, sombrillas, sábanas viejas, plumeros, títeres caseros, muñecos, sillas viejas, escaleras, tarimas de la escuela, percheros... pueden generar ambientes fascinantes. Si hay posibilidades de hacer el montaje en un auditorio cerrado, el uso de luz (incluso de linternas caseras es muy efectivo). También la ropa vieja sirve. mucho para generar vestuarios nuevos (un saco viejo del abuelo, encima de un actor joven o niño, inclusive que le tape las manos, pueda dar un efecto de ser un personaje extraño, ´┐Żno les gustaría un diablo vestido de mallas rojas y con un frac viejo o corbata de moño?).

Recuerden que en teatro lo que importa es una buena caracterización y nuestros niños tienen mucho talento. Trate de no encimar a los actores y colocarlos siempre en posiciones isópticas (que todo sea visible), es decir, que no se encimen:

El teatro ha avanzado mucho en cuanto a convenciones, de tal suerte que si un actor se vuelve o se sienta, en lugar de salir, el público entiende que está haciendo mutis o fuera de acción.