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Para ti, ¿escribir
es una profesión, un oficio o una afición?
Como en todas las profesiones, uno comienza por una afición,
después esa afición se puede convertir en un oficio
(que viene a ser la técnica de la que uno se vale para
contar ciertas cosas). Después, para ser escritor, uno
debe ir más allá de esas técnicas y convertir
la palabra en una profesión, es decir, un modo de vida:
estar en "escritor" todo el tiempo.
¿Cómo
relacionas la lectura con la escritura?
La lectura al igual que la escritura es un acto creativo; el
escritor está traduciendo el mundo en el momento que
lo escribe, pero el lector también está traduciendo
lo que está escrito. Ambas tienen el mismo peso específico
en este sentido. Tanto el escritor como el lector mientras más
cultura tengan, más educación, más lecturas
hagan, sentirán más placer en la lectura que les
abrirá otro tipo de paisajes, otro tipo de mundos y universos.
Al
escribir, ¿piensas
en el lector?
Pienso en los personajes, pienso en las atmósferas; jamás
pienso en el lector como tal, sino que me abandono a la obra
que estoy creando. No me puedo imaginar a un torero, por ejemplo,
que en el momento de realizar una faena esté pensando
en el público, pues si es así, entonces no estamos
hablando de un artista, sino de un farsante. ¿Por qué?
Porque no está exteriorizando su interior, sino simulando
lo que los otros quieren percibir, lo que significa en sí
un engaño, una traición a la propia creatividad,
a una posible apuesta personal.
¿Tienes algún
método para escribir?, ¿horarios o rutinas?
No tengo un horario ni ritos para escribir, aunque uno esté
en "escritor" todo el tiempo. Y en este sentido todo
sirve: uno siempre está observando las cosas, uno se
está nutriendo del entorno. Escribo a diario dependiendo
las situaciones que se dan durante el día.
¿A
quien se parecen los personajes de tus textos?
Uno está sobrepoblado de personajes que están
en los medios, en la calle, en todas partes.
¿Crees
en la inspiración?
Creo en los dones, creo en habilidades, creo en situaciones
promisorias. Hay una inspiración que no se crea sino
que se propicia, pero toda inspiración tiene un trabajo
atrás. Está presente cuando uno se olvida de la
técnica, cuando uno se abandona al acto creativo.
Algunos
afirman que escribir es doloroso, ¿lo
es para ti?
El fin último de escribir siempre es un acto placentero,
quien diga lo contrario es porque, tal vez, nunca ha escrito
una línea que valga el trabajo de escribirla.
¿Cuándo
descubriste que eras escritor?
Desde los doce o trece años no he dejado de escribir
¿Has
tenido problemas con la escritura?
No, jamás. En este sentido agradezco los talleres literarios
de la maestra Beatriz Espejo. Luego empecé a escribir
un periódico en donde siempre busqué perfeccionar
el oficio de escritor, evitar el "maquinazo" o la
paja en las notas. Y ya con los recursos necesarios para poder
tejer y destejer historias, abandonarse en la propia literatura
es lo más gozoso del mundo.
Una vez que tu texto está terminado, ¿lo
revisas?,
¿se lo das de leer a otros? ¿Qué piensas
de la autocorrección?
Cuando ya escribí un texto, lo dejo descansar y después
lo reviso, considerando que el que está escribiendo ayer
no es el mismo lector de hoy, ni el que empezó esta entrevista
será igual mañana... Además, siempre pasa
por una revisión final antes de editarse.
Marcial,
cuando estás en el proceso de escribir, ¿te
retroalimenta la lectura de otros autores?
El oficio del escritor y el oficio del lector, -si se le puede
llamar oficio- son vitales... Un ejemplo: yo no puedo concebir
a, por ejemplo, un futbolista al que no le guste ver partidos
de futbol. Igual sucede con la literatura: uno no puede ser
escritor si no lee, pero sí lector sin ser escritor,
sí se puede ir al estadio y disfrutar un partido de futbol
sin jamás haber tocado siquiera una pelota
La escritura,
por otra parte, no es más que la respiración del
escritor, eso que en la antigüedad se llamaba alma, neuma,
aire, que se respira en cada palabra escrita y que es en donde
se encuentra la magia de la literatura. En este sentido no me
gusta leer a ningún clásico mientras escribo,
pues la respiración del clásico es tan fuerte
que le puede partir el ritmo, el estilo a mi propia respiración.
Por eso, por lo general, gente joven suele imitar a grandes
autores, pues la respiración de estos autores es tan
fuerte que envuelve a un joven todavía sin un estilo
definido.
¿Qué
libro te llevarías a una isla desierta?
La Biblia probablemente. No, mejor aquel que estoy a punto de
escribir.
¿Nos
quisieras hablar libremente de tu obra?
Preferiría que se leyera y que los lectores hablaran
de la misma.
¿Deseas
agregar algo a esta entrevista o decir algo a los jóvenes?
La lectura es más placentera que
la televisión, que el cine
Es más, es el
origen de lo que vemos y oímos en las pantallas. Algo
que cada quien puede paladear según las propias experiencias.
Recomiendo leer, leer lo que sea y que los alumnos, tarde o
temprano, encontrarán en este acto uno de los placeres
mayores de su vida.
Escribo
porque sí ...
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