| Para
ti, ¿escribir es una
profesión, un oficio o una afición?
Para
mí, escribir es un arte. Es decir, una forma de expresión
atenta a la búsqueda de la verdad y su forma bella.
¿Cómo
relacionas la escritura con la lectura?
Relaciono
la escritura con la lectura tan íntimamente como relaciono
la escritura con la vida. Constituyen interrelaciones sine qua
non.
Al escribir, ¿piensas
en el lector?
Naturalmente
pienso en el lector al escribir; me dirijo a él. A él
es a quien busco inquietar, conmover, divertir, agradar. Con
él es con quien pretendo, a través de lo que escribo,
compenetrarme.
¿Tienes
algún método para escribir?
Al
escribir siempre sigo efectivamente algún método;
pero, creo que por fortuna para mi libertad, para mi espíritu
de aventura, para mi curiosidad y deseo de experimentación,
el método es nuevo para cada trabajo que emprendo.
Para
escribir, ¿tienes algún
horario o rutina?
El
horario y la rutina para escribir forman parte del método,
y éste es el que los busca para cada trabajo y el que
pretende imponérseles.
¿Haces
manuscritos o trabajas en computadora?
Escribo
a lápiz diferentes borradores; reacomodo éstos;
los re-escribo: corrijo, añado, tacho. De pronto, guiada
por el instinto, paso del lápiz a la máquina de
escribir eléctrica. Los borradores a máquina también
pasan por un proceso de reacomodo y de re-escritura: con innumerables
correcciones, añadidos y tachaduras. También,
recuperación de lo desechado, desde un nombre o una palabra
hasta párrafos enteros. No trabajo mis textos en computadora;
para nada.
¿A
quien se parecen los personajes de tus textos?
En
mi narrativa, a quien pretendo retratar. Pero, para que se parezcan
lo más posible a quien quiero retratar, cada uno de mis
personajes debe ser mezcla de varios, incluyendo tanto a su
sí mismo como a personas que pueden ser sus contrarios
o hasta a seres imaginarios.
¿Hay
algún episodio o persona de la vida real que tuviste
que escribir sobre éste?
Por
supuesto que cuanto escribo se refiere a algo o alguien significativo
para mí en uno o muchos posibles sentidos. A veces escribo
para tratar de encontrar precisamente qué es lo que me
resulta significativo de algo o de alguien.
¿Escribir
es una forma de conocimiento?
Sí;
escribir puede llevarte a un conocimiento de algo o de alguien;
pero creo que es más búsqueda que encuentro. El
encuentro con algo o alguien siempre es una tentativa, nunca
una certeza.
¿Crees
en la inspiración?
Sí
creo en la inspiración como una exigencia viva y tortuosa
que no se aquieta mientras no cumplas con su mandato.
Algunos afirman que escribir es doloroso, ¿lo
es para ti?
Si
al escribir uno se propone buscar una verdad humana, y darle
forma artística, el proceso es efectivamente doloroso.
Mientras más profunda la verdad, más doloroso
el proceso de buscarla y darle forma. Pero, una vez logrado
esto, y aun cuando no sea sino aproximativamente, la sensación
de júbilo es más intensa y desbordada que la de
dolor, aun cuando el hallazgo sea la fuente del dolor mismo.
¿Cuándo
y cómo escribiste tus primeros textos?
A
los doce años; dentro de mis primeros Diarios.
¿Cuáles
han sido o son tus grandes problemas en la escritura?
Mi
preocupación principal al escribir ha sido no engañarme
a mí misma nunca. No ser autocomplaciente nunca. Exigirme
cada vez el mismo rigor en encontrar la verdad que quiero expresar,
y en expresarla lo más bellamente posible.
¿Te
ha sido fácil dominar la gramática?
No
me ha sido nada fácil dominar ni la gramática
ni la sintaxis, pero siempre he considerado esta inquietud como
la mejor motivación para no dejar de prepararme nunca.
Siempre me estoy preparando. Constantemente leo sobre estos
temas del lenguaje. Y constantemente consulto toda clase de
diccionarios y gramáticas. Además, por supuesto,
siempre estoy leyendo a diferentes clásicos, de diferentes
épocas y de diferentes tradiciones e idiomas.
Cuando estás en el proceso de escribir, ¿te
retroalimenta la lectura de otros autores?
Supongo
que igual que todo escritor, yo nunca dejo de leer; mucho menos,
cuando estoy escribiendo. Lo que uno está escribiendo
suele ser, al mismo tiempo, el reflejo de lo que está
leyendo y el estímulo de lo que debe ponerse a leer.
La escritura y la lectura forman un todo interrelacionadísimo
entre sí, y con la tercera fuerza, que es la vida.
Una vez que tu texto está terminado, ¿lo
revisas?,
¿se lo das a leer a otros? ¿Qué piensas
de la autocorrección?
Trabajo
en la más absoluta soledad y hasta secretividad posibles;
no muestro nada a nadie mientras no lo haya dado por terminado
yo; es decir, mientras no lo haya sometido a todo el proceso
de corrección y revisión al que suelo someter
mis trabajos. Pero, una vez agotado mi criterio y mi intuición,
sí los doy a leer a un mismo lector, que es mi esposo.
A veces a dos, a veces a tres, que suelen ser unos u otros de
mis hermanos.
La práctica continua de la lectura ayuda en la redacción;
¿por qué?
La
práctica ininterrumpida de la lectura en general por
supuesto que ayuda en la redacción. El problema está
en que hay que saber cuál es la lectura que debe influir
en uno, y cuál es la que uno debe evitar. Si uno se acostumbra
a leer la mejor literatura, la buena redacción le llega
de forma natural, se le impone como una segunda naturaleza,
y esto rechaza casi automáticamente el error, la pobreza
de lenguaje, etcétera.
¿Cuál
crees que sea la utilidad de los talleres de escritura?
Dirigidos
por un buen maestro, los talleres de escritura son magníficos.
Un buen maestro necesariamente orientará lecturas y discusiones,
además de orientar el trabajo literario en sí.
También funcionan los talleres como medio social de los
escritores incipientes.
Si estuvieras en una isla desierta, ¿qué
libro te gustaría que te acompañara?
Hace
muchos años escribí un cuento, "La barca
en la orilla", en el que en son de broma demuestro que
el juego del libro elegido para llevar a la isla desierta es
imposible, pero que, dados a jugarlo de cualquier forma, el
libro que me llevaría sería Robinson Crusoe, en
el que su autor, Daniel Defoe, narra en el siglo XVII precisamente
la vida de un náufrago.
¿Qué
opinas de la relectura?
La
relectura continua es la verdadera lectura. Hay que estar releyendo
constantemente a los autores que uno elige como sus maestros.
Pero, también, hay que aprender a re-leerse a uno mismo.
¿Cuál
es tu experiencia más afortunada con la escritura?, ¿cuál
es la más desafortunada?
Mi
experiencia más afortunada con la escritura fue encontrarla;
es mi vida. Y no he tenido experiencias desafortunadas en este
terreno, afortunadamente.
¿Deseas
agregar algo a esta entrevista o dar un mensaje a los jóvenes?
Dedicarse
a escribir es una vocación absorbente y exigente a la
que hay que entregarse en cuerpo y alma día y noche,
y para toda la vida, sin esperar otra recompensa que la de saber
que uno está cumpliendo lo mejor que puede con la misión
que reconoció y aceptó tener.
Escribo
porque sí ...
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