LA LEYENDA DE LA VÍBORA DE CASCABEL

Aquí en la región de la Malintzi, lado oriente de Tlaxcala, tierra de grandes exhaciendas en las que ahora sólo se ven los cascos de las mismas por el paso de los casi ya cien años, y en donde los dueños amasaron grandes fortunas explotando a los peones por generaciones, surge una leyenda trasmitida de padres a hijos.

El abuelo Ignacio Díaz, descendiente directo de ricos hacendados y hermano de los mismos, cuenta que los dueños acumularon verdaderas fortunas en monedas de oro y plata de diferentes denominaciones, pero principalmente centenarios. Toda esta fortuna se guardaba en barriles de madera y talegas hechas con las criaderas de los bueyes; se guardaron de manera celosa empotradas en pozos y paredes y sólo el dueño conocía el lugar exacto. Con el paso del tiempo alguna víbora de cascabel lo adoptaba como su nido y se convertía en guardiana de estos tesoros, ya que se cuenta que el sonido de su cascabel se confunde con el bello sonar de estas monedas. Se cree que estas víboras construyeron sus nidos donde hay tesoros y no permiten que ninguna persona se acerque a ellos, pues temen ser mordidos por estas serpientes venenosas. Si una causa temor, ver más de 20 juntas dan pavor, más de la especie que hay aquí que es la víbora de cascabel enana y gruesa, de 50 a 70 centímetros de largo, pero mortal al morder.

Así que estos tesoros esperan por algún valiente que quiera morir en el intento.

Autor: Profr. J. Facundo Pérez.


Nombre de la escuela:
Esc. Prim. Emiliano Zapata
Estado: Tlaxcala
E-mail: facus1961@hotmail.com