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El tigre de tasmania tenía un aspecto que se asemejaba al de un cánido, aunque en realidad era un marsupial carnívoro que corría como lobo y tenía una bolsa como un canguro.

 

Su pelaje era color marrón con rayas oscuras.

A pesar de su tamaño, llegó a medir desde la punta de la cola hasta la nariz más de metro y medio, era de carácter tímido y evitaba el contacto con los humanos.

 

Se dice que pesaba unos 30 kilos y tenía una cola gruesa y dura de 50 centímetros de largo.

El último Tigre de Tasmania murió en 1936, en el Zoológico de Tasmania.

 

El tigre de Tasmania siempre prefirió vivir en zonas abiertas, no en los bosques oscuros o en los densos bosques lluviosos donde la gente asegura que todavía sobrevive. Incluso si hubiera sobrevivido en esas áreas naturales, su tendencia habría sido reproducirse y extenderse hacia las zonas de pastos abiertos que eran su hábitat preferido.