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INFORMACIÓN
ADICIONAL |
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Los machos, en cambio, no mudan después de adultos. Las mudas no sólo les sirven para crecer, sino también para reponer las estructuras gastadas de la piel, sobre todo los pelos urticantes perdidos en cosas de la vida Cuidado con esos pelitos, a pesar de su tamaño y su aspecto temible, estas tarántulas no son peligrosas por su mordedura, la toxina que pueden inocular no es peligrosa, sólo duele un poquito como una picadura de avispa y se pasa en algunas horas, casi todas las tarántulas tienen en la superficie dorsal del abdomen un "parche" de pelos especializados, estos pelos pueden ser lanzados al aire por frotación con las patas posteriores como defensa, cuando la tarántula es perturbada. Los pelitos pueden causar irritación cuando entran en contacto con la piel o con tejidos más sensibles, como las mucosas. Se llaman pelos urticantes y existen varios tipos, todos ocurren exclusivamente en tarántulas de América. Los de contacto (tipo II), grandes y pesados, que la tarántula no los lanza sino los coloca aproximando el abdomen, están únicamente en tarántulas arborícolas (que en Uruguay no hay). Hay otros tipos que son livianos, pequeños y aerotransportables (tipos I, III, IV y VI). La evolución de estos pelos es bastante enigmática, dado que pueden estar presentes 2 tipos distintos de pelos en una misma tarántula, lo que cuestiona que esos tipos de pelos tengan un origen común. Salvo el hombre, las tarántulas tienen pocos enemigos. Los vertebrados parecen no gustar de ellas, tal vez por su tamaño respetable, sus quelíceros ponzoñosos y los temibles pelos urticantes, capaces de achicar al más valiente. Debe ser como tragarse un cactus. Sin embargo, existe un enemigo para quien los pelos no son barrera y el tamaño de la tarántula es un acicate: las grandes avispas pompílidas del género Pepsis. Las hembras de estas avispas son capaces de inmovilizar grandes tarántulas, dos, tres o más veces mayores que ella, en base a su potente veneno en el aguijón del extremo de su abdomen. Las fuertes espinas en las patas de la avispa detienen el abrazo de la tarántula, mientras el aguijón se clava reiteradamente en las zonas más blandas de la tarántula, en las articulaciones de coxas y esternón. Si la tarántula puede morder a la avispa, ésta tiene una armadura extremadamente dura, que generalmente resiste los poderosos quelíceros. Si una avispa caza una tarántula en la superficie, por ejemplo, caza un macho, deberá hacer trabajosamente una cueva para enterrar a su presa. Porque -olvidamos decirlo- esa presa no es para comérsela ella, es más, ella apenas bebe algo de su sangre, ella es una romántica que se alimenta del néctar de las flores. La presa es para sus hijos. La avispa depositará un único huevo sobre la tarántula aletargada -no muerta- que se transformará en una larva carnívora que devorará toda la tarántula en unos 20 días. Y claro, esta larva indefensa no se puede comer su manjar a campo abierto. Necesita un lugar seguro. Este lugar será en una cápsula bajo tierra. Por eso la avispa deberá excavar una cueva. O no... Mucho mejor será aprovechar la propia cueva de la tarántula y simplemente adaptar un sector y clausurarlo. La larva acabará con la pobre propietaria y se transformará en pupa, estado en el cual invernará hasta salir como un gallardo avispón a fines del verano siguiente. |
Nombre de la escuela: Esc. Sec. Gral. No.2 "Gral. Antonio Rosales Flores" |
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| Estado: Sinaloa | |
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