La señal que nunca llegó |
Una fría corriente atlántica
atravesó el salón. Entonces pensó en una tercera
alternativa: La púrpura. Algunas veces la pareja de esposos se
había comunicado de esa manera. Pero con lo de la púrpura
había que tener cuidado y hacer cálculos precisos a fin
de aprovechar el vaivén de la marea y la buena dirección
de las corrientes. La púrpura era un molusco común en
aquellas aguas y ella sólo tenía que cortarle la áspera
valva, succionar y derramar poco a poco en la corriente un hilo hecho
con sus tintes, y esa señal bastaba para que nuestro querido
cefalópodo se enterara de que había una emergencia y debía
regresar a casa cuanto antes. Pero la señal no funcionó,
al contrario, el hilo de púrpura subió y subió
en vez de descender a las profundidades del casino oceánico y
quienes divisaron la señal fueron unos avispados buzos gallegos
que merodeaban en la superficie, solazándose en un bote pesquero
y tomando vino de agujas. "El vino de agujas va muy bien con los
pulpos" -dijo el capitán- "y según veo aquí
abajo hay unos cuantos". Tenlo por seguro. El buzo se zambulló
y el cocinero comenzó de inmediato a preparar el agua hirviente,
el ajo, el pimentón, el azafrán y el aceite de oliva.
La pobre víctima pesaba ocho kilos. |
Nombre de la escuela: Esc. Prim. Ignacio Manuel Altamirano |
|
| Estado: Guerrero | |
| E-mail: segcircyc@prodigy.net.mx |