Truchamina va al amazonas |
Un buen día decidió irse de vacaciones; después de mucho pensar eligió pasar unos días en el río Amazonas, con sus primas las pirañas. Hizo las maletas y se fue a una agencia de viajes para encargar un billete de avión-pecera especial en clase turista, que era más barato. A los pocos días emprendió el largísimo viaje; llegó al aeropuerto hecho polvo. La bajaron del avión y, metida en la pecera, la llevaron en un camión hasta la misma orilla del Amazonas. Sus primas, las pirañas, la recibieron con mucho entusiasmo y le pidieron que las siguiera porque todavía faltaba mucho río por nadar para llegar a donde vivían. Llegaron casi de noche y la invitaron a cenar. Truchamina quedó asustada cuando vio la cena prevista: ¡¡una anaconda gigante!!. Truchamina no sabía que hacer con esa pieza, y a los diez minutos, sin que la hubiera probado, sus primas ya se la habían comido y casi no podían moverse del atracón. Extrañadas le preguntaron si no le gustaban las serpientes, entonces ella les dijo que en Asturias las truchas no comen platos tan grandes, que suelen comer mosquitos, gusanos, crías de otros peces y cosas por el estilo. Entonces la llevaron a dar un paseo para que buscase comida y se atracó de mosquitos, que por allí eran casi tan grandes como los gorriones. Al día siguiente, para desayunar, se comieron una pobre vaca que se atrevió a darse un baño en el río mientras Truchamina iba a buscar unos gusanos. Después de unos minutos regresó con sus primas bastante llena, ya que en el río se encontraba mucha comida por todos los lados. Por la tarde fueron a visitar el territorio de los caimanes y tuvieron que salir a toda prisa porque un grupo de éstos intentó comérselas. De regreso empezaron a encontrarse mal, con dolor de barriga y de cabeza. Según le dijeron sus primas tuvieron suerte porque habían entrado en una zona del río contaminada por los buscadores de oro, que echaban al agua todas las sustancias venenosas que utilizaban en su trabajo. Cuando estaban quitándoseles los dolores empezaron a aparecer grandes troncos que flotaban en el agua. Las pirañas le explicaron que unos madereros estaban cortando todos los árboles que encontraban, y al paso que iban no se salvaría ni uno. Las pirañas decidieron irse rápidamente de aquel sitio y seguir río arriba, donde el agua no estaba tan contaminada y los madereros no podían llegar. Truchamina explicó a sus primas que en el Nalón ahora se podía vivir porque habían cerrado minas y hecho depuradoras, pero hacía unos años la cosa estaba peor y no había quedado ni una trucha, los salmones aún no se atrevían a volver porque todavía quedaban algunas natas negras en las orillas. Llegaron hasta un sitio cerca de la frontera con Colombia o Perú, bueno, muy lejos de donde habían salido, y durante unos días se lo pasaron en grande jugando en el río y comiendo sin parar. Llegó el día que se acababan las vacaciones y Truchamina tuvo que despedirse de sus primas las pirañas. Todas se pusieron muy tristes, pero no tuvieron más remedio que acompañarla otra vez hasta el aeropuerto. Cuando llegó al puerto donde la esperaban con la pecera, lo pensó mejor y decidió que se iba a quedar una temporada en el Amazonas para ayudar a todos los peces, para expulsar a los buscadores de oro y a los explotadores de los bosques de la selva. Sus primas se pusieron muy contentas y le dijeron que tenían que hacer un programa de televisión para que se dieran cuenta de lo que estaba pasando en la selva del Amazonas y les ayudaran a salvarla, porque si no, la selva se convertiría en un desierto, el planeta se quedaría sin oxígeno y acabaríamos todos muertos. Pasados unos meses Truchamina tuvo que volver a Asturias porque se puso muy enferma por culpa de un vertido tóxico de una mina de oro. Ahora sólo espera recuperarse para pronto poder volver a Brasil a luchar por el medio ambiente. |
Nombre de la escuela: Esc. Prim. Justo Sierra |
| Estado: Guerrero |
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