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Había
una vez un oso panda, que dijo muy contento: "yo estoy construyendo
una casita donde voy a poder brincar, comer y ser muy feliz.".
Trabajó día y noche hasta que acabó toda su casita; desesperado, quería
entrar antes de que se secara y dijo: "voy a ver si está bien
seca"; entonces, golpeó un ladrillo y su casita poco a poco se
derrumbó. El pobre osito se puso a llorar y ya no quería volver a
hacer una casita. Durmió en el zacate, y al día siguiente dijo: "ahora
haré una cama con los pedazos que se derrumbaron ayer". La cama
que hizo no tardó tanto en secarse, después, muy desconfiado se acostó
y dijo alegremente: ¡Yupi, yupi! mi camita no se destruyó; saltó y
bailó, porque hizo nuevamente su casa. Entonces, comprendió que con
paciencia y sin desesperación las cosas se hacen mejor.
FIN
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