|
Hace
mucho tiempo, en un bosque, iba pasando una rata que era muy gruñona;
ese mismo día en la noche vio a un búho, el búho la atacó pero
ella se lanzó con los dientes de frente y lo mató, tenía
tanta hambre que se lo comió excepto las alas; entonces, se escuchó
por todo el bosque una voz que maldecía a la rata diciéndole: esas
alas que no te has comido te van a perseguir a ti y a toda tu descendencia
por el resto de los tiempos. Esa misma noche ya no pudo dormir, no
por haber oído esa voz, sino porque algo se lo impedía; en ambos lados
le empezaron a salir alas, no como las de un búho sino como las de
un ave sin plumas.
Desde ese día se le llamó murciélago,
y él y sus descendientes fueron destinados a ocultarse del sol y cazar
con la luna. |