La
riña de los martín pescador |
![]() ¡Oid esos gritos lastimeros que atraviesan cada día silencioso en el lago! ¡Ah!, son los gemidos de seis martín pescador. ¡Pobres aves!. Cada día llega un hombre del pueblo y las cubre con una red cuando se posan en el suelo. Después de arrojar la red, la recoge, atrapando así a muchas aves que lleva al pueblo para venderlas. Ahora bien, un día el rey de las aves dijo: No lloréis más pequeños míos, si hacéis caso de las palabras de vuestro rey no os atraparán nunca. Cuando arrojen la red sobre vosotros, pasad la cabeza por el agujero y levantad el vuelo todos juntos elevando así la red en el aire. Si entonces os posáis sobre una montaña erizada de púas, éstas mantendrán la red por encima del suelo y vosotros podréis escapar por debajo antes de que el aldeano llegue a la montaña. Hacedlo como os digo y todos os salvareis. Pero si algún día se levanta una riña entre vosotros, y empezáis a pelearnos, ese día, ¡ay!, os atraparán y nunca más volveréis a ver el lago. Las aves hicieron tal como su rey les había aconsejado, cada día el aldeano volvía a su casa sin un real y su mujer se enfadaba muchísimo.
Y sucedió que un día, un martín pescador le pisó la cabeza a otro. ¡ Te voy a dar lo que te mereces! -gritó enfurecido el ave lastimado, saltando sobre el otro y golpeándole con las alas-. ¡Fuera de aquí, fuera! El rey viendo la pelea, dijo a los demás: No nos quedemos aquí, estos dos infelices seguro que acabarán mal. Y se fue volando con aquellos que hicieron caso de su advertencia. Y mientras los dos martín seguían peleando, una extraña nube cayó sobre sus cabezas, ¡era la red!. Muchos fueron atrapados con éstos y llevados al pueblo para ser sacrificados, pero el prudente rey Codo y aquellas que escucharon su consejo nunca fueron atrapados. Y en el pequeño y silencioso bosque, vivieron todos felices por siempre jamás. |
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