La liebre y la inmortalidad

Una leyenda de gran antigüedad es la que cuentan los bosquimanos. Una vez la Luna bajó a la Tierra a hablar con los hombres y les trajo este mensaje:

-Así como yo muero pero vivo de nuevo, así vosotros moriréis, pero no moriréis del todo, y volveréis a vivir.

Pero un hombre no creyó a la Luna, y cuando murió su madre lloró y se desesperó y les dijo a todos que estaba muerta. La Luna trató de convencerlo de que su madre estaba dormida, pero el hombre seguía insistiendo en que estaba muerta. La Luna perdió los estribos. Golpeó al hombre en la cara, y le partió el labio. Entoces lo maldijo, y maldijo a la humanidad:
-Llevarás siempre el labio partido, como las liebres, y te convertirás en liebre, y los perros te perseguirán y te cazarán. Despedazarán tus miembros y quebrarán tus huesos, y morirás, y al igual que tú, morirán todos los hombres y todas las mujeres.

Y, desde entonces, el hombre que no creen en la inmortalidad es una liebre. Y los bosquimanos cuando comen carne de liebre apartan una zona del muslo, porque creen que todavía allí conserva carne humana.

En el Zambeze (Africa), la tribu de los A-Louyi cuentan que el dios Sol Nyambe y la diosa Luna Nasilele discutieron a raíz de la muerte del perro del Sol. Cuando el dios Sol Nyambe le pidió a su esposa que le devolviera la vida al animal, ésta se negó. Por eso, cuando murió la madre de la diosa Luna, su marido el dios Sol tampoco quiso devolverla a la vida. Y los dioses, entonces, decidieron enviar mensajeros a la Tierra, de donde habían huído por miedo a los hombres. Eligieron como mensajeros al camaleón y a la liebre. Al camaleón le dijeron:

-Ve y di a los hombres que vivirán para siempre.
Y a la liebre le encargaron:

-Ve y di a los hombres que morirán y no volverán a vivir.

Lógicamente, la liebre llegó primero, y desde entonces los hombres creen que morirán de una vez y para siempre. Luego la liebre regresó y vive en la Luna.

Los hotentotes también cuentan que la Luna envió a la liebre a la Tierra para dar a los hombres el mensaje de la inmortalidad, pero la liebre se equivocó y les dijo que morirían y no vivirían más. Cuando regresó y contó lo que había dicho, la Luna le partió el labio con un palo. La liebre se defendió y arañó la cara de la Luna. Luego se escapó corriendo, y aún sigue corriendo hoy.


Nombre de la escuela: Esc. Prim. Profra. Justa Ledesma

Estado: San Luis Potosí
E-mail: cristiana16@hotmail.com