LA LIBÉLULA Y SUS HIJOS

Dos libélulas hicieron su nido y una de ellas quiso transportar a sus hijos al continente. Primero, tomó a uno de sus hijos para atravesar el mar, pero llegando a la mitad del camino, sitiéndose fatigada, acorto su vuelo y dijo:

-Ahora que yo soy fuerte y él es débil, puedo llevarle, pero cuando la vejez me debilite ¿se acordará de mis cuidados y me llevará de un lugar a otro?

Entonces le preguntó a su hijo:

-Cuándo seas fuerte y yo débil, ¿me llevarás así?, responde con franqueza.

El pequeño, temiendo que lo dejase caer al mar, le contestó:

Sí te llevaré.

Pero la libélula no le creyó a su hijo y lo dejó caer como una bala; el hijo cayó en el agua y se ahogó.

La libélula volvió a la isla, tomó a otro pequeño y atravesó por segunda vez el mar.

De nuevo fatigada, preguntó a su hijo:

-¿Me llevarás de sitio en sitio, como yo a ti, cuando sea vieja?

-Con el mismo temor de su hermano, el pequeño respondió:

-Sí.

La libélula no quiso creerle y lo soltó.

Cuando regresó a la isla, en el nido sólo había un pequeño. La libélula tomó a su último hijo y dirigiendo su vuelo hacia el mar, otra vez fatigada preguntó al pequeño:

-¿Me mantendrás en mi vejez y me transportarás así, cuándo esté débil?

Y el pequeño respondió:

¡No!

-¿Por qué? -preguntó la madre-

Cuando seas vieja, yo seré fuerte, tendré un nido mío y acaso mis hijos, a los que habré de transportar como hoy lo haces tú conmigo.

-Has dicho la verdad. En recompensa quiero llevarte a la orilla.

Y así lo hizo dejando en tierra al pequeño.

Nombre de la escuela: Esc. Prim. Everardo Márquez
Estado: Hidalgo
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