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CUENTO |
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El lago estaba infectado de basura, todos los animales estaban preocupados: las jaibas, los patos, las tortugas, los peces y hasta los lagartos. Un día, las jaibas decidieron hacer una junta y llamaron a todos los animales del lago. Una jaiba, que era el jefe dijo: "Los humanos no cuidan el lugar donde viven, y eso no quiere decir que nosotros suframos las consecuencias". Todos contestaron: "Eso es cierto". El jefe de las jaibas continuó: "Nosotros tendremos que arreglar ese problema". En eso intervino otra jaibita: "Nunca tendremos que darnos por vencidos, seremos pequeños, pero podemos organizarnos y nos repartiremos el trabajo. Y nuevamente todos contestaron a coro ¡Sí lo haremos! Al día siguiente, los animales estaban listos para el trabajo; los lagartos salieron del agua y las personas al verlos se asustaron, pues pensaban que tenían hambre. Pero cual sería su sorpresa, que se unían en equipo y se disponían a limpiar el lago. Días después, los animalitos se encontraron con una sorpresa, los seres humanos habían contaminado otra vez el lago; las jaibas decidieron emigrar a un lugar más limpio y con mejores condiciones de vida, y llenos de entusiasmo decidieron partir. Ya habían avanzado mucho, cuando una tormenta abatió la ciudad; varias jaibas se dispersaron y una de ellas, la más pequeña, se separó completamente de su grupo, y cuando se dio cuenta, había regresado a la orilla del lago. La pequeña jaiba estaba triste, pero pensó: "si me pongo aquí a llorar nunca llegaré"; recordó las palabras de su madre que decían: "Sigue siempre a la gran bola brillante que los humanos llaman Sol, y cuando llegues a la gran piedra en forma de jaiba, habrás llegado a tu destino". Y así emprendió su viaje nuestra amiga. Ya casi recorría todo el lago, cuando de pronto, una garza se abalanzó sobre ella, la jaiba corrió y corrió, cuando ya casi la alcanzaba, la jaiba se sumergió en un agujero. Pasado un tiempo, la garza se fue y la jaibita salió de su escondite. Ya había recorrido un buen tramo de camino, cuando uno de esos niños traviesos que gustan de hacerle daño a los animalitos, la atrapó y la colocó en un frasco de vidrio para su colección. La jaibita pensó: "debo idear rápidamente un plan para escapar de aquí". Esperó pacientemente, y cuando el niño revisaba sus frascos, vio uno vacío y lo abrió extrañado. "Juraría que aquí guardé esa pequeña jaibita que encontré" dijo el niño-. Pero no contaba que nuestra amiga estaba debajo de la tapa del frasco; al abrirlo, dio un gran brinco y corrió hasta ponerse a salvo. Ya caía la noche y la jaiba decidió dormir y pensó: "mañana seguiré mi camino".Al otro día con nuevos ánimos, reanudó su viaje; no había caminado mucho, cuando vio un alegre niño que iba en una patineta, a la inteligente jaiba se le ocurrió correr y se agarró con todas sus fuerzas de la patineta acompañando al niño un buen tramo. Por fin vio a la gran piedra, caminó de prisa hacia el agua y buscó ansiosa a su familia; cuando la encontró, todos se abrazaron llenos de alegría y felicidad, su mamá lloraba de emoción porque pensó que la había perdido, y al conocer sus aventuras para poder llegar a su casa, todas la felicitaron por valiente y decidida. Todos debemos ser desde pequeños como la jaibita, no desanimarnos y luchar por lo que queremos lograr para nuestro bien. |
| Nombre de la escuela: "La Corregidora" Matutina |
| Estado: Tamaulipas |
| E-mail:r retam34@prodigy.net.mx |