CUENTO DEL HÁMSTER

1.


H
abía una vez un niño llamado Juan, quien sacó a su hámster a jugar para que no se
aburriera. Cuando lo sacó, éste empezó de inmediato a jugar con su pelotita, pero después se desapareció e inició la exploración de todo lo que había a su alrededor. Estaba muy contento de ver cosas diferentes a su hogar, pero cuando ya no vio a su dueño se puso muy nervioso y empezó a buscar una salida para llegar a su casa. Cuando iba caminando se encontró a una rata y le preguntó si le podía ayudar a salir de ese lugar, la rata le dijo que no sabía cómo salir de ahí, y entonces el hámster siguió caminando. De repente vio una luz y se dirigió hacia ella, cuando salió del drenaje vio su casa y entusiasmado caminó hacia allá. Cuando llegó, su dueño Juan lo recogió y lo metió a su jaula. Ambos se pusieron muy felices porque Juan pensaba que nunca lo volvería a ver.

Fin


2.

EL RATÓN Y SU HIJO

Hace mucho tiempo, en época de invierno, un ratón se acercó a un lago y sin darse cuenta metió la cola al agua.
Llegó la noche y entonces decidió dormir junto al lago. Al despertar el agua ya se había congelado y al tratar de sacar la cola se le arrancó un pedazo. Cuando tuvo un hijo, éste nació con la cola corta y entonces se convirtió en un hámster.


4.

TRINI EN EL AVIÓN

Todo ocurrió un verano. Mi hamstercilla Trini tenía sólo 7 meses. Nos íbamos de vacaciones tres semanas a Londres y como Trini era un hámster, mis papás no quisieron llevarla. Entonces le pedí a una amiga que fuera a mi casa a recoger a Trini y le di la llave, pero ella dijo que iría dos días después de mi marcha, así que dejé cómoda a Trini hasta que llegara mi amiga.

Ahora tengo deseos de reír ja, ja, ja, ja, ja, porque resulta que Pili, mi hermana pequeña, dejó la puerta de la jaula de Trini abierta y ella se salió y se metió en el bolso de mi madre, pero ni yo ni Pili la vimos.

Cuando estábamos en el avión le pedí a mi madre un chicle, entonces ella abrió su bolso y se encontró a Trini mirándola con los ojos semi-cerrados. Nos reímos mucho y al llegar a Londres llamé a mi amiga y le conté todo; le dije que ya no hacía falta que fuera a la casa.

En Londres le compramos a Trini una jaula, un bebedero, aserrín y comida de hámster. Pasó conmigo todas las vacaciones, aunque hubo que arreglar muchas cosas para traérmela de vuelta.

¡No sé cómo mi hámster hizo eso, pero fue increíble!

1.

Nombre de la escuela:
Esc. Prim. CEPPSTUNAM

Estado: Distrito Federal
E-mail: ireri18@hotmail.com
           ceppstunam@prodigy.net.mx

2.

Nombre de la escuela:
Esc. Prim. Constituyentes de 1857

Estado: Guanajuato
E-mail: consti@prodigy.net.mx

4.

Nombre de la escuela:
Esc. Prim. Justo Sierra

Estado: Guerrero
E-mail: segcircyc@prodigy.net.mx