La Guacamaya y el Millonario

En los meses de marzo y abril cuando comienza la primavera y todo florece, las selvas reverdecen y los bosques se llenan de vida, estaba ahí en la selva un ave con un cántico muy hermoso llamada guacamaya.

Estaba volando de un lado para otro y se le ocurrió hacer un espectáculo, así que voló con los ojos cerrados; iba muy tranquila hasta que chocó en la pared de una gigantesca casa que pertenecía a un hombre multimillonario que le gustaba mucho el canto de los pájaros como el de la guacamaya que chocó en su casa. En eso al millonario se le ocurrió salir a pasear pero cuando iba saliendo vió a la guacamaya tirada enfrente de la puerta de su casa, e inmediatamente ordenó que fuera atendida, por lo cual suspendió el paseo y esperó a que sanara; para esto tuvieron que pasar tres días y cuando la guacamaya despertó, preguntaba que dónde estaba la selva, y cuando le avisaron al hombre millonario, rápidamente acudió a la recámara en donde se encontraba la guacamaya.

Llegó y la vió volando de un lado a otro desesperada hasta que se cansó y bajó. El millonario le decía que se quedara a vivir con él y que gozaría de cualquier privilegio, pero la guacamaya no aceptaba, por lo cual se armó una discusión, así que el millonario se fastidió y se fue a su recámara y se puso a pensar qué hacer, hasta que comprendió que el hogar de la guacamaya era la selva, así que decidió decirle que la dejaría ir con la condición de que todos los días fuera a la ventana por las mañanas e hiciera su canto que lo arrullaba; sólo así pudieron vivir felices.


Moraleja:
Las aves nacieron libres y libres deben vivir.


Autor: Manuel Ismael Gutiérrez Huerta
 


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