EL FAISÁN DORADO Y LA DIOSA DE LA BELLEZA
Hace mucho tiempo, los dioses le daban virtudes a cada animal. La diosa de la belleza no sabía a qué ave darle la mayor belleza y pensó: "se la tengo que dar al animal que logre darme algo que sea más o igual de bello que yo".

Todas las aves le trajeron cosas demasiado bellas, pero ninguna fue tan bella como la diosa. Por ejemplo, el águila le enseñó sus enormes alas y la diosa le enseñó sus manos que eran más bellas que las alas del águila; el colibrí le enseñó una flor que era de las más bellas de toda la creación, pero la diosa le mostró sus labios que eran más dulces que cualquier flor; el pingüino le enseñó su pecho blanco, pero la diosa le mostró su piel que era mas blanca que la nieve. Después de muchos días de estar recibiendo cosas muy hermosas, pero ninguna más bella que ella, la diosa decidió rendirse, pero alguien le dijo:

- ¡Alto, no te rindas! –Dijo un ave muy pequeña y fea– yo he traído algo más bello que tú. La diosa volteó y al verlo le preguntó:

- ¿Quién eres tú? y ¿qué es más hermoso que yo? -ella dijo-.

- Yo, el faisán –dijo– soy la respuesta a las dos preguntas.

-¿Tú? ser extraño, pero si eres tan feo -ella dijo-.

- Por supuesto que no –replicó –soy tan bello como todos los animales del mundo.

- Explícame esto - le ordenó -.

- Para que te pueda explicar -le dijo- necesito que me lleves al bosque.

Y en un abrir y cerrar de ojos, el faisán y la diosa se encontraron en el bosque, y él tomando un gusano le dijo:

- Si yo no existiera los gusanos se apoderarían del mundo, pero al igual mis predadores no podrían vivir.

- ¡Muy bien!, por haber encontrado la belleza interior de un animal, yo te premiaré con la belleza exterior –le dijo –

- Muchas gracias –le agradeció –pero ¿qué clase de belleza me vas a dar?

- Te voy a dar el color de la piedra que aprecian más los hombres, el oro, y desde ahora, te llamarán faisán dorado.

Nombre de la escuela: Centro Escolar Cedros
Estado:
Distrito Federal
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