El dragoncito y el niño

Érase una vez en un bosque de los altos de Chiapas, existía un ranchito habitado por una familia. Una mañana salió Rafael a dar un paseo por el bosque, él era un niño solitario y temeroso. Caminó y caminó observando todo a su alrededor, curioseando la naturaleza, de pronto, una luz roja y brillante llamó su atención. Fue a ella y ¡de pronto! oyó una voz que le decía: "Ven, no temas, no tengas miedo". Él se acercó más y descubrió que le hablaba un indefenso animalito. Entonces el niño dijo:

- ¿Qué es eso?

- El dragoncito contestó: significa que quedan muy pocos de mi especie.

- ¿Por qué motivo? preguntó Rafael.

- Es que los seres humanos destruyen la naturaleza y ya quedan muy pocos bosques como éste -contestó dragoncito.

- ¡Yo te ayudaré amigo! -dijo Rafael.

Estuvieron platicando y jugando un buen rato. Rafael se fue quedando dormido, cuando despertó estaba en su cuarto en su propia cama, muy asombrado se dijo a sí mismo: ¿Qué me pasó, si yo estaba en el bosque con mi amiguito?. En eso lo llamó su mamá para que desayunara, momento que aprovechó para contarle todo lo que había pasado y por supuesto que no le creyó, Rafael se fue a la escuela y le contó a sus amigos lo sucedido, pero para su mala suerte tampoco le creyeron.

Rafael, al salir de la escuela se fue muy triste al bosque a buscar a su amigo, el dragoncito salió a su encuentro y notó que su amigo estaba triste:

-¡Qué te sucede Rafael? -le preguntó. Y éste le contó todo lo que había sucedido. El dragoncito lo consoló diciéndole: "No te preocupes, si no te creen es porque no tienen imaginación".


Dragoncito aprovechó la ocasión para presentarle a su amiguita, una dragoncita. Pasó un buen tiempo en el que Rafael visitaba seguido a sus amigos, pero una tarde llegó corriendo muy asustado a decirle a los dragoncitos que iban unos cazadores a matarlos. Los dragoncitos se asustaron mucho y trataron de esconderse: ¡No permitiré que les hagan daño! -dijo Rafael muy enojado. En eso estaban cuando aparecieron los cazadores y dijeron:

-¡Salte niño, ya es hora de agarrar a estos dragones¡.

-¡No! ¡Mejor mátenme a mí! -dijo Rafael.

-¿A ti? ¿Para qué te queremos? Si como tú hay muchos -contestaron los cazadores.

-¡Mátenme a mí! -insistió Rafael- ¿qué no saben que ellos están en peligro de extinción? Porque existen hombres inconscientes como ustedes que los matan, hombres nacen a cada rato, pero los animales no.

Los cazadores, después de pensar un largo rato, entendieron y se fueron. Rafael y los dragoncitos se pusieron muy contentos. Así pasó mucho tiempo y Rafael siguió visitando a sus amiguitos los dragoncitos, que vivieron por siempre en el bosque.

Daniel Alexander Pozada Villanueva
5º "A"

Nombre de la escuela: Esc. Prim. Amado Nervo
Estado: Chiapas
E-mail: 07POM00034@orbis.org.mx