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En
una ocasión, las víboras organizaron un baile e invitaron a los sapos
y a las ranas, a los flamencos, a los yacarés y los pescados, pero
las víboras eran las que se veían más bellas. Todas estaban vestidas
con el mismo traje; las víboras coloradas llevaban una pollerita de
tul colorado, las verdes, de tul verde, las amarillas, de tul amarillo,
pero las víboras más bellas eran las coral, estaban vestidas con larguísimas
gasas rojas, blancas y negras, bailaban como serpentina.
Los flamencos estaban
tristes porque no podían bailar, así que tomaron las pieles de las
corales, pero las corales empezaron a desconfiar de las patas rosadas
de los flamencos. Una víbora de coral se dio cuenta que las medias
de los flamencos eran las pieles de las víboras de coral; los flamencos
trataron de escapar pero no pudieron, el color rosado de sus patas
no se quitó; así que, desde entonces, los flamencos tienen las patas
rosadas por las mordidas de las corales.
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