Leyenda del Amancay

1.

Los indios Vuriloches habitaban la zona de Ten-Ten Mahuida (Cerro Tronador), desde la naciente del río Manso hasta el Lago Mascardi.

El cacique principal tenía un hijo de nombre Quintral, quien cazaba y pescaba en la orilla del río. Cierto día se sintió observado por una joven india que se había enamorado profundamente de él, pero ella era de origen muy humilde, por lo que el joven y valiente hijo del jefe no quería alentar a la bella india de nombre Amancay, por temor a enfrentarse con sus padres que no iban a aceptar tal unión.

El tiempo fue pasando, hasta que un día el joven Quintral enfermó gravemente debido a una epidemia que comenzó a diezmar la tribu; algunos comenzaron a irse de Co-Cari (Lago Mascardi).

Cuando ya quedaban muy pocos en el valle y no había solución posible, la fiebre hacia delirar al joven quien llamaba a su amada, por lo que los padres decidieron buscar a la enamorada para hacerle partícipe de tanto dolor y pedirle disculpas por su necia actitud.

Tan desesperada estaba Amancay que corrió en procura de una Machi, y ésta le confió que la única forma de salvar al joven indio era la preparación de una infusión con una flor que crecía en la cumbre del Ten-Ten Mahuida. Así, la decidida india empezó a trepar a sabiendas de lo peligroso que era tal hazaña, pero su gran amor por Quintral la impulsaba.

Llegó a la cúspide y tomó la flor. Tan contenta y feliz estaba que no vio la gran figura del rey de las alturas, el Cóndor, quien le dijo que la flor sólo podía ser entregada a cambio de un corazón, y ese fue el trato que le propuso ya que él era el elegido guardián. La joven sin dudar aceptó el trato con tal de salvar a su bien amado. Entonces el Cóndor entregó la flor y entre sus patas llevó con dificultad el pequeño corazón a sus dominios, mientras las rojas gotas de sangre fueron tiñendo el camino .

De esta forma dispuso que en esos senderos regados con la sangre de Amancay fuera floreciendo una hermosa flor amarillo-naranja, bella como su origen y con unas gotas rojas que se fueron desparramando a través de todo el valle y las montañas, pregonando así el mensaje de amor. Por eso se dice hoy en día, que quién regala la flor del Amancay te entrega su corazón.


2.

Aparentemente, en el pensamiento religioso de la América indígena, tanto el felino (puma o yaguareté) como la serpiente (o a veces el pez) y el ave (como el cóndor o el suri) ocuparon un lugar de privilegio y tienen un rol protagónico.

Para los mapuches, un pueblo que entró por Chile y ocupó las regiones pampeana y patagónica, el cóndor es dueño del espacio aéreo, reencarnación de las almas nobles y valientes y poseedor de una gran sabiduría. Hay un refrán mapuche que se dice a quienes pretenden ir más allá de sus posibilidades: "No quieras parecerte al cóndor, que la cordillera es alta". Entre los tehuelches meridionales, en cambio, el cóndor aparece como una figura no demasiado respetable, lo que probablemente se deba a su condición de animal carroñero, como el carancho, que corre la misma suerte entre estos pueblos. El cóndor es un ave sagrada pero al mismo tiempo maligna, a la que el mítico Elal de los tehuelches cazó con una flecha y como castigo por llevarse niños le sacó todas las plumas de la cabeza.

Actualmente para algunos pueblos del noroeste argentino el cóndor es un animal de gran importancia religiosa. Dice la leyenda andina (argentino-chilena) que el cóndor no envejece nunca. Cuando siente que las fuerzas se le acaban, se posa en el pico más alto y saliente, repliega las alas, recoge las patas y se deja caer a pique contra el fondo de las quebradas, donde termina su reinado. Pero otros dicen que el cóndor nunca muere, que al sentirse viejo vuelve al nido donde después renace.

La imagen del cóndor como un dios atmosférico o un mensajero del "mundo de arriba" es explicable en el sentido de que el ave vive en el aire, cruza el espacio, corta los vientos y asciende a las más altas cumbres, casi inaccesibles al hombre.  

1.
Nombre de la escuela: Esc. Prim. Norberto Treviño Zapata
Estado: Tamaulipas
E-mail: retam62@prodigy.net.mx

2.
Nombre de la Escuela: Esc. Sec. Gral. No.6 Maestro Moisés Sáenz Garza
Estado: Baja California
E-mail: secgral6@telnor.net