Había una vez en un pueblo de Africa Oriental una cebra, que
todas las mañanas salía al monte. Nadie sabía que un día al estar ella por
el monte, la atacó un león y la dejó tan herida que la cebra se quiso convertir
mejor en caballo, ya que los leones no los atacan. Al encontrarla unos señores
dueños de un safari, se la llevaron y empezaron a curar las heridas, pero
la pobre cebra quedó marcada con rayas negras por los rasguños del león.
Después, esa cebra tuvo a sus potros que nacieron de color blanco con franjas
negras y las generaciones posteriores siguieron naciendo igual. |