Llega la noche

Llega la noche, y con la noche llega la tranquilidad. El cielo oscuro está lleno de miles, millones de estrellas. Pequeñas luces, parecen puertos lejanos en el inmenso cielo negro azabache. La playa está desierta, y la luna llena ilumina la arena blanca.

Hay una pequeña sombra en la playa. Es un niño que, sentado sin moverse, está mirando el océano negro. Parece estar petrificado... Sólo se mueven las lágrimas en sus mejillas.

- ¿Por qué estás triste?...

El niño se asusta y se pregunta: ¿de dónde viene esa voz?
"No estés triste en una noche tan bella como esta" - repite la voz. El niño mira y descubre a un pequeño caballito de mar, dirigiéndose a él.

- ¿Quién eres tú?", pregunta el niño.

- Soy Pegaso, el mensajero de la gran ballena. Cuéntame niño, ¿por qué lloras?

- Encantado, caballito de mar bonito, me llamo Joaquín, y estoy triste porque en mi mundo, el mundo del ser humano, hay tantos problemas y miseria, y no entiendo por qué la gente a veces está tan mal. Muchas veces quisiera hablar con alguien sobre todo eso, pero no sé con quien, mi mamá se murió cuando tenía 4 años, y mi papá nunca está en casa...

- Pues, vamos juntos a hablar con la gran Ballena, el rey de los océanos. Él es muy anciano y sabio, ¡acompáñame para hacerle una visita!

Joaquín mira al caballito de mar con perplejidad y le pregunta:
- pero Pegaso, dime, ¿cómo puedo ir contigo? ¡Yo soy mucho más grande que tú!
- Es suficiente con quererlo Joaquín, puedes confiar en mí, cierra tus ojos y tendrás mi tamaño.

El niño hace lo que le pide Pegaso, y al poco rato no puede dar crédito a sus ojos, está más pequeño que el caballito de mar
- ¡¡¡¡Agárrate bien, Joaquín, nos vamos!!!!

Y empiezan un viaje muy lindo para encontrar a la gran ballena. Nunca antes en su vida Joaquín había visto cosas tan maravillosas: hay arrecifes de coral de todos los colores: rojo como la sangre, verde como esmeraldas, blanco como la nieve; encuentran tortugas amables, delfines que dan tumbos, bancos de miles de peces pequeños y resplandecientes, tiburones horrorosos, etc., pero todos tienen respeto a Pegaso y Joaquín.

Finalmente, después de haber viajado mucho tiempo, llegan a un castillo blanco impresionante, completamente construido por coral. Joaquín y Pegaso entran por una puerta enorme, es obvio que aquí vive un ser muy grande. Parece que Pegaso conoce bien el castillo, ya que avanza rápido por pasillos y salas, todas de dimensiones inmensas. Llegan finalmente a una habitación que, por los adornos, tiene que ser especial.
Hemos llegado a la sala de nuestro rey, la gran Ballena, no tengas miedo -susurra Pegaso- ¡Todo estará muy bien!

Joaquín sigue lentamente los pasos de su nuevo amigo Pegaso, hasta que se encuentra delante de un trono gigantesco, y allí, sentado, está el ser más grande que Joaquín jamás ha visto en su vida... allí está el rey de los océanos, ¡la gran Ballena! Aunque Joaquín se siente como una hormiga comparado con la ballena, no tiene miedo ni se siente incómodo, al contrario, se siente protegido y sereno. La gran Ballena le ofrece té de algas y pasteles de caviar, y escucha con atención lo que Joaquín cuenta.

Joaquín comienza al principio con timidez, pero después con tanta espontaneidad que se sorprende a sí mismo, porque normalmente es reservado y callado. Cuenta que su mamá se murió cuando sólo tenía 4 años, que se ha sentido muchas veces aislado en su vida, que su papá casi nunca está en casa, y cuando está, sólo escucha a medias lo que le dice el pequeño Joaquín. Entonces el niño pregunta por qué no hay más armonía en su mundo, el mundo del ser humano.

Al final del encuentro, la gran Ballena obsequia una flor muy bonita a Joaquín, una orquídea preciosa de todos los colores del océano.

- Escúchame, niño, planta esta flor en tu patio, esta plantita será el símbolo de la paz, la paz que llevas dentro de ti, y que se reflejará a tus alrededores. Cuídala bien y no hables de nuestro encuentro a nadie, será nuestro secreto.

Joaquín se despide de la gran Ballena, llevando la flor preciosa en la mano. Horas más tarde, cuando Joaquín abre sus ojos, está sorprendido porque se encuentra en la playa. Hay un fuerte sol, ¡tiene que ser mediodía!

¡Qué raro he soñado! -piensa-, y he pasado toda la noche en la playa, ¡imagínate!

Se levanta, limpiándose porque está completamente cubierto de arena, y se da prisa para llegar a casa. Cuando llega, su papá está esperándole, pero no está enfadado como siempre, tiene la cara preocupada, y cuando nota que su hijo ha llegado, le da la bienvenida con una sonrisa .
Justamente cuando Joaquín intenta platicarle del sueño extraño que tuvo, su papá le pide acompañarle al patio. Llegando allí, al niño se le saltan los ojos. ¡En medio del patio está la orquídea preciosa de su sueño extraño! ¡Y ya ha crecido bastante la flor! Joaquín y su papá miran la orquídea maravillosa, y sus corazones se encienden de emoción, se sienten felices y se abrazan muy fuerte.

A la mañana siguiente, Joaquín se dirige a la playa de nuevo, y además de la brisa marina y los gritos de las gaviotas, no hay nada fuera de lo común. Pero esta vez, el niño no está triste como aquella noche, al contrario, camina por la playa silbando, llevando paz y amor en su corazón, listo para empezar su gran camino, el camino de su vida.

El hombre que se convirtió en un caballito de mar

 

Hace muchos años, en una isla muy muy lejana, vivía Jorge, un hombre que protegía este lugar de un malvado mago que siempre los atacaba.

Un día el mago convirtió a todos los habitantes de la isla en caballitos de mar y hundió la isla. Con el paso del tiempo todos se adaptaron a vivir debajo del mar protegiéndose de tiburones y enormes mantarayas.

Un día apareció de nuevo el mago que los había condenado a vivir como caballitos de mar, pero esta vez sí lograron defenderse y con ayuda de otros peces lo mataron para que ya no hiciera más daño.

Después de eso apareció la reina marina que era una sirena y les preguntó que si querían volver a ser humanos o si se querían quedar tal y como estaban, pero ellos decidieron quedarse como caballitos de mar porque se habían dado cuenta que la vida en el mar era maravillosa.

Fin

1.
Nombre de la escuela: Esc. Prim. Justo Sierra

Estado: Guerrero

E-mail: segcircyc@prodigy.net.mx

2.
Nombre de la escuela: Esc. Prim. Aquiles Serdán

Estado: Hidalgo
E-mail: kiosco@orbis.org.mx