Fiesta sorpresa para un amigo

 

Había una vez un animal llamado berrendo quien era muy parecido al venado, de color café y blanco; en el cuello tenía dos manchas que parecían como collares, y en las ancas tenía una mata de pelo blanco que rodeaba su cola.

Él vivía en el desierto donde el clima era muy seco y casi no llovía; además, vivía en pequeñas manadas y se alimentaba principalmente de hierbas y de arbustos.

El berrendo tenía muchos amigos, ellos habían organizado una fiesta en la llanura por motivo de su cumpleaños; la fiesta iba a ser un momento muy especial para todos porque era la primera vez que convivían juntos.

Todos los animalitos se habían puesto de acuerdo y cada uno de ellos llevaría diferentes alimentos. El bisonte daría un enorme pastel, el coyote traería unos cuantos refrescos, el jaguar un delicioso guisado; así todos aportarían cosas diferentes.

El día de la fiesta sucedería algo que los invitados nunca se imaginaron: Todos esperaban con ansiedad al festejado; media hora después, al ver que no llegaba, todos comenzaron a desesperarse, los invitados creyeron que era una broma de muy mal gusto y se enfadaron.

Unos instantes después, uno de los invitados que faltaba llegó muy espantado y le preguntaron qué le pasaba, el chingolo les contó que el festejado había muerto y no se explicaba por qué o cuál era el motivo.

El tiempo pasó de prisa y ellos seguían sin entender qué fue lo que causó la muerte del berrendo. Todos se habían resignado a que el berrendo nunca más estaría con ellos para festejar su cumpleaños.

Siguió pasando el tiempo, y el chingolo, que era el único que no se hacía la idea de que había perdido a un amigo muy especial, quiso investigar que había pasado en realidad.

Todos los días salía muy temprano a investigar lo que le había sucedido a su amigo, hasta que un día inesperado tuvo suerte y logró obtener información por medio de un amigo muy conocido de nombre pichichis, el cual le contó lo siguiente:

Ese día cruzaba por el maravilloso cielo, cuando de pronto, unos individuos extraños, con unos palos de los que salían destellos y ruidos, llamaron mi atención; al voltear me di cuenta que tu amigo el berrendo caía, y cuando acudí a verlo ya no se movía, lo llamé varias veces y nada, así pude darme cuenta que nuestro amigo había muerto.

No te pongas triste, recuerda que él vivirá siempre en nuestros corazones y estará con nosotros en cada momento. No olvidemos que los cazadores son nuestros enemigos, hay que cuidarnos de ellos. Pero amigo chingolo, tampoco olvides que existen otros que sí son nuestros amigos ya que ayudan a conservar nuestro reino. Marcaremos ese día como algo especial, ya que recordaremos siempre a nuestro amigo el berrendo.


Nombre de la escuela:
Esc. Sec. Dna. No. 150. Ángel Salas Bonilla 
Estado: Distrito Federal
E-mail: hilda_rb@hotmail.com