|
Esta
era una ardillita que tuvo sus crías, tanta era su emoción de tener
a sus crías, que nunca se percató de que entre ellas había una ardilla
diferente. Pasó el tiempo y la ardillita negra se sentía triste y
humillada por ser diferente, se apartó de su familia y se fue a deambular.
En el camino, después de encontrarse a diferentes animales, el último
le dijo: no te aflijas ardillita, no debe de importarte el color sino
tu forma de ser y de comportarte, tú eres buena e inteligente, vuelve
con tu familia (le comentó dicho animal). La ardillita feliz del consuelo,
volvió a su hogar, su madre al verla se sintió muy contenta, y a partir
de ese momento todos vivieron muy felices.
|