LA ANACONDA

Era una vez, una familia que quería salir de vacaciones, y decidieron ir de campamento a la selva. Llegaron y pusieron su casa de campaña; la mamá se puso a hacer la comida, y el padre estaba terminando de arreglar la casa. Él le dijo a los niños: no vayan a andar de traviesos, ni se alejen tanto de la casa y, por cierto, no se vayan al río que está aquí cerca, porque ahí habitan las temibles anacondas. Los niños, quienes eran muy traviesos, desobedecieron y se cayeron a un charco. Daniel se fue a nadar un rato para quitarse el lodo, y como le gustó mucho el agua que estaba riquísima, se quedó otro rato hasta que se cansó. Una anaconda lo estaba cuidando, y de pronto, el niño gritó: ¡auxilio, auxilio! me enredé en un bejuco; sus padres corrieron desesperadamente y fueron a buscarlos con un rifle, pensaban que era una serpiente chica; cuando llegaron era demasiado tarde, el niño ya no se veía por ningún lado, por lo que pensaron que la anaconda se lo había tragado.

Sus padres lo buscaron desesperadamente con ayuda de su hija menor, pero no lo encontraron. Ellos muy tristes al no encontrar a su hijo mayor, regresaron a la ciudad, y buscaron al científico llamado Serpentino para que investigara sobre la desaparición de su hijo. A los 3 días, el científico llegó acompañado por un pequeño demasiado sucio; les dio la noticia a los padres, quienes corrieron a verlo. Era su hijo que llevaba todo el cuerpo lleno de manchas, que le había dejado el bejuco donde se había atorado.

MORALEJA: No desobedezcan a sus padres, o pueden correr algún peligro.

Nombre de la escuela: Primaria Miguel Lerdo de Tejada

Estado: Veracruz  
E-mail: hermartz@correoweb.com