El
doctor Isauro Venzor acudió ante el VII Congreso Médico Latinoamericano
donde presentó el ensayo titulado "Seroterapia específica contra
los efectos producidos en el organismo humano por el piquete del alacrán
en Durango".
Un
año después, el propio doctor VENZOR, acompañado del doctor de la PEÑA,
llevaron a la segunda Convención Médica celebrada en Torreón, Coahuila,
en septiembre de 1931 un estudio más amplio, al que denominaron "El
alacrán de Durango.
Clasificación
y distribución geográfica en el estado. Sintomatología de la intoxicación
producida por su piquete. Eficacia del tratamiento seroterápico"
en el que dan a conocer los resultados observados en 300 casos en que
se ha aplicado el suero, resumiendo en la siguiente manera:
.
. . hasta la fecha tenemos registradas más de 300 observaciones de aplicación
en toda clase de casos; desde la aplicación precoz, antes de que se
presenten síntomas generales que en ese caso no llegan nunca a presentarse
cualquiera que sea la variedad del alacrán que haya picado; casos de
mediana intensidad en los que se observa cómo van desapareciendo los
síntomas en orden inverso a su aparición, y casos muy graves en los
que ha sido necesario administrar el suero en grandes dosis para llegar
ha obtener la neutralización del veneno y la restitución orgánica a
su integridad. Figura en esas observaciones todas las edades, desde
tres meses hasta 80 años. La prueba más elocuente de la edificación
del suero es que en las citadas observaciones sólo tenemos una mortalidad
de tres, lo que corresponde a menos de 1% y eso se aplica muy bien por
que el suero no tiene una acción ilimitada, como no tiene ningún otro;
esta sujeto como todos los demás sueros a las condiciones de oportunidad
y dosificación..."
Las
conclusiones a que llegan los doctores son contundentes.
"Realmente
con la fama lo que se sabe que desde hace mucho tiempo, existen en Durango
alacranes que pueden producir la muerte con un piquete.
El
suero anti-alacrán preparado por el Instituto de Higiene es un remedio
de eficacia segura contra el piquete de todas las variedades de alacrán
que existen en Durango, a un las más venenosas, cuando es aplicado a
tiempo en las dosis convenientes."
La
lucha iniciada formalmente en 1785 contra el veneno de los alacranes,
había quedado terminado 146 años, después.
El
alacrán, mito y realidad de Durango por cientos de años prácticamente
desde los poblamientos primitivos del Valle de Guadiana, fue el principal
azote que limitó el crecimiento y desarrollo de la capital del Estado.
Rodeado
este pequeño artrópodo sinfín de leyendas, acrecentadas por lo venenoso
de ponzoñas, su proliferación y gusto por la vida por las habitaciones
que ocupan los seres humanos hizo en Durango su paraíso ante la imposibilidad
hasta hacer un poco más de sesenta años de un remedio eficaz y seguro
contra el mortífero piquete.
"...Impresionados
por el dramático cuadro sintomático que en varios casos tuvieron ocasión
de presenciar y ante la ineficacia de los medios de que disponían para
combatirlos, se decidió a estudiar el asunto pensado el remedio ideal
sólo podría encontrarse en la seroterapia..."
Hacia
1925 dieron inicio a la investigación que tenía como fin encontrar un
suero que combatiera el efecto letal del piquete del alacrán.
Isauro
Venzor había llegado a Durango unos años antes, procedente de la ciudad
de México donde había realizado sus estudios de la medicina de la que
era graduado de la Universidad Nación.
Originario
de la ciudad de Chihuahua, donde vivía su familia, había nacido en el
año de 1888 en pleno apego de la sociedad porfiriana.
En
su ciudad natal realizó los estudios primarios, continuando luego su
educación superior en la ciudad de México.
Desde
su llegada en 1908, imbuido por la fuerza propia de su juventud, y recién
egresado de la Universidad, aplicó todos sus esfuerzos al desarrollo
de diversos programas sanitarios, lo que le valió que el año siguiente
fuera designado miembro del Cabildo de Durango, donde se desempeñaría
sucesivamente los cargos de Comisionado Primero de Salubridad, así como
diversiones públicas.
Cargos
que desempeñó hasta que se dieron los movimientos revolucionarios que
se suscitaría a partir de 1910 y que tendría sus más importantes acciones
en la ciudad de Durango en 1913.
Entonces,
caída de Durango por las fuerzas revolucionarias, desaparecieron los
poderes establecidos, con lo que el Doctor Isauro Venzor se retiró de
los puestos públicos que desempeñaba, no obstante quedaron manifiestas
sus dones humanitarias.
"Cuando
la toma de Durango, el doctor Venzor salía a las calles luego de las
refriegas, a atender a los heridos sin importar de cuál bando eran."
Retirándose
luego al ejército de su profesión, donde se relacionó con otros médicos
afamados de la comunidad.
Su
profunda amistad con el doctor Carlos León de la Peña lo llevó a que
trabajaran juntos en una empresa que ambos se habían propuesto desde
años antes, la cura del piquete del alacrán.
El
doctor De la Peña, desde sus establecimientos de farmacia, diariamente
enfrentaba las continuas solicitudes por un remedio eficaz para la cura
de la ponzoña, mientras que el Doctor Venzor, cuando fungió como Comisionado
de Salubridad, hubo de enfrentarse al principal azote para la salud
de la comunidad, con sus resultados siempre infructuosos, la temporada
cálida y su consecuente aumento en la picadura del alacrán, entonces
incurable.
Luego
de una prolongada relación, Isauro Venzor contrajo matrimonio en la
Hacienda de San Rafael, en las inmediaciones de la Laguna de Guatimapé,
en el año 1925, con la señorita Belén Saravia, de la cual no tuvo descendencia.
Estableciendo
su consultorio en la casa propiedad de la familia Saravia, ubicada frente
al jardín de Santa Ana, lugar donde además realizó el grueso de sus
investigaciones.
Isauro
Venzor fue un hombre de calidad moral y de una presencia humana intachable.
Apreciado por todos los grupos sociales, solía practicar la caridad
en todas las acciones de la vida y el hecho más indiscutible de lo anterior,
es que los derechos que pudieran haber obtenido él y su colega Carlos
León de la Peña con la patente del suero antialacránico por ellos descubierto,
prefirieron cederlo al pueblo de México como parte de su patrimonio
y no como producto de comercialización privada.
Entre
1927 y 1930, Isauro Venzor fue designado Delegado del Departamento de
Salubridad, con lo que regresó a la vida pública por un breve periodo
de tiempo.
Delegado
del Departamento de Salubridad, con lo que regresó a la vida pública
por un breve periodo de tiempo.
Desde
este puesto, no sólo obtuvo que laboratorios especializados de la ciudad
de México elaboran el suero por ellos inventado, sino que favoreció
su distribución gratuita para personas indigentes, y su comercialización
para el caso de personas pudientes a un bajo costo en todas las poblaciones,
logrando establecer un incipiente servicio antialacránico. Además en
su gestión estableció el primer dispensario antivenéreo de Durango y
el servicio materno infantil en el Hospital Civil.
Murió
en la ciudad de Durango el 13 de julio de 1943 y fue sepultado en el
panteón de oriente.
Luego
de su muerte, el H. Cabildo de Durango decidió que una calle de la ciudad
llevara su nombre como justo reconocimiento a sus desinteresados servicios.
El
H. Jurado Calificador de la Rotonda de los Hombres y Mujeres Ilustres
de Durango, acordó a fines de agosto de 1989 que los restos mortales
del doctor Isauro Venzor deberían reposar en la Rotonda de los Hombres
y Mujeres Ilustres de Durango, por lo que, el 15 de septiembre de 1989,
en el cumplimiento de un acuerdo del Gobierno del Estado, Lic. José
Ramírez Gamero. Se llevó a cabo.