A
principios del siglo XVII, muchos españoles viajaban al Nuevo
Mundo en busca de oportunidades y fortuna. Por aquellos tiempos llegaron
don Pedro Ramírez de Santillana y doña Beatriz Ramírez
Rendón a la ciudad de Huichapan, actualmente estado de Hidalgo.
Años más tarde tuvieron una hija a la que llamaron Isabel.
Cuando
Isabel creció, conoció a Pedro Manuel de Asbaje con quien
contrajo matrimonio, del cual procrearon tres hijas: Josefa, María
y Juana Inés, ésta última tomaría el nombre
de Sor Juana Inés de la Cruz, al tomar los hábitos religiosos.
Con los años, Sor Juana llegaría a ser una de las poetisas
y escritoras más importantes de su época. La fecha de
su nacimiento, de acuerdo con lo que señala una fe de bautismo,
fue el 12 de noviembre de 1651, en San Miguel Nepantla, Amecameca.
Desde
muy pequeña, Juana Inés mostró un profundo interés
por el conocimiento. Aprendió a leer a los trece años
y a partir de entonces desarrolló un enorme gusto por el estudio.
Juana Inés vivió un tiempo con su abuelo Pedro Ramírez
en Panoaya. Ahí, pasaba horas enteras disfrutando la lectura
de los libros del abuelo. En ese lugar también aprendió
a hablar náhuatl, sin que nadie le enseñará, ya
que le gustaba mucho platicar con los indígenas.
En
aquella época, las universidades y los colegios no estaban abiertos
a las mujeres; eran los varones quienes recibían y tenían
acceso a la educación. Cuando Juana Inés supo que existía
la universidad le pidió a su madre que la vistiera de hombre
y la enviara a México a estudiar, pero ella no lo aceptó.
El arte era considerado apto sólo para los miembros de la corte
y de la iglesia, por lo que el único acceso a la cultura para
las mujeres, estaba dentro del convento.
En
1660, Juana llegó a la ciudad de México a vivir con unos
parientes de su madre. A los doce años consiguió que la
mandaran con un profesor de latín y aprendió esa lengua
en sólo veinte clases. Juana Inés era muy disciplinada
para el estudio, se marcaba un límite de tiempo para aprender
algo y, si no lo aprendía, se cortaba el pelo. Ella decía
que lo cortaba porque el pelo crecía aprisa y ella aprendía
despacio. Además pensaba que no era justo que "estuviese
vestida de cabellos una cabeza que estaba tan desnuda de noticias".
Siempre sobresalió por su precocidad y talento. Las amistades
de su familia admiraban su conocimiento y su memoria.
Sor
Juana aún adolescente, deslumbró con su brillante inteligencia
a los cuarenta teólogos, filósofos, matemáticos,
historiadores, poetas y humanistas más destacados de su tiempo,
quienes a invitación del Marqués de Mancera, la sometieron
a extenso interrogatorio que hizo al noble exclamar "que no
cabe en humano juicio creer lo que vio".
A
los trece años, Juana Inés fue llamada a la corte para
servir como dama de la virreina doña Leonor Carreto, marquesa
de Mancera. El virrey Marqués de Mancera la nombró "niña
prodigio de la corte". Tiempo después, cuando tuvo que decidir
su futuro, Juana Inés optó por el único camino
que una mujer podía escoger en aquella época para poder
dedicarse al estudio: ingresó en el convento de San José
de las Carmelitas Descalzas. Más tarde se fue al convento de
San Jerónimo, dnde a los 21 años adopta el nombre Sor
Juana Inés de la Cruz.
A
lo largo de su vida, Sor Juana escribió gran cantidad de poemas,
obras de teatro y algunos textos en prosa. Tanto en su obra como en
su vida, Juana de Asbaje luchó siempre por lograr la igualdad
entre el hombre y la mujer. Luchó para que la mujer tuviera derecho
a la educación y se reconociera que es tan inteligente como el
hombre.
Por
ser la mujer más destacada de su época se le dio el sobrenombre
de "La décima Musa". Como también a pasado
a la historia con los significativos nombres con que la crítica
la ha bautizado: "Fénix de México" y
"La monja Mexicana". La fama del "Fénix
de México", no encontró, ni encuentra fronteras,
y tres siglos después de su creación, sus poesías
siguen siendo recitadas, sus obras teatrales representadas, sus ensayos
y cartas leídos y estudiados. Para el crítico, historiador,
filósofo y poeta mexicano Alfonso Reyes, Sor Juana es la figura
más extraordinaria de la lírica hispanoamericana.
De
ella ha dicho Marcelino Menéndez y Pelayo "No se juzgue
a Sor Juana por sus símbolos y jeroglíficos, por su Neptuno
Alegórico… por los innumerables rasgos de poesía trivial
y casera de que están llenos los romances, con que amenizaba
los saraos de los virreyes Marqués de Mancera y Conde de Paredes.
Todo esto no es más que un curioso documento para la historia
de las costumbres coloniales y un claro testimonio de cómo la
tiranía del medio ambiente puede llegar a prevenir las naturalezas
más privilegiadas…lo que más interesa en sus obras es
el rarísimo fenómeno psicológico que ofrece la
persona de su autora"… "hay acentos de sus versos que no pueden
venir de la imitación literaria"… "los versos de amor
profano de Sor Juana son de los más suaves y delicados que han
salido de pluma de mujer".
Las
obras de Sor Juana no se han editado completas. Algunas piezas: Los
Empeños de una Casa, Sonetos, Poesías Escogidas, Autos
Sacramentales, etc. Han circulado intermitentemente, aisladas del grueso
de su producción, algunas otras se han perdido. Un Compendio
de Armonía Musical "El Caracol".
Entre
las múltiples dotes que tenía la genial mujer estaba la
culinaria. Han venido apareciendo recetas e inclusive un recetario completo
que escribió Sor Juana para su hermana, con sus recetas favoritas,
la mayoría de sus recetas eran postres. El plato fuerte en todos
los sentidos de la palabra fue la degustación de platillos, servidores
a la manera original del siglo XVII. Su poesía, nacida de una
inteligencia preclara y de un corazón profundamente humano, es
toda intuición, sinceridad y espontaneidad, revestidos con el
ropaje esplendoroso de muchos de sus versos. Después de haber
leído este hermoso soneto de Sor Juana te gustaría divertirte
con algunos ejercicios, que a continuación te presentamos.
Escribir
acerca de este personaje resultó muy interesante, ya que Sor
Juana luchó siempre por la igualdad entre el hombre y la mujer;
con su actitud demostró que una mujer como nosotras puede ser
tan inteligente como un hombre, y estar en el mismo nivel intelectual
y profesional. Ya que la mujer tiene los mismos derechos que el hombre
en la educación, e igualdad de oportunidades para su desarrollo
profesional.
Fue
Sor Juana, una de las mujeres más extraordinarias de todos los
tiempos y todas las edades. Mexicana como nosotras, su gloria es la
nuestra, por lo cual le debemos de estar agradecidas.