Carlos
Salinas de Gortari nació en México, Distrito Federal,
el 3 de abril de 1948. Siendo sus padres Don Raúl Salinas
Lozano y Doña Margarita de Gortari Carvajal. Realizó
estudios de primaria en la escuela "Abraham Lincoln",
de secundaria en la No. 3 "Héroes de Chapultepec"
y de bachillerato en la Preparatoria No. 1 de San Ildefonso. Obtuvo
su licenciatura en Economía en la Universidad Autónoma
de México en 1969 y en ese mismo año inició
sus actividades políticas en el Partido Revolucionario Institucional.
Más
tarde, estudió en la Universidad de Harvard (Estados Unidos),
donde obtuvo una maestría en Administración Pública
(1973), otro en Economía Política (1978) y el Doctorado
en Economía Política y Administración Pública
(1978). Cuando Salinas regresó a México, fue nombrado
Subdirector de Programación de Economía del Gobierno,
como principal asesor del director Miguel de la Madrid, que había
sido uno de sus profesores en la Universidad. Dimitió en
1981 para dirigir la campaña presidencial de Miguel de la
Madrid y, una vez nombrado éste como presidente, le sucedió
en el cargo de Secretario de Planificación y Programación
Económica. A Salinas se le atribuyó la rehabilitación
de la Secretaría, porque se rodeó de un equipo muy
joven, pero con la grave depresión económica que padecía
México, el programa de austeridad que había diseñado
provocó numerosos problemas políticos y sociales.
Designado
candidato presidencial en 1987 por el Partido Revolucionario Institucional
(PRI), se hizo todo lo posible para la celebración de unas
elecciones limpias y los partidos no gubernamentales tuvieron un
gran despliegue. Salinas obtuvo el 50.36 % de los votos, ante las
denuncias de la oposición, que hablaban de fraude por parte
del PRI. Salinas, que afirmaba ser centrista y progresista, prometió
trabajar tanto con los grupos políticos de izquierda, como
con los de derecha. Tras ganar las elecciones, tuvo que enfrentarse
con enormes problemas, pero gracias a un ambicioso programa de Modernización,
logró revitalizar la economía de México, estimulando
las exportaciones, apoyando el libre comercio entre los países
de Centroamérica. Uno de sus primeros actos de gobierno fue
la puesta en marcha del Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL),
objeto de numerosas críticas.
Empezó
a negociar el TLC (Tratado de Libre Comercio) a fin de facilitar
el comercio entre México y sus vecinos del norte, Estados
Unidos y Canadá. En diciembre de 1992, el Tratado de Libre
Comercio Norteamericano (TLC) fue firmado por los presidentes Salinas
de Gortari, George Bush y por el Primer Ministro canadiense, Brian
Mulroney. Este acuerdo entró en vigor en enero de 1994, tras ser aprobado por las cámaras legislativas de los tres países firmantes.
De
esta manera, Salinas buscaba dar marcha atrás al compromiso
posrevolucionario del gobierno mexicano con el nacionalismo, la
industrialización como sustituto de las importaciones y el
proteccionismo social auspiciado por el gobierno. El éxito
obtenido por Salinas en el campo de la liberación económica
no correspondió con el resultado de las reformas del sistema
político. A nivel macroeconómico, hubo algunas evidencias
tempranas de éxito, pero los costos políticos y sociales
fueron enormes.
El
desempleo, la desnutrición y el índice de quiebras
empresariales se incrementaron de manera alarmante. Pese a ello,
durante su mandato se garantizó una mayor transparencia representatividad
a los partidos de la oposición, que ampliaron su presencia
en los gobiernos locales y estatales y su papel en las cámaras
federales.
El
último año del periodo de Salinas fue desastroso.
El 1 de enero de 1994, el día en que el TLC entraba en vigor,
una rebelión de indígenas pobres y desprovistos de
tierras, denominado Ejército Zapatista de Liberación
Nacional (EZLN), estalló en el estado sureño de Chiapas
e hizo un llamamiento para un “levantamiento civil” pacífico
con el fin de defender los derechos de los votantes en las elecciones
presidenciales que iban a celebrarse en el mes de agosto. Salinas
optó por la negociación en lugar de la represión,
pero la racha de quejas de los rebeldes fue un vergonzoso recordatorio
del deterioro de las condiciones en las zonas rurales de México.
Como,
según la Constitución, Salinas no podía ser
reelegido para un segundo mandato, escogió como su sucesor
a Luis Donaldo Colosio. En marzo el régimen sufrió
otro golpe perjudicial cuando Colosio fue asesinado durante su campaña
en Tijuana. Hubo sospechas de que miembros del partido gobernante
estaban involucrados. La elección recayó en Ernesto
Zedillo Ponce de León, quien tomó posesión
de la presidencia de su país el 1 de diciembre de ese mismo
año.
El
colapso económico de diciembre de 1994 fue quizá el
último clavo de su ataúd político y dejó
el cargo con su reputación seriamente dañada. Tres
meses después del final de su mandato, Salinas abandonó
México tras la detención de su hermano Raúl,
el cual había sido acusado entre otros delitos por el asesinato
de Colosio. Carlos Salinas presentó declaración en
noviembre de 1996 y en enero de 1997 en la Embajada Mexicana en
Dublín (Irlanda), con motivo de las investigaciones judiciales
referidas al mencionado asesinato de Colosio. Antes de afincarse
en Irlanda, Carlos Salinas había vivido en Canadá,
Cuba y Estados Unidos.
Escogimos
como personaje al ex Presidente Carlos Salinas de Gortari, por haber
sido un político muy importante en nuestro país; por
todo lo que pasó en torno suyo, bueno y malo se le considera
un parte esencial para el cuestionamiento de la gobernabilidad en
México.