El
caso Rubén Jaramillo es uno de los ejemplos más dolorosos
de impunidad, el gobierno podrá dar los mejores discursos
del mundo pero en materia de derechos humanos siempre serán
palabras vacías... mientras persistan los casos de impunidad.
Rubén
Jaramillo nació en Tlaquiltenango, Morelos, en el año
de 1900, desde muy joven, a la edad de 14 años, se unió
al Ejército Zapatista. A la muerte de Zapata se originó
una desorganización y saqueo por parte de los soldados en
las tierras morelenses, por lo que Rubén Jaramillo juntó
a sus hombres y les dijo: "Ante los problemas que se nos presenten
no debemos doblegarnos, sino tratar de enfrentarlo no con armas
sino con razones." Fue en ese momento cuando iniciaron las
batallas por mejorar las condiciones de vida de los Morelenses.
El
Presidente Lázaro Cárdenas lo apoyó para la
creación del Banco Ejidal y el Ingenio Azucarero de Zacatepec,
mismo que progresó y que a muchos terratenientes les provocó
la avaricia hasta llegar a secuestrar e intentar asesinar a Rubén
Jaramillo. Co-fundador de la Unión de Productores de Caña
de la República Mexicana, se levantó en armas frente
a los caciques y funcionarios que trataban de acabar con él
(1943-1944). Así, el movimiento jaramillista se formó
debido a la paga irregular que los ejidatarios cultivadores de caña
recibían y por las imposiciones políticas arbitrarias
y violentas por ellas sufridas.
Perseguido por su permanente lucha a favor del reparto de tierras,
mantuvo una larga resistencia armada en las Montañas de Morelos,
con el apoyo del Partido Comunista Mexicano. Comprendió que
no era posible seguir viviendo con prohibiciones y aceptó
el ofrecimiento del Presidente Manuel Ávila Camacho y regresó
a su vida cotidiana.
En
1945 fundó el Partido Agrario Obrero Morelense (PAOM) y peleó
por la gubernatura del estado de Morelos en dos ocasiones en los
años de 1945 y 1952 sin tener éxito. Ante estos hechos,
se dedicó a dirigir diversas dependencias de gobierno, tramitó
y organizó a los cañeros por mejores condiciones de
trabajo y dio inicio a la movilización legal de miles de
campesinos para adueñarse de tierras sin producir.
Según
cuentan los ancianos campesinos que vivieron en esa época,
que este líder agrarista ponía en tensión a
todo el pueblo con su presencia porque pensaban que los iba a asesinar.
Cuando
recorría el pueblo y la noche llegaba, se alojaba en la casa
más cercana, entraba sigilosamente por la puerta de atrás,
el pueblo intuía su presencia y salían a la calle
principal a esperarlo; sin embargo nadie lo miraba llegar y se escapaba
hábilmente.
Creemos
que la lucha por mejorar las condiciones de los campesinos continúa
y la razón vencerá ante la injusticia de los malos
gobiernos. Aproximadamente veintiséis años combatió
sin descanso en una ardua batalla contra los caciques opresores.
En
1958 el Presidente Adolfo López Mateos le brindó amplias
garantías para que dejara las armas y cuatro años
más tarde, el 26 de mayo, la policía judicial del
estado y el Ejército lo hicieron prisionero junto con su
familia (su esposa y sus tres hijos) y fueron asesinados en el Municipio
de Xochicalco, acabando con la vida, pero no con los ideales de
este líder agrarista.
Finalmente,
como cada año, el 26 de mayo centenas de morelenses acuden
hasta la tumba de Rubén Jaramillo, en Tlaquiltenango, para
depositar una ofrenda floral.
Nos
fue muy grato obtener la información sobre este líder
agrarista mexicano, ya que sólo habíamos escuchado
su nombre, el que corresponde a una escuela de Culiacán.
Lo seleccionamos por ser mexicano, luchador y defensor incansable
de los derechos humanos; con ideales, decisiones y voluntad de servir
a los demás.