Rosario
María Gutiérrez Eskildsen nació en estas tierras
donde el trópico incita a desbordarse, a salir, a expandirse
y vivir en movimiento constante. Sin embargo, la maestra Gutiérrez
Eskildsen prefirió la soledad física y el universo infinito
de los libros y la enseñanza disciplinada en las aulas. Con ese
mundo de experiencias salió a enseñar de viva voz y con
sus obras, a devolverles a los hombres todo el saber acumulado y meditado,
paciente y apasionadamente. Hasta su vejez, fue incansable en la dádiva
didáctica y fuente inagotable de conocimientos para las generaciones
que hablan español en todo el mundo. Sus enseñanzas están
vigentes, porque siempre trabajó con espíritu universal; su casa y sus libros fueron su mundo, irradiantes de sabiduría.
Hay
vidas que llegan al mundo a dejar una enseñanza. Pocas veces
las tenemos entre nosotros y cuando están se siente su presencia
magnética y humana. Un 16 de abril de 1899, nació un ser
muy apreciado por los tabasqueños, Rosario María Gutiérrez
Eskildsen, quien se decía Grijalva por haber nacido en la calle
Grijalva, hoy Madero, en Villahermosa, Tabasco. Sus padres fueron don
Antonio Gutiérrez Carriles de origen español y doña
Juana Eskildsen Cáceres de Gutiérrez. Ellos se esmeraron
en darle no sólo el sustento material, sino también el
intelectual y principalmente el moral.
Siendo
muy pequeña, quedó huérfana de madre y al poco
tiempo de padre. Contaba con cinco hermanos, de los cuales los dos mayores
fallecieron. Su hermana Carmelita comenzó a trabajar dando clases
de piano y ella junto con su hermano Guillermo se dedicaron a vender
por las calles de Villahermosa “El correo de Tabasco” (un periódico
de aquél entonces). Casi todos los días llevaban a su
casa 10 centavos que según la maestra eran una verdadera ayuda
para el hogar.
A
doña Rosario, siempre le gustaron los estudios, es por ello que
después de estudiar la educación elemental, ingresó
a la Escuela Normal, posteriormente en el Instituto Juárez (los
dos del Estado de Tabasco). En el año de 1918, con tan sólo
19 años, ya graduada, se fue a México para continuar sus
estudios. Comenzó a trabajar en la Escuela Primaria # 193. Por
las tardes, después de impartir su cátedra, asistía
a la Universidad Nacional Autónoma de México; allí
obtuvo el título de maestra en letras y más tarde el doctorado
en lingüística, especializada en español.
Al
mismo tiempo tomaba cursos en la Escuela Normal Superior y al poco tiempo,
obtuvo una beca para la Universidad de Nueva York. La selección
fue realizada entre muchas mujeres de habla hispana en el mundo.
Algo
que le gustaba mucho a la maestra, era mantener una estrecha relación
con las alumnas de la Escuela Normal del estado de Tabasco, es por ello
que siempre estaba en contacto con ellas por medio de cartas e invitaciones
que éstas le hacían a diversos eventos del ámbito
educacional.
A
continuación se muestra un acróstico que un maestro distinguido
en la ciudad de México le escribió debido a la admiración
que sentía por ella.
Para
Charito con cariño:
Todo lo que en la clase predico, me recuerda
a la mujer que entera su vida dedicó
buscando para el habla horizontes más claros
a elogiar al que enseña y a infundirle valor.
Su esfuerzo me estimula dando a mi hacer aliento
como si bondadosa fuera ángel tutelar
o intérprete callada de un hondo sentimiento.
O bálsamo que alivia nuestra angustia sin par.
Profesor
Manuel H. Arévalo Pereyra.
México, D. F. a 10 de marzo de 1967.
Algo que nos parece muy importante mencionar, es que doña Rosario
Maria, nunca se casó, puesto que su vida entera la dedicó
a hacer grandes aportaciones a nuestra cultura, para ello creó
diversos libros útiles para la enseñanza primaria. Su
carácter siempre fue el de una mujer amable y atenta, pero también
una persona seria y entregada a su labor.
El
12 de mayo de 1979, el cuerpo de la maestra Rosario Ma. Gutiérrez
Eskildsen fue velado en la sala 5 de la funeraria Gayosso de Félix
Cuevas, en la Ciudad de México. Antes había permanecido
en el estado comatoso durante 14 horas; tenía setenta y cuatro
años de edad; toda una vida dedicada a la educación, al
estudio y es por ello que su muerte fue sentida hasta lo más
profundo. Su recuerdo se escurría en las lágrimas de los
rostros que la acompañaron en su labor pedagógica, en
las que recibieron su palabra sabia y justa, también en los tabasqueños
que fueron sus amigos y que siguen recordándola como un ejemplo
de dignidad y limpieza. Fue enterrada dos días después
en el panteón, al lado de su hermano Guillermo Gutiérrez
Eskildsen.
El
día que murió Rosario, su hijo adoptivo, el Lic. Sergio
Gómez Cabello, dijo en su discurso estas palabras de la maestra:
”Digan qué hasta el último momento estuve trabajando
por la niñez y por Tabasco. En mi mente, hasta el último
segundo estará Tabasco”:
Anécdota:
Cuando el señor Presidente de la República Mexicana,
Lic. Adolfo López Mateos, la visitó en su casa para invitarla
a una gira por Tabasco, en ocasión de inaugurar una escuela primaria
con su nombre, la maestra “Charito” le recibió en ropa informal
y humilde. Al pasar el presidente, ella salvaguardando el protocolo
le cedió el paso a su biblioteca personal; entonces el Lic. López
Mateos le dijo: “Usted primero maestra, yo únicamente soy el
Presidente de la República y usted es la persona más valiosa
de Tabasco y la mejor maestra de México”.
La
maestra Rosario María Gutiérrez Eskildsen era de carácter
recio, enérgico, austero y metódico, pero de corazón
inmenso; era también la persona más dulce y cariñosa
como madre, como hermana y como maestra, y se entregaba toda en el aspecto
familiar y profesional. Aunque ella siempre reconoció que el
matrimonio era la parte perfecta del ser humano, el estudio la privó
de esa parte de su destino.
En
el año de 1953 conoció al profesor Sergio Gómez
Cabello, cuando el tenía 17 años y trabajaba como maestro
en la Escuela de Simón Bolívar, del D. F. Fue allí
donde ella le preguntó al director ¿quién era ese
muchacho? Él le contestó que, como ella pudo comprobar,
Sergio era un excelente maestro y que acababa de perder a su madre.
Quiso entonces el destino que la maestra lo adoptara como hijo y desde
aquel tiempo fue para él guía, madre y maestra. Fue una
relación estrecha llena de comprensión y cariño
filial y ampliamente correspondida.
Algo
muy interesante en su vida es que no era afecta a la televisión
ni a las diversiones sociales; sus salidas eran únicamente al
teatro clásico, a los conciertos y a los actos culturales.
Como
breve semblanza podemos mencionar que el Presidente López Portillo
en una Jornada Cultural, realizada en Tabasco, la declaró al
igual que al poeta Carlos Pellicer Cámara, como uno de los grandes
valores Tabasqueños; además de que recibió la más
alta presea a que aspira un estudiante universitario, “El Cum Laude”,
y un maestro por sus servicios docentes interrumpidos, la Medalla Manuel
Altamirano.