I
INTRODUCCION
La mujer
mexicana se ha caracterizado por ser callada, sumisa, honesta y humilde,
sencilla e inteligente, pero hay sus excepciones. Mujeres que se han
atrevido a romper todos los esquemas sociales. Guadalupe Amor es esa
mujer, que se atrevió a todo. Se dice que sin duda, la trilogía,
formada por Quevedo, Góngora y Sor Juana Inés de la Cruz
influyeron para plasmar su poesía. Pita Amor fue la mujer controversial
de la década de los cuarenta y los cincuenta.
II
Vida
Hija de
doña Carolina Schmidtlein García Teruel y de don Emmanuel
Amor Subervielle, ambos miembros de la más señera aristocracia
mexicana. "Nací en este siglo, en todo y por todo. Soy de
raza criolla, con ascendencia española, alemana y francesa. La
menor de siete hermanos. De las mujeres la más vanidosa y la
más bonita. Me bautizaron con los nombres de Guadalupe y Teresa.
El uno mexicanísimo, el otro no puede ser más español.
Como ninguno de los nombres me sentaba, siempre me llamaron Pita".
La sonetista
contaba que en su infancia sobrevivió la pérdida de la
riqueza familiar en Morelos, por lo que constantemente recurrían
al Monte de Piedad para empeñar y vender los tesoros que habían
logrado rescatar del desastre económico que trajo consigo la
Revolución.
Mujer con
sensibilidad a flor de piel, a Pita le gustaba cantar en voz alta, pero
su voz era tan estridente que aunque su mamá la elogiaba, solía
callarla, por lo que finalmente decidió buscar como escenario
la cocina y como su público a las domésticas que difícilmente
aguantaban sus pláticas.
En la infancia
también fue una niña a la que la paralizaba la oscuridad
y petrificada por el miedo, buscaba esconderse en las faldas de Viviana,
una de las tantas sirvientes de la casa. Pero Lupe Amor comenzó
a gustar de la soledad desde muy pequeña, y siempre vivió
rodeada de lujos. Sin embargo, la pérdida de la riqueza familiar,
la convirtió ya en su adolescencia, en una mujer estrafalaria,
porque conservaba la costumbre de cubrirse con vestidos escotados, mantones
y capas; y no usaba ropa interior ni medias.
Fue una mujer sumamente bella, por lo cual fue pintada por Juan Soriano
y Diego Rivera, Martha Chapa, Alfonso Michel, Raúl Anguiano,
Roberto Montegro, por citar algunos artistas.
III
Poeta y escritora
Singular poeta y escritora mexicana, "Pita Amor" La undécima
musa, plasmó en su poesía los temas metafísicos;
le cantó a Dios, a la muerte, a la soledad, a la angustia, a
la nada. Sus poemas se caracterizan a partir de expresiones directas
y desencadenadas, siempre en primera persona, todo gira alrededor de
la vida. Se hizo gran amiga de importantes personalidades de la vida
literaria, como Gabriela Mistral, la cual le sirvió de inspiración
para escribir uno de sus más conocidos libros Yo soy mi casa
(1946).
Entre sus
poemas publicados tenemos: (1947) Puerta obstinada; (1948) Círculo
de angustia; (1949) Polvo; (1953) Décimas a Dios; (1958) Sirviéndole
a Dios, de hoguera; (1959) Todos los siglos del mundo; (1984) Soy dueña
del universo. De sus prosas están: (1957) Yo soy mi casa y Galería
de títeres (1959).
IV
Carácter y personalidad de Pita
La última
de siete hermanos, la niña privilegiada, la que sus padres no
lograron controlar. A treinta metros a la redonda siempre era el centro
de atención. A Pita Amor le costó adaptarse al mundo que
la rodeaba, nunca pudo salirse de sí misma para realmente amar
a otro. Era demasiada enamorada de su persona. Ella misma se llamaba
"la reina de la noche", porque tenía por costumbre
recorrer el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México.
Vivió
intensamente, aceptó todos los placeres y todas la amarguras.
Su primer escándalo público fue a los 18 años,
nadie puede asegurar si Pita se enamoró realmente en alguna ocasión,
pero esto fue lo más cercano; se convirtió en amante de
José Madrazo, un rico ganadero de 60 años con quien mantuvo
una larga relación que abrió una época de provocación
al mundo.
Guadalupe
Amor pasaba de escándalo en escándalo sin la menor compasión
por sí misma. A los 38 años, decide tener un hijo, del
cual se siente incapaz de criarlo y decide darlo en custodia a su hermana
mayor, Carito. Pero ocurre lo inesperado, Manuelito que así le
llamaba su hijo, muere ahogado en una pileta con agua, a la edad de
un año y meses. Es en ese momento, cuando Pita Amor comenzó
su camino descendiente, nadie pudo consolarla, no deseaba ver a nadie.
Su vida personal se volvió silenciosa de un día para otro,
Pita se retiró. Escogió el aislamiento. Descuidó
su aspecto físico.
Guadalupe
Amor sale a un mundo diferente en los ochentas, insolente y arrebatada
todavía pero diferente, nada quedaba de aquel cuerpo que desnudo
pintara Diego Rivera o Raúl Anguiano. Después de diez
años, decidió dar un recital de poesías mexicanas
desde Sor Juana hasta Pita, en el cual tuvo un gran éxito, también
volvió a dar entrevista para la televisión.
Año
tras año celebraba la Navidad con su hermana Carito Amor, donde
Pita llegaba con enormes bolsas con regalos para todos, por cierto ¡muy
comunes!: una pasta para dientes, un jabón, una crema de afeitar,
etc. Su forma altanera de ser y su soberbia la volvían temible;
se alejaron de ella, enamorados y amigos. Con una rosa en la cabeza
y su bastón en la mano quedaron las huellas en la Zona Rosa,
un personaje único al que todos quedaron acostumbrados ver y
escuchar, con esa imagen se quedaron quienes tuvieron la fortuna de
conocerla.
En su humanidad
conviven y batallan los más extremos climas sentimentales. Quien
la trata, aunque sea momentáneamente, ya no la olvida, porque
es un ser con una personalidad avasalladora. Para bien y para mal, reclama,
exige, grita, llora, golpea; no se deja dominar por nadie. Preceden
a su persona, en cualquier actividad, el elogio y la censura. Nunca
pasa inadvertida.
Su personalidad
la llevó a decir que su poesía sólo podría
ser equiparada a la de Sor Juana Inés de la Cruz y Octavio Paz.
Y en alguna ocasión también dijera: "Ojalá
que alguno de estos renglones pueda dar a quien lo lea, un reflejo modesto
de su angustia, de su esperanza".
V
Aportaciones a la cultura.
La poesía
de Guadalupe Amor es única en su estilo, en ella refleja la forma
de cómo percibía al mundo que la rodeaba. Sus poemas son
un poco complicados de entender, tal vez se deba a las expresiones directas
y desencadenadas empleadas en sus poemas y narrativas. Podemos afirmar
que sus versos y prosa son el juego de palabras que a cualquiera hace
reír, al leer cualquier fragmento. Le quita la tristeza y preocupación
a todo aquél que se atreve a leer a Guadalupe Amor, "La
Diosa" como ella misma se auto nombraba.
De acuerdo
a la escritora Josefina Estrada, Guadalupe Amor "tuvo una época
espléndida en su juventud, escribió lindos sonetos",
pero en sus últimos años se convirtió en una figura
desquiciada, sumamente interesante y fuera de sí. Su obra posee
un gran público compacto y fiel.