Olga
Esther Arias Elenes, o simplemente Olga Arias, escritora nacida en la
ciudad de Toluca, Estado de México, el día 25 de octubre
de 1923. Fue madre de cuatro hijos: Enrique, Yolanda, Natalia y Dalia.
De
familia revolucionaria y liberal: su padre fue el General de División
J. Jesús Arias Sánchez, a quien el General Francisco Villa
apodaba “El gallo”; fue uno de sus famosos “Dorados” más estimados
por él. Su Madre doña Natalia Elenes de Arias fue descendiente
directa de doña Ildefonsa Fernández Félix, hermana
del General don Guadalupe Victoria, notable insurgente y Primer Presidente
de la República Mexicana.
Corre
por sus venas sangre de hombres de letras. Su abuelo materno el señor
don Herlindo Elenes Gaxiola, considerado uno de los prosistas más
notables del estado de Sinaloa. Darío Elenes Gaxiola, hermano
de Herlindo y primo del duranguense Antonio Gaxiola , también
poeta y prosista destacado de las letras sinaloenses. Así, Olga
es poeta por herencia y formación. Sus primeras letras se las
enseñó su padre, el general Arias y siendo aún
pequeñita, cuando apenas cursaba el primer grado de primaria
en la ciudad de México la maestra llevó al grupo de excursión
al bosque de Chapultepec y de regreso en el salón de clases la
niña escribió en su cuaderno: “En el lago los cisnes se
deslizaban sobre el agua orgullosos de su plumaje”. La maestra se sorprendió
del talento literario de la niña y llamó a su padre para
notificarle lo sucedido. El viejo militar sensiblemente conmovido cortó
la hoja del cuaderno y doblándola la guardó en su cartera.
Aquel escrito lo conservó el general toda su vida en su porta
documentos personal como si fuera un tesoro. Era nada menos que la primera
composición literaria de una de las poetisas más importantes
de América.
La
educación primaria elemental la cursó en escuelas de diversas
ciudades del país. Su padre por necesidades del servicio de su
profesión andaba de un lugar a otro por lo que la infancia de
Olga fue nómada.
En
el año de 1935 radicó definitivamente en Durango. Pocos
años después, en 1938 contrajo matrimonio con el señor
Enrique Weber Lozoya, rico comerciante que valoró el talento
y capacidad de su esposa y le dio facilidades para su desenvolvimiento.
Ya casada, ingresó como oyente a la Benemérita y Centenaria
Escuela Normal del Estado y en menos tiempo del establecido terminó
los estudios de la carrera de maestra de educación primaria.
No
conforme con esa preparación y sabedora de lo que podía
lograr, contrató los servicios particulares de eminentes personalidades
de la cultura en Durango, para que le dieran clases, así como
a la poetisa Cuca Guerrero Román, el presbítero David
Ramírez, el licenciado en letras José Villalba Pinyama
refugiado español y otros.
Con
mucha satisfacción platicaba el señor Weber Lozoya que
su esposa Olga no le pedía regalos en joyas o piedras costosas
sino en libros de mucha calidad. Lo anterior se corrobora con la amplia
y magnífica biblioteca que tenía en su momento Olga.
Notable
poetisa durangueña cuyos poemas, algunos han sido traducidos
al inglés, francés, portugués, italiano y otros.
Autora de más de veinte libros de poesías, novelas y cuentos.
Su pensamiento se ha grabado en cantera de monumentos públicos,
donde están escritos fragmentos de sus poemas.
Algunos de sus versos grabados en bronce, hablan a las generaciones
del presente y del futuro del profundo sentimiento de esta mujer singular.
Siendo niña aún se trasladó a la ciudad de Durango,
donde se estableció definitivamente y realizó su fecunda
labor literaria. Ella se consideró duranguense por adopción y Durango se siente honrado con hija tan brillante.
Por
más de 12 años fue directora del departamento de Extensión
Universitaria de la Universidad Juárez del estado de Durango,
donde sin contar con recursos económicos, realizó brillante
labor en bien de la honorable institución. Estuvo al frente de
la Promotoría Cultural de la Casa de la Juventud en Durango,
donde se hizo sentir fuertemente la influencia de su capacidad y trabajo;
también fue asesora cultural del Gobierno del Estado.
Su
voz poética ha sido escuchada en numerosos recintos de México
y de Europa, sobre todo de Francia, quien le otorgó un merecido
reconocimiento. Su obra es amplia y fecunda, su poesía bella
y significativa, donde las palabras vibran por su extensión y
profundidad, en ellas canta al hombre, a la vida, a la naturaleza, a
la mujer y cada tema alcanza en ella los ideales y sentimientos universales.
Además de la poesía cultivó la novela, el ensayo
y el cuento.
Entre
algunas de sus obras están: Todas las amaron (novela) 1947; tres
poemas (poesías) 1952, obras con las que inicia y entre las últimas
“Nocturnos” en 1971, que fueron traducidas al francés y a otros
idiomas, además de Mínimo Cardumen (poesías) 1978.
Recibió
Diplomas de la Universidad de Juárez del Estado de Durango, del
Centro Cultural Durangueño, del Círculo literario Argentino,
Antorcha de Chile, Grupo de escritores de Venezuela, Sociedad Chihuahuense
de Estudios Históricos. Además de la Presea Francisco
Villa y Orquídea de Plata.