Nació
en Guanajuato, el 25 de Agosto de 1865. Estudió en la Escuela Nacional
Preparatoria de la ciudad de México en donde tuvo la oportunidad
de ser discípulo de Ignacio Manuel Altamirano, quien le despertó
el interés por la historia. Con algunos compañeros fundó en 1885
el Liceo Mexicano Científico y Literario. Su obra se caracteriza
por reconstruir la vida virreinal en México, reunir los antecedentes
más remotos del movimiento independentista y la divulgación de la
historia de la ciudad de México.
Primero
se aficionó a la literatura costumbrista y de ésta pasó a la historia,
en la que realizó una gran cantidad de investigaciones que posteriormente
publicó en varios libros, en donde la historia es narrada con estilo
claro y atractivo.
Se
dio a conocer con la publicación de algunos artículos en semanarios
y periódicos, como El Nacional, en los cuales narraba hechos anecdóticos
de la ciudad de México, mismos que fueron reunidos en el año de
1891 en su libro México Viejo y consolidó su fama con Las Calles
de México, publicada en 1922.
La
calle llamada de la Encarnación en donde tenía su casa, fue rebautizada
con el nombre de Luis González Obregón en 1923, siendo, hasta ese
momento, el único mexicano que por sus méritos logró ser objeto
de un homenaje en vida. Aparte de numerosos prólogos y revisiones
de textos antiguos, su basta obra comprende, entre otros, los siguientes:
Don
José Joaquín Fernández de Lizardi, el Pensador Mexicano (1888),
Breve noticia de los novelistas mexicanos en el siglo XIX
(1889), El capitán Bernal Díaz del Castillo, biografía (1907),
conquistador y cronista de Nueva España, Don José Fernando Ramírez,
datos biográficos, reseña histórica de las obras del desagüe del
valle de México, Los Precursores de la Independencia en el Siglo
XIX, Don Justo Sierra, historiador (1907), Don Guillén de Lampart,
La Inquisición y la Independencia en el Siglo XVII, Fray
Melchor de Talamantes, Biografía y escritores póstumos, La Biblioteca
Nacional de México, La Vida en México en 1810 (1911), Cuauhtémoc,
Croniquillas de la Nueva España, Cronistas e historiadores (1936)
y Novelistas mexicanos.
Limitó
su copiosa labor al estudio de unas cuantas figuras del pasado,
a hechos menudos y a la pintura colorista de tipos y costumbres
de la época virreinal; pero hizo accesible la historia a la mayoría,
volviéndola atractiva por la manera anecdótica de referirla.
Trabajó
en el Museo Nacional de Antropología e Historia y se le encomendó
el cuidado de las publicaciones de la Biblioteca Nacional, cuya
historia escribió en 1910.
En
1911 fue nombrado director de la Comisión Reorganizadora del Archivo
General de la Nación y más tarde director del mismo hasta 1917.
Por
sus diversos e interesantes libros acerca de la vida cotidiana de
la ciudad de México, se hizo merecedor al nombramiento de cronista
vitalicio de capital mexicana.
Por
el reconocimiento a su obra se le puso su nombre a una escuela primaria
de su ciudad natal.
Algo
que llama la atención a los guanajuatenses es el hecho de que no
hizo nunca énfasis en la historia propia de su ciudad, siendo que
es parte importantísima en la Independencia de México, además parece
tener un interés más denotado hacia la época virreinal.
Sus
obras aportaron gran conocimiento en la historia de México, para
futuras generaciones.
Una
de las dificultades que probablemente tuvo que enfrentar, fue el
hecho de abrirse paso en la capital del país siendo un provinciano,
y además el hecho de haber llegado a tan temprana edad.
Murió
en la ciudad de México el 19 de junio de 1938.