Nezahualcóyotl
era el hijo del sexto señor de los chichimecas Ixtlixochitl o Flor
de pita, señor de la ciudad de Texcoco, y de la princesa mexicana
Matlalcihuatzin, hija del rey azteca Huitzilihuitl, segundo señor
de Tenochtitlan. Al nacer le fue impuesto el nombre de Acolmiztli
o León fuerte, pero las tristes circunstancias que rodearon
su adolescencia hicieron que se cambiara el nombre por el de Nezahualcóyotl
que significa Coyote hambriento.
Antes
de que su padre fuera expulsado de Texcoco, este príncipe recibió
una educación muy completa, dirigida a permitirle gobernar a su pueblo
con valentía y sabiduría; una vez que hubo recuperado el trono, demostró
toda su sabiduría en el campo de las ciencias, las artes y la literatura.
Así
su amplía formación intelectual se traducía en una elevada sensibilidad
estética y un gran amor por la naturaleza que quedaron reflejados
no sólo en la arquitectura de la ciudad, sino también en sus manifestaciones
poéticas y filosóficas. De ellas han llegado hasta nosotros unas treinta
composiciones, recogidas por Miguel León Portilla, en Nezahualcóyotl,
poesía y pensamiento (1972).
Conseguida
la paz, Nezahualcóyotl emprendió una magna obra constructiva en Texcoco,
donde edificó diversos palacios, monumentos y acueductos, así como
los famosos jardines que han sido comparados a los de la antigua Babilonia
(Oriente Medio), siendo su creación esplendorosa de un soberbio palacio
que disponía, entre otras numerosas dependencias de baños tallados
en la roca, así como el acueducto que construyó en el Bosque de Chapultepec
para abastecer de agua potable a Tenochtitlán.
Texcoco
o la Guerra Chichimeca
En
el siglo XV, Texcoco se hallaba densamente poblada, a causa de la
facilidad de comunicaciones que permitía este lago. Por el contrario,
tan alta densidad de población traía la escases y el agotamiento de
las tierras aptas para el cultivo, por lo cual algunas tribus iniciaron
una política de expansión territorial hacía zonas con mayor rentabilidad
agrícola.
Dicha
política desató un sinfín de guerras y hostilidades entre las tribus
de lago destacando la llevada a cabo contra la ciudad Tepaneca de
Azcapozalco. Esta ciudad situada en la ribera noroccidental del lago
de Texcoco, había agotado sus tierras comunales y, ante la imposibilidad
de alimentar a su gente,
Cuando
contaba 16 años de edad, el príncipe texcocano Nezahualcóyotl tuvo
que hacer frente a la invasión Tepaneca encabezada por Tezozómoc,
señor de Azcapozalco cuya intensión era asesinar a su padre, el rey
Ixtlixochitl, y a toda su familia para apoderarse del trono. El heredero
del trono quiso luchar y repeler el ataque, pero su padre que conocía
la superioridad de los tepanecas, prefirió huir y mantenerse oculto
hasta conseguir la ayuda de otros pueblos, mientras las huestes de
Tezozómoc rastreaban los alrededores de la ciudad para encontrar al
rey y al príncipe Texcocano. No pudieron ocultarse allí por mucho
tiempo, Ixtlixochitl ordenó a su hijo que se adentrara en el bosque,
mientras unos pocos hombres leales trataban de detener el avance de
sus captores sin éxito.
Las
mil caras del coyote
Nezahualcóyotl
logró escapar y se encaminó a Tlaxcala, ordenando a algunos de sus
partidarios a que abandonaron la resistencia. mientras él veía la
manera de liberarlos de la tiranía. Tezozómoc ofreció recompensa por
su captura, pero, con su innegable astucia, consiguió burlar a sus
perseguidores hasta que, en 1402, las esposas de los señores de México
y Tlatelolco convencieron a Tezozómoc de que lo perdonara.
Maxtla,
que había sucedido a Tezozómoc a la muerte de éste (1427), le tendió
varias emboscadas, de las que consiguió zafarse gracias a su astucia.
Con gran habilidad diplomática, consiguió atraerse los favores de
otras ciudades descontentas con la tiranía tepaneca y organizó un
frente común, cuyo peso principal recayó en los tlaxcaltecas y los
huejotzincas. El formidable ejército aliado de más de cien mil hombres
logró la conquista de Otumba y de Aculmac y tomó Texcoco.
La
fuerza del destino
Poco
después de finalizada la contienda, Tacuba desapareció de la escena,
pero la cooperación perduró a lo largo del siglo XV entre las dos
restantes ciudades aliadas. Nezahualcóyotl, que había perdido el trono
a manos de los acolhuas sublevados y se había refugiado en el bosque
de Chapultepec, lo recuperó en 1429, aunque cedió su anterior posición
dominante en el lago a favor de Tenochtitlán, ciudad que se convirtió
en estado independiente.
Cuando
en 1472 falleció Nezahualcóyotl, subió al trono su hijo Nezahualpilli,
quien gobernó la ciudad hasta el año 1516,continuando la política
expansiva emprendida por su antecesor.
En
memoria de este ilustre monarca prehispánico se le dedicó una fuente
en el castillo de Chapultepec, diseñada por el artista Luis Ortiz
Monasterio, además de bautizar con su nombre un municipio y una ciudad
del estado de México.
Opinión
Nosotras
escogimos a este personaje porque nos parecía interesante la forma
de vida que llevaba y cómo gobernó a su ciudad después de todas las
luchas que surgieron.