Nombre
del personaje: Moisés Sáenz Garza
Fecha de nacimiento: 1888
Fecha de fallecimiento: 1941
Origen: El Mezquital, Apodaca, Nuevo León
Actividad: Educador. Fundador del Sistema de Segunda Enseñanza
en México
Época: Revolución
El
Profr. Moisés Sáenz Garza, es uno de los hombres más relevantes
en la historia de la educación de nuestro País; transcurre parte
de su infancia al lado de sus padres, hasta que se trasladó a
la ciudad de Monterrey para cursar su instrucción primaria en
el Colegio Civil; continuó sus estudios en la ciudad de México
e ingresó a la preparatoria Presbiteriana de Coyoacán. Poseedor
de una enorme vocación educativa ingresó a la Normal Veracruzana
de Jalapa, lugar donde se graduó, reafirmando así su gran espíritu
de maestro.También estudió en las Universidades de Jefferson y
Washington, especializándose en Ciencias Químicas y Naturales;
Hizo el curso de Post-Grado en la Sorbona de París, Francia; posteriormente
obtuvo el grado de doctor en Filosofía en la Universidad de Columbia
con la Tesis "La Educación Comparada" ( Estados Unidos
y Europa ), la cual incluía un proyecto de adaptación para las
escuelas secundarias de México.
Durante la época de la Revolución Mexicana hacia 1915, fue Director
General de Educación del Estado de Guanajuato, teniendo sólo 27
años de edad. Por su amplia preparación profesional y sus cualidades
personales, llegó a desempeñar puestos destacados en el ramo educativo.
Fue Director General de Educación en el Distrito Federal, Director
de la Escuela Nacional Preparatoria; Oficial Mayor y Subsecretario
de Educación Pública. Es en este cargo donde más se manifestaron
sus cualidades de organizador en todos los campos de la actividad
cultural; le dio auge a las Misiones Culturales en todo el país.
Implantó las escuelas de enseñanza secundaria, convirtiendo la
educación prevocacional de la preparatoria en la Escuela de Bachilleres,
facilitando así, el aprendizaje de los adolescentes egresados
de la primaria y elevando la calidad del estudio en los aspirantes
a profesionales.
Todas estas actividades educativas, revolucionarias en su momento,
despertaron gran interés en otros países y merecieron la visita
y los elogios de grandes educadores, como los doctores: John Dewey
y Pitman de Estados Unidos, Profr. Méndez Bravo de Chile; Dr.
Vivar V. Patrón de Perú. Vinieron además comisiones de Bolivia
y Guatemala para hacer observaciones y estudios que trajeron como
consecuencia la implantación de nuevos sistemas de educación rural
e indígena en aquellos países.
Querido y respetado en varios países, fue Ministro de México en
Dinamarca y en Ecuador, después, embajador de nuestro país en
el Perú. Entre sus Obras es importante destacar los estudios sobre
El indio ecuatoriano, sobre El indio peruano; México Íntegro,
"Un Día de Muertos en Janitzio" y "Carapan,
Bosquejo de una Experiencia", esta última obra constituye
el libro más humano, justo, original y fecundo con que un maestro
ha enriquecido la Literatura Pedagógica Nacional fue editado en
Lima, Perú en 1936. Fue precisamente durante su estancia como
embajador en el Perú cuando falleció víctima de una neumonía.
Sus restos fueron trasladados a la Rotonda de los Hombres Ilustres
de la Cd. de México. Leyendas que sintetizan su vida y obra,
fueron grabadas en el monumento que perpetuará la memoria del
Maestro Moisés Sáenz; El Mezquital, Apodaca, N.L. "
MOISES SAENZ (1888-1941). Educador de niños, de jóvenes y pueblos;
Fundador del Sistema de Segunda Enseñanza en México; Protector
del indio en todas las latitudes de América y a través de la niñez
amó a su Patria y la iluminó con su pensamiento ".
Síntesis e Interpretación de algunas obras de "Moisés
Sáenz Garza."
Sus libros El indio ecuatoriano y
El indio peruano muestran como el sentimiento y
el amor pudieron perforar la concha con que el indígena protege
cuidadosamente su vida interior para prevenirla contra la actitud
de superioridad, la indiferencia o la crueldad de blancos y mestizos
empeñados en su explotación desde hace siglos. Este espíritu crítico
de sociólogo, de investigador e indigenista quedó grabado también
con alta calidad humana en sus libros México Íntegro y Carapan que, a más de contener hondos y serenos
análisis de los problemas nacionales, elevan a su autor a la cima
de la excelsitud en la comprensión del sentimiento humano. En
esta última obra, al referirse al título "Carapan; Bosquejo
de una Experiencia" Moisés Sáenz dice: "Lo primero por
el nombre de la aldea donde nos establecimos y lo segundo, porque
no habiendo pasado el experimento de una iniciación, su historia
es de propósito esquemática". Uno de sus pensamientos en
este libro que sintetiza su propia vida de educador, de sociólogo
e indigenista: "Cuando llegamos a Carapan unos nos aplaudieron
y otros nos apedrearon, después comprendimos que ni el testimonio
del aplauso ni el de las pedradas coincidían con la verdad..."
En
Moisés Sáenz no se sabe dónde termina su actitud meramente cerebral
y en dónde empieza la profundamente espiritual, pues ambas se
funden en un ser y, dentro de él, alma y cerebro se complementan
en armónica comunión como el mismo Sáenz nos lo descubre en "Nacaoyoc"
a la altura de sus 19 esplendorosos años. La sencillez casi campesina
de niño grande y el candor con que se acercaba a otros para informarse
y aprender de ellos, tiene raíces profundas en esa adolescencia
angustiada que modeló su alma entre las flores y las brumas de
Coyoacán. Por eso en "Nacaoyoc", Anuario de la Escuela,
Moisés Sáenz escribe en (1908) año siguiente al de su graduación:
" Vivir así, bajo una sombra que casi nos oculta; refugiados
en una mansión perdida entre las nieblas y las brumas , rasgada
apenas por las ráfagas del viento que nos habla de la vida de
ayer, excitada y tensa, no cae del todo mal. Cinco años de actividad
hacen que el espíritu anhele un cambio, y este viene después de
aquella tarde alegre y triste a la vez, en que nos entregan un
papel atado con listones blancos. Damos de mano a los años de
nueve meses; a los sábados de nervioso bullicio, como los movimientos
febriles de un enfermo; a los domingos de somnoliento descanso,
a los lunes tan temidos, tan frecuentes tan inevitables, y aquí
estamos dudando si trabajamos más que antes, si gozamos más, si
esperamos más, pero seguros que soñamos menos. Pero ya no hay
campanas que nos hagan correr o timbres que nos aquieten. Ya no
escuchamos el sonido terrible de aquella férrea campana, doblemente
fatal acusadora de una falta y anunciadora de aquella mañana,
envidioso de Morfeo, no nos convidaría Anfitrión a su mesa. Sin
embargo todo está en todo: carne, madera, caucho, rosas, sumergidos
en aire líquido, se transforman en una substancia vítrea, transparente;
tras la materia multiforme, está el espíritu invariable.Y después
de todo, la vida de medios tonos de un graduado, tiene sus encantos
en el colegio, o fuera de él, somos los mismos hombres con un
destino en nuestras frentes, lejos ya, nos alentamos con los recuerdos
que de él guardamos, el viento sopla y trae en sus alas el oído
atento, murmuráis no olvidados, murmuráis que nos alientan en
la lucha."