Miguel
Alemán Valdés nació en Sayula Veracruz el 29 de
Septiembre de 1900. Hijo del General Miguel Alemán; padre de
una familia revolucionaria, en la que cumplió la meta más
alta a la que puede aspirar un hombre: ofrendar su vida en defensa de
sus principios.
Inició
sus estudios en Jalapa, posteriormente el Bachillerato en la Escuela
Nacional Preparatoria y más tarde se tituló como abogado
en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Nacional Autónoma
de México, donde terminó su carrera de licenciado en derecho
en tres años.
En
1930 fue elegido diputado por el estado de Veracruz y fue Senador en
1936. Se desempeñó como Secretario de Gobernación
durante el periodo 1940-1945, año en que dimitió para
presentarse a las elecciones presidenciales, como candidato del Partido
de la Revolución Mexicana, que a partir de enero de 1946 sería
el Partido Revolucionario Institucional.
Elegido
Presidente de México en 1946, se rodeó de universitarios
y abogados y se embarcó en un energético programa de industrialización.
Le entregó el poder a Don Adolfo Ruiz Cortinez el 1º. de Diciembre
de 1952.
Su
vida profesional estuvo ligada íntimamente a las luchas de la
clase trabajadora, en particular a los gremios mineros, petrolero y
ferrocarrilero, siempre leal a los intereses de México presidió
la expansión de la red de carreteras y mejoró el suministro
de agua de la Ciudad de México; y entre otros programas muy ambiciosos
constituyó en la capital una Ciudad Universitaria única
en el mundo, por su estilo y dimensiones.
Se
desempeñó en diversos cargos al servicio de la Nación;
fue magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal,
Senador y Gobernador de Veracruz. Secretario de Gobernación y
Presidente de la República.
Fue
amante de la paz y del progreso, resumió en los principios que
rigen a esta fundación, su amor por México, por su gente
y su apoyo cortés y honrado para toda la gente que lo rodeo.
Su conocimiento profundo y entrañable del país, le permitió
vislumbrar sus problemas y encontrar las soluciones más adecuadas
a éstos.
Lo
que más nos gustó del personaje son las actividades tan
importantes que cumplió y el desarrollo de la meta más
alta a la que puede aspirar un hombre: Ofrendar su vida en defensa de
sus principios.