Cuando
visitamos el Parque Ecológico de Cubitos, aquí en Pachuca, la Ingeniero
que nos explicaba acerca de la sección que estábamos observando, -el
Pinétum nos habló de un pino, que es una especie endémica de
Juchipila, Zacatecas, el cual lleva el nombre de Pinus Maximartinezii
y nos dijo que era en honor de Maximino Martínez, un gran botánico
hidalguense. Entonces nos dimos a la tarea de investigar quién era
Maximino Martínez y nos encontramos con que se trata de un personaje
que destacó por sus grandes logros científicos. Su nombre es Maximino
Martínez y Martínez.
A
veces, solamente nos preocupamos por saber acerca de la vida de
personajes de la historia de nuestro país y del mundo que han participado
en guerras, que han sido presidentes, pero nos parece también muy
importante conocer la vida de personas que han dedicado su vida
entera a conocer y cuidar de la naturaleza de la cual dependemos,
porque, ¿qué haríamos sin bosques, sin selvas, sin vegetación? Recientemente
vimos un video acerca de la destrucción de los bosques, por incendios,
por tala inmoderada y cómo en muy poco tiempo los humanos pueden
convertir un bosque en desierto. Pero que difícil sería convertir
un desierto en bosque, se necesitaría que la gente tuviera muchas
ganas de trabajar, mucha conciencia y mucho dinero para poder cavar
pozos y regarlos. En este video decían que algunos ecosistemas ya
se destruyeron y no se terminó de conocerlos. Es por eso que es
importante destacar la obra de las personas que se han preocupado
por conocer las plantas y los animales que integran las regiones
naturales, antes de que el hombre acabe con ellas.
Comenzaremos
por decirles que este personaje nació en el pueblo llamado San Miguel
Regla, Municipio de Huasca de Ocampo, Estado de Hidalgo, el 30 de
mayo de 1888.
Imaginamos
que vivió una niñez normal, pero debe haber sido un niño interesado
en estudiar y aprender, porque de no ser así, nunca hubiera llegado
a preocuparse por la naturaleza. Sus primeros estudios los realizó
en Pachuca siendo alumno de Don Teodomiro Manzano. Se menciona esto
porque don Teodomiro, fue un maestro muy destacado, que dejó muchas
obras escritas, que sirvieron de base para otros estudios más actuales
de Historia y Geografía de nuestro Estado de Hidalgo, a quien seguramente
admiró mucho, pues a un pino de los que identificó, le dio el nombre
de Pinus Ocarpa Manzanoi.
Cuando
Maximino Martínez contaba con la edad de 14 años ingresó al Instituto
Científico Literario y a los 19 años recibió el diploma de bachiller.
Después ingresó a la Escuela Normal de maestros y se recibió como
maestro de enseñanza primaria. Posteriormente se fue a estudiar
a la ciudad de México en la Universidad Nacional. Al terminar la
carrera, para obtener su título, hizo una tesis que llamó Los
cuadrohumanos de México con la que obtuvo el grado en Ciencias
Biológicas.
Fue
maestro de la Escuela Nacional Preparatoria, de la Escuela Nacional
de Ciencias Biológicas del IPN, de la Escuela Nacional de Agricultura,
hoy Universidad Autónoma de Chapingo, en donde los alumnos lo recuerdan
como un gran maestro y botánico porque pudimos observar a través
de los comentarios de la ingeniero Alejandra Rodríguez Gómez quien
nos dijo que en esta escuela existía un jardín botánico que lleva
el nombre de Maximino Martínez.
Cuando
fue maestro universitario, se encargó del Herbario Nacional de México
y de la Sección de Botánica del Museo de Historia Natural. Fue entonces
cuando la Secretaría de Educación Pública lo comisionó para estudiar
plantas en Europa, China y Japón.
Perteneció
a la Academia de Ciencias del Instituto de Biología de la UNAM,
en donde estuvo como investigador de tiempo completo. También perteneció
a la comisión Botánica exploradora del Estado de México, a la Sociedad
de Estudios Biológicos de México, así como a la Sociedad Científica
Antonio Alzate.
En
1941 fundó la Sociedad Botánica de México, de la cual fue presidente
y después secretario perpetuo.
Maximino
Martínez no solamente destacó en México, sino también a escala internacional,
pues perteneció a la Nature Association, a la Forestry Association
of Washington, en E. U. y al Instituto de Botánica de Leningrado,
hoy San Petesburgo, en Rusia.
Sus
conocimientos los compartió a través de libros y de revistas como
México Forestal, el boletín de la Secretaría de Agricultura, el
boletín de la Dirección de Estudios Biológicos. Dirigió la revista
La Voz del Maestro, que como su nombre lo indica, se refería
a temas educativos. Su vocación de maestro, hizo que siguiera preocupado
por la educación; por lo cual creemos que escribió libros para escuelas
de enseñanza media y superior, sobre Botánica y Zoología y que,
-comenta Juan José Domínguez Tapia en la biografía del personaje
que hoy nos ocupa,- eran muy buenos libros porque enseñaban a los
alumnos a aprender realmente estas materias, utilizando métodos
nuevos para esa época como experimentos y cuestionarios que son
útiles para la reflexión y comprensión .
Enseguida
mencionaremos algunos títulos de sus obras:
Plantas
útiles de México, Aprendo solo, Apuntes para una monografía del
pochote, El árbol del bálsamo, La caoba, El ahuehuete, El ajonjolí,
El algodón, El cocotero, El mezquite, El plátano, Bibliografía botánica
mexicana, Guía para el curso de Zoología, Los pinos mexicanos, Baja
California, Reseña histórica del territorio y de su flora, Reseña
de un viaje a la Baja California, Las plantas norcóticas de los
antiguos mexicanos, Guía para el estudio de la botánica, Guía para
visitar la sección de botánica aplicada del museo de historia natural,
Los recursos forestales en las regiones del Seno de México, Un galactógeno
de importancia, Capomo, El museo de historia natural y su papel
educativo, El papel educativo de las ciencias naturales, El guayule,
Flora del estado de México, Las plantas medicinales de México, Curso
de Zoología, Catálogo de nombres vulgares y científicos de plantas
mexicanas, Plantas hulíferas, Los encinos de México, Pináceas mexicanas,
Exploraciones botánicas, Estado actual de la educación pública y
plantas aromáticas.
Murió
en la ciudad de México, el 2 de junio de 1964.
Creemos
que fue un gran hombre que contribuyó enormemente al conocimiento
de los ecosistemas, y que la mejor manera de honrar su memoria es
cuidando la naturaleza que él tanto amó.