Muchos
años y poco hemos sabido de la biografía de nuestros antepasados
prehispánicos, en ocasiones por parecer presuntuosos de nuestras
raíces o el desconocer la existencia de los formadores de nuestra
cultura indígena, regional y hasta religiosa.
En
siglos pasados de colonización e independencia, los grupos que
aún funcionaron en pequeñas o grandes comunidades, olvidaron
por tiempo indefinido ese pasado; dentro del actual siglo se ha despertado
ese interés cultural anunciado en México y en otros países
del mundo. Así recurrimos al pequeño pueblo de Zacapan,
hoy Nativitas, Xochimilco, que en 1482 se preparaba dentro de las costumbres
de los Siete Sabios Xochimilcas, a los guerreros y herbolarios aspirantes
a pertenecer al Real Colegio de Santa Cruz de Tlaltelolco, donde a sus
casi cincuenta edades cumplidas, se hacían cargo de curar y dar
a conocer sus "yerbas medicinales", las cuales eran utilizadas
para aliviar a sus enfermos.
Algunos
comentarios posteriores dicen, que Martín de La Cruz era natural
del conquistado Tlaltelolco por los frailes; pero la verdad es falsa,
ya que han aparecido datos personales de él y lo sitúan
como nativo de Zacapan, hoy Nativitas de Xochimilco; posteriormente
fue trasladado a ejercer como profesor en Medicina del Colegio, vida
así narrada en Monología de Fray Agustín de Betancourt,
páginas 447-448, diciendo además "Martín de
la Cruz, compuso un libro de yerbas medicinales que había entre
los mexicanos. La obra fue traducida en latín por el ex-alumno
del Colegio de Tlaltelolco, Juan Badiano".
El
nombre de su padre no se ha conseguido aún y sus datos de origen
tampoco, aunque se sabe por investigadores o cronistas que eran de Zacapan
y todavía existen apellidos de la Cruz. También se afirma
que entrado en años de la Cruz allá en Tlaltelolco se
le nombró "noble" y que dejó de pertenecer a
su pueblo Zacatlitemian, continuando la verdad a nuestros días.
Y por qué no, en el mismo Herbario Indígena (náhuatl),
en la parte de su cierre, Martín aparece vistiendo a la usanza
de huaraches, cincho largo entre pierna, moño en el pelo derecho
de la cabeza, su capa ceremonial de médico y en su mano una "copa"
para la medicina preparada.
Debemos
abordar su llegada de Chililico y la compañía que encontró
allá: (ya con nombres españoles) Esteban, Pedro, Francisco
tal vez de la Cruz (¿), Agustín, Gonzalo, etc. que salieron posteriormente
del Colegio ya con cargos de "juez residente, alguaciles, encomendero
especial o bien, gobernador electo" por el Virrey o Vice-virrey
de Nueva España. Inclusive se les otorgaba un caballo, ballesta
o ropa apropiada según su pueblo.
El
Segundo Virrey, Francisco de Mendoza, consideró a Martín
de la Cruz como un valioso del Colegio de Santa Cruz de Tlaltelolco.
Quien queda dispuesto para ejercer sus curaciones; se le solicita la
redacción en Náhuatl de un herbario de plantas medicinales,
que intituló "Amate-Cehuatl-Xihuitl-Pitli", que traducida
al latín se llama "Libellus de Medicinalihus Indorum Herbis"
y traducido al español "Cuaderno de Medicamentos y Hierbas
Indígenas". A fines del siglo XVIII, en Roma se encuentra
bajo el nombre de "Yerbas Medicinales Mexicanas" y de "Códice
Planberini", por haberse encontrado en su micerbario hamberina...
1939.
Pero
vale la pena hacer breve descripción del herbario procedente
del Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco y referente Caoilla de Santiago,
que la comienza entre los años de 1540- 45 asentando en su manual
el origen de cada una de las plantas usadas con su respectivo gráfico
realizado por De la Cruz.
En
1552 le fue entregado al Virrey Francisco de Mendoza, quien lo conservó
y predijo que se enviara al rey Felipe II. Martín de La Cruz
siguió siendo a sus sesenta años "ticitl" o
médico del "Real Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco,
a quien clasifica posteriormente Fray Bernardino de Sahagún,
ex sacerdote de Xochimilco, ahora escribiendo sus tomos "Historia
general de las cosas de la nueva España", antiguo franciscano
en Xochimilco.
Definitivo
es el estudio y dibujo de cada uno del procedimiento, humano y lógico
del uso que se realizó a cada planta buscada, lo mismo en los
"jardines" Xochimilcas que tezconcanos, aztecas posteriormente
y algunas del sur o norte del primitivo México; actualmente comprobadas
por el médico Efren C. Del Pozo (q. e. P. D.), quien logró
reunir sólo 46 de las 185 que incluyó De la Cruz en el
herbario de las 164; faltando 9 folios sin dibujos.
En
la última edición del Seguro Social- 1964 –que en formas
"facsimilar" y valiosos comentarios de una docena de especialista
que hablan de la traducción al español de gloxología,
taxonomía, sinonomia, y sus usos animales o minerales que allí
aparecen. Al final de la edición hay un vocabulario en náhuatl
español y sus traducciones. En fin, haremos un posterior ensayo
de esas ediciones y popularidad que desde 1939 contraido el herbario
de Martín de la Cruz y versión latina de Juan Badiano.