Juana
nació el 6 de enero de 1412 en Domremy una aldea bajo el dominio de
Burgundy.
El
padre de Juana fue Jaime de Arco, campesino y agricultor. La madre de
Juana que era cristiana y muy creyente en Dios le infundió una gran
devoción hacia el padre celestial y la Virgen María. Juana era la menor
de su familia. Ella era una pastorcita de ojos azules, pelo rubio, piel
blanca, delgada, manos agrestes y mejillas sonrosadas.
Desde
temprana edad se ocupó de las labores del campo, trabajaba cosiendo
e hilando. No aprendió a leer ni a escribir. Era una niña buena y bondadosa;
toda la aldea la quería mucho. Su amor a Dios era muy grande.
Cuando
tenía trece años y medio, en el verano de 1425 empezó a oír voces y
a ver visiones celestiales; tales como: el Arcángel San Miguel, Santa
Margarita y Santa Catalina.
Esas
voces le decían: "Tú debes salvar a tú nación y a tu rey". Por miedo
no mencionó nada a nadie. Tiempo después esas voces la exhortaron e
hicieron que ella fuera a contarle todo lo que vio y escuchó al Rey.
En 1428 Juana se presentó ante Roberto Baudricourt, quien gobernaba
para Carlos VII en la ciudad de Vaucouleurs, el cual no creyó en sus
palabras y la regresó a su casa.
A
principios de 1429, durante la Guerra de los Cien Años y a punto de
tomar Orleáns, las voces se repitieron y le ordenaban ayudar al Rey.
Juana obedeciendo a esta voluntad divina volvió a presentarse ante el
jefe militar. El l7 de febrero de 1429 ella le profetizó una derrota,
por lo que Baudricourt mandó traer a Juana para que fuera a ver al rey.
El 8 de marzo de 1429 Juana fue recibida por Carlos VII, pero éste para
confundirla se vistió de aldeano y otra persona se vistió de Rey, ella
sin titubeos lo saluda y le cuenta todo lo que vio y escuchó al aldeano.
Esto hizo que el Rey cambiara su forma de pensar acerca de Juana y creyera
en su misión de salvar a su nación.
Estas
importantes victorias de Juana de Arco hicieron que el temeroso Rey
Carlos VII aceptara la corona. Así el l7 de julio de 1429 en la ciudad
de Reims Carlos VII fue coronado, junto a él Juana y su estandarte compartiendo
así la victoria. El 8 de septiembre St-Denis fue ocupada, Juana que
dirigía a sus hombres fue herida y el Duque de Alencon la retiró a la
fuerza; esto provocó el desprestigio de Juana; sin embargo, Carlos VII
el 29 de diciembre honró a Juana y a su familia ser reconocidos con
el nombre de Du-Lis, lo que provocó envidias y traiciones hacia Juana
de Arco.
Juana
escuchó voces que le dijeron que sería tomada prisionera antes del 24
de junio. Solamente faltaba conquistar París. El 24 de mayo de 1430
Juana se dirigió a la ciudad con sus valientes soldados para defenderla
de los ataques de los Burgundios. Ella fue herida y hecha prisionera
por un aliado de Juan de Luxemburgo. El pueblo de Francia le dio la
espalda, los ingleses deseaban tenerla como prisionera, comprándola
a un precio muy alto a los borgoñones, el pago fue por más de mil monedas
de oro.
Los
ingleses querían la vida de Juana por haberlos derrotado, pero no podían
enjuiciarla por eso, así que pidieron ayuda al Obispo de Beauvais para
que la acusara de bruja o hereje. Los ingleses la encerraron en el Castillo
de Rouen, condenándola a cadena perpetua donde la torturaron y humillaron
todos los días.
El
juicio se llevó a cabo en Rouen, debido a esto el Vicario de la Inquisición
se negó a asistir, pero finalmente accedió. Fue el 21 de febrero de
1431 cuando Juana apareció por primera vez ante el tribunal, donde nadie
la defendió, porque éste estaba formado por jueces que eran enemigos
suyos.
Juana
se defendió diciendo que nunca había hecho actos de brujería y de que
era una creyente católica. A pesar de que los jueces trataban de confundirla
acerca de sus visiones ella nunca tuvo temor, y fue ahí donde les anunció
que París sería tomada por Enrique VI en un lapso de siete años.
Los
jueces pidieron a Juana que negara todo acerca de sus visiones ya que
eran falsas, la amedrentaban y la torturaban, pero ella se mantuvo siempre
firme. Cuarenta y dos de los cuarenta y siete jueces del tribunal la
declararon culpable de herejía. El 22 de mayo volvieron a interrogarla
estando en prisión y ella se mantuvo firme. Al otro día en el cementerio
de St-Ouen fue castigada y tuvo por primera vez miedo por lo que se
retractó. Esto provocó la ira de los ingleses, así que la acusaron de
vestir ropa masculina y afirmar que dios hablaba con ella.
El
29 de mayo de 1431 el tribunal completo la acusó de hereje y la condenaron
a la hoguera; su ejecución se llevó a cabo el 30 de mayo de ese año,
la ataron a un palo y la quemaron lentamente. Juana murió rezando y
con el consuelo de haber sido confesada y haber recibido la comunión,
así como ver el crucifijo que un religioso le presentaba y se encomendó
a nuestro señor Jesús. Pronunció por tres veces el nombre de Jesús,
tenía apenas 19 años cuando murió. Veinticuatro años después de su muerte,
su familia pidió que se reabriera el caso de la Doncella de Orleáns.
El
Papa Calixto III nombró una comisión de juristas. La declaración final
fue que la sentencia de Juana de Arco fue una injusticia. El Rey de
Francia la declaró inocente. En 1869 el Monseñor Dupanloup, Obispo de
Orleáns se ocupó de su beatificación ante la Santa Sede y fue hasta
el 11 de abril de 1909 que terminó con un discurso de Pío X.
El
Papa Benedicto XV la proclamó Santa en el año de 1920, y su fiesta se
celebra el 30 de mayo, fecha de su ejecución
Ciertamente ella no fue un ángel de Dios, sólo fue un ser humano que
logró unir a su gente por primera vez desde tiempos del primer rey de
los francos, esa es la importancia de su trascendencia, ya que logró
lo que nadie ha podido hacer, por lo que merece ser recordada por Francia
y por todo el mundo.
La
vida de Juana de Arco ha inspirado a hombres y mujeres, plasmándola
en la literatura y en algunos dramas como: La Doncella de Orleáns, Poema
de Voltaire (1756); La Doncella de Orleáns (1801); Recuerdos personales
de Juana de Arco (1896); Santa Juana (1923); Juana de Arco en la Hoguera
(1938); La Alondra (1953); El proceso de Juana de Arco (1963). E incluso
su vida se ha llevado al cine, con la interpretación de Ingrid Bergman
como Juana de Arco y actualmente en la película controversial acerca
de la vida de esta heroína titulada "La mensajera" con la actuación
de Milla Jovovich.
CONCLUSIONES:
Nosotros opinamos que fue una joven francesa, humilde, bondadosa y creyente
en Dios, que luchó por la justicia y por su patria.
Se
cometió una injusticia con ella al sentenciarla a muerte en la hoguera,
por acusaciones falsas de brujería y herejía. Debido a sus hazañas se
convirtió en la heroína más grande de la Historia Universal. La Doncella
de Orleáns tuvo su amor en Dios, el cual le permitió ser siempre firme
en sus principios y convicciones y nunca dejarse vencer por las adversidades.
Nosotros
pensamos que Juana de Arco es un gran ejemplo no sólo para las mujeres
de la actualidad sino para todo ser humano, porque ella siempre se mostró
fuerte ante los obstáculos que la vida le presentó, demostrando una
perseverancia digna de reconocerse. Hoy, cuando vivimos en un mundo
que nos brinda oportunidades en ocasiones difíciles de alcanzar, debemos
tomar su ejemplo, y alcanzar nuestras metas, así podremos ser ciudadanos
ejemplares y de esta manera ayudaremos a nuestro país.