Nació
en el pueblo de Coyoacán, hoy parte de la Ciudad de México,
estudió arquitectura y se formó como pintor al lado de
su padre, el pintor Cedil Crawford O'Gorman. Aún dentro de sus
amplias composiciones murales, su pintura tiene cualidades de miniatura
por su perfecto acabado tanto en los paisajes con arquitectura, como
en sus retratos y alegorías. Aparte de su obra de caballete y
mural, en 1954 recubrió con mosaicos de piedras naturales policromas,
la Biblioteca Central de la Ciudad Universitaria en México. En
esta obra integró su formación pictórica y arquitectónica,
logrando excelentes resultados. La realidad mexicana, así como
la influencia de la pintura popular fueron características constantes
que se combinaron con lo insólito, maravilloso o fantástico
de su obra.
Los
trabajos famosos de O'Gorman incluyen: La casa-estudio de Diego Rivera,
que era la primera de su clase y fue creada en 1928. Murales en el Museo
Nacional de Antropología, los cuales ilustran la historia de
la aviación. Murales en el aeropuerto de Ciudad de México.
Dos de los tres paneles de este mural fueron retirados en 1939 por su
carácter anticlerical y antifascista. Entre 1932-1935 construyó
29 escuelas que eran sobre todo escuelas primarias con estructura funcionalista.
Su propia casa, fuera de Ciudad de México, que fue creada entre
1953-1956 y destruida más adelante en 1969, se considera su trabajo
más extraordinario. Muchos murales y mosaicos en lugares públicos.
Muchos de sus trabajos reflejan la historia de México, de la
Revolución Mexicana, de la historia de los Mayas y de los Aztecas
y de otras costumbres políticas, tales como separación
de la iglesia y del estado.
Por
afinidad en sus ideas políticas y culturales, Juan O´Gorman
mantuvo una amistad muy estrecha con los pintores Diego Rivera y Frida
Kahlo.
Debuta
de manera precoz como arquitecto, antes de cumplir veinticinco años,
en 1929, con una obra revolucionaria. Luego de una actividad muy intensa,
se retira de la arquitectura de manera paulatina a partir de 1935. En
1937, trabajó ya de manera intensa como muralista. Tiene un breve
retorno a la arquitectura a finales de la década de 1940. O’Gorman
dedicó la mayor parte de su vida a la pintura; la obra arquitectónica
con que más se le identifica es la de la Biblioteca de la Ciudad
Universitaria.
Nunca
quiso pertenecer a galería alguna y malbarató su propia
obra. Ida Rodríguez Prampolini lo promovió como pintor
y arquitecto
O’Gorman
no permanece mucho tiempo en el terreno de la reflexión, y con
su primer sueldo adquiere dos canchas de tenis frente al antiguo hotel
de San Ángel In. En una de ellas construye una pequeña
casa-estudio para un pintor, destinada según él a su padre.
O’Gorman cuenta la historia:
"La casa que construí causó sensación porque
jamás se había visto en México una construcción
en la que la forma fuera completamente derivada de la función
utilitaria. Las instalaciones, tanto la eléctrica como la sanitaria,
estaban aparentes. Las losas de concreto sin enyesado. Solamente los
muros de barro-block y de tabique estaban aplanados. Los tinacos eran
visibles (...) No había pretiles en la azotea y toda la construcción
se hizo con el mínimo posible de trabajo y gastos de dinero".
Diego
Rivera, a petición de Juan, fue a visitar la casa. A Diego no
sólo le pareció interesante, sino que dijo que era una
casa estéticamente bella y en consecuencia le encargó
la construcción de su casa bajo los mismos lineamientos.
Pero
más allá de la historia de cómo tuvo la oportunidad
de construir para Diego Rivera, lo que se debe mencionar es como las
tendencias e ideas del funcionalismo tuvieron seguidores en México.
Tomando las ideas fundamentales de Le Corbusier en su libro "Hacia
una nueva Arquitectura", donde se refería a la casa como
"una máquina para vivir" y recapacitando sobre las
condiciones vividas en México, se vio la posibilidad de resolver
al mínimo costo, los problemas de vivienda.
La
corriente del funcionalismo radical, el que se preocupaba por las satisfacción
de las necesidades funcionales y el máximo aprovechamiento de
los recursos económicos, fue la que Juan O'Gorman introdujo.
Esta teoría radical se concentraba en el funcionamiento a través
de una ingeniería bien aplicada. Los radicales del funcionalismo
buscaron satisfacer las necesidades de la sociedad creando una arquitectura
no sólo funcionalista sino también para las masas. Y por
considerarlo necesario en aquel tiempo, los arquitectos de esta corriente
renunciaron a la definición dada por Le Corbusier para explicar
a la arquitectura como un arte y se limitaron a tratarla como una función
técnica. Y así se pronunciaron por una solución
arquitectónica cuantitativa y no cualitativa apartándose
de la estética.
O’Gorman
pensaba que la arquitectura no debía ser considerada como arte
y llegó a perder de vista que tras el sistema de utilidad práctica
que había adoptado, se daba una nueva estética en la arquitectura.
Fue Diego Rivera quien le hizo ver que también estaba presente
el arte en su obra funcional.
Él
se enamoró de una poeta europea y cada equis tiempo iba a verla
a su país. No obstante O´Gorman fue sumiéndose en
una angustiosa depresión con la demolición de su casa
de San Jerónimo 162, la gruta 'arte-habitación' que había
hecho tramo a tramo. Con su esposa Helen, al final de su vida, ya casi
ni se llevaban, ella fue muy dura con él; tanto, que decía
las cosas con apatía y lo sumía aún más
en su depresión; de ser guapa se volvió fea, además
lo aisló de todo, le cerró puertas y ventanas. Juan quiso
como nadie a su hija adoptiva Bunny (Conejito), fue su adoración.
La depresión llegó a tal grado que al final pintaba cosas
horribles en contra de sí mismo, de los demás, de las
doctrinas, de todos los absolutos, de los símbolos y las alegorías
en las que creyó. Como que la vida se le había podrido
adentro. En la Academia de las Artes hay una pintura atroz y con verla
se entiende el horror de sus últimos años.
Sólo
Bunny su hija adoptiva podría ser una razón de vida, pero
Juan consideró que muy pronto a ella dejaría de hacerle
falta.
Juan
se empeño en una purificación de 40 días en los
que no comió nada y ni siquiera permitió suero intravenoso
como se inyecta a los huelguistas de hambre. De ella salió totalmente
debilitado física y espiritualmente, y jamás, según
testigos, se recuperó.
"Píntame
volando" dijo O’Gorman. El globo en el que viaja atraviesa los
paisajes que él mismo bordó. La ciudad de México
sin esmog y sin violencia que nos aparece resplandeciente y Juan en
lo alto va cuadriculando el cielo para pintarlo más azul. Satisfecho
del resultado, desdobla con sus dos manos uno de esos papelitos en el
que escribe aplicado y con muy buena letra la señalización
destinada a espectador, sostenida en el aire por el pico de oro de dos
palomas como lo ordena el arte popular: "Juan O’Gorman murió
a los 76 años de edad, en enero de 1982".
La
Academia de Arte hizo las gestiones correspondientes, para que se le
rindiera homenaje a los restos del arquitecto y pintor Juan O’Gorman,
quien fuera destacado miembro de número de dicha Academia; en
virtud de que fue el instaurador y principal propulsor de un movimiento
arquitectónico, cuyos alcances socioculturales se aprecian notoriamente
en la arquitectura del México contemporáneo. Sus restos
descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres.
Juan
O'Gorman sin duda, fue un gran pintor y muralista que en su tiempo y
en el nuestro se le reconoce a nivel internacional por su labor artística
y cultural. A este personaje, poco conocido en la actualidad, le brindamos
reconocimiento en este trabajo y hacemos mención de sus logros
artísticos y personales.