“...sólo
vale la pena vivir o morir, si se vive o se muere por la Patria.
Yo no tuve el honor de morir por ella, pero he intentado servirla
durante toda mi vida”.
Revolucionario,
ingeniero militar, educador, gobernador interino del Estado de Sinaloa;
fundador del Instituto Politécnico Nacional.
Revolucionario, Juan de Dios Bátiz Paredes nació el 2
de abril de 1890, en el pueblo de Sataya, cercano Costa, actualmente
Sataya de Bátiz, perteneciente a la sindicatura del mismo nombre
del municipio de Navolato. Fue hijo de Juan de Dios Bátiz y Bátiz
y de doña Isabel Paredes.
Desde muy pequeño fue llevado al mineral de San José de
Gracia, en el actual Municipio de Sinaloa, donde su padre Juan de Dios
Bátiz y Bátiz fue designado jefe político: Su hermana
Francisca estaba casada con el gobernador Gral. Francisco Cañedo.
El niño Juan de Dios realizó sus estudios en una pequeña
escuela rural del mineral de San José de Gracia, siendo su primer
maestro el profesor Miguel Gutiérrez. Entre hijos de mineros,
tuvo sus primeras vivencias con herramientas y máquinas, expresión
de una tecnología que significaba progreso y desarrollo en la
vida del hombre productivo.
A la muerte de su padre sucedida en San José de Gracia en 1896,
la familia se trasladó a Culiacán, en donde Juan de Dios
complementó sus estudios básicos en la escuela oficial
Normalista, que habían fundado los maestros Julio Jiménez
y Agustín Blancas. De este centro escolar pasó al colegio
Rosales, donde cursó sus estudios preparatorios, siendo amigos
y compañero de aula de Rafael Buelna Tenorio, el Grano de Oro
de la Revolución Mexicana. Luego continuaría sus estudios
profesionales en el Heroico Colegio Militar, en la ciudad de México,
al que ingresó el 30 de diciembre de 1908, obteniendo el título
de Ingeniero militar años más tarde.
En 1912, siendo aún cadete, combatió la subversión
de Pascual Orozco en Durango y Chihuahua, actuando bajo las órdenes
del Mayor Juan S, Blake. Por méritos en campaña, el presidente
Madero lo ascendió a Teniente Táctico de artillería
en 1913.
Al poco tiempo, el oficial del ejército federal, Juan de Dios
Bátiz, ostenta el grado de Capitán Primero, gracias a
haber alcanzado una alta capacitación técnica en el ejército
que encabezaba el general Victoriano Huerta, cuando aún éste
no cometía su alta traición al gobierno de Madero, materializada
en la ola de sangre denominada más tarde la Decena Trágica
y que conmovió profundamente al país entero.
En 1914, muestra visible oposición a la milicia debido a la muerte
de Madero y Pino Suárez, el joven capitán abandona las
filas del ejército federal y se une en Tepic a la columna revolucionaria
de su amigo y antiguo compañero de estudios Rafael Buelna Tenorio.
En esa legendaria caballería, Juan de Dios Bátiz alcanzó
rápidamente el grado de Coronel y se convirtió en el Jefe
del Estado Mayor de la Brigada Buelna.
En 1915, la Brigada Buelna tomó Tepic y Juan de Dios Bátiz
fue designado Comandante militar y gobernador de Tepic. Una vez obtenido
el triunfo de las fuerzas constitucionalistas en contra del dictador
Victoriano Huerta, y desatada la lucha intestina entre los caudillos
revolucionarios: Carranza, Villa y Zapata, Juan de Dios Bátiz
se une al movimiento armado de Francisco Villa, siempre a lado del General
Rafael Buelna.
El 20 de agosto de 1915, el revolucionario villista Juan de Dios Bátiz
contrae matrimonio con Laura Pérez en Tepic, dos días
después de haber combatido encarnizadamente en la Labor, al lado
de su inseparable jefe el general Buelna, quien también se había
desposado en ese mismo mes con Luisa Sarría, su prometida.
Poco después, Buelna y Bátiz huyeron rumbo a la frontera
de E.U., acompañados de sus esposas. Juan de Dios y Laura permanecen
en El Paso, Texas, de 1915 a 1918. Ahí, Bátiz trabajó
para la compañía Western Line, y transcurrido un tiempo,
ambos regresan al país para fijar momentáneamente su residencia
en la zona fronteriza de Baja California Norte, lejos del alcance de
una probable venganza de Francisco Villa. Ahí, Juan de Dios conoció
al gobernador de Baja California, quien lo invita a trabajar en la construcción
de la carretera de terracería Mexicali-Ensenada a principios
del año de 1916.
Al mismo tiempo, Juan de Dios Bátiz regresó a Culiacán,
Sinaloa, donde fungió como profesor de matemáticas en
la Universidad de Occidente, durante el rectorado del doctor Bernardo
J. Gastélum; también, fue Regidor en el Cabildo Municipal
de Culiacán; diputado en el Congreso del Estado de Sinaloa; diputado
federal por tres ocasiones, teniendo oportunidad de promover varios
proyectos de ley que fructificaron, entre esas iniciativas destacan:
la Ley sobre Inamovilidad y Escalafón del Profesorado de las
Escuelas Postprimarias dependientes de la Secretaría de Educación
Pública.
En 1925, Bátiz es designado primer ingeniero de la Comisión
Agraria Mixta, dependencia donde se tramitaron en primera instancia
los expedientes de solicitudes de restitución y dotación
de tierras por parte de los campesinos sinaloenses. Se convirtió
en promotor y ejecutor de importantes obras de ingeniería civil
en Culiacán y en Hermosillo, Sonora. En Sinaloa realizó
estudios hidrográficos previos para la construcción de
una presa, pero el proyecto fue suspendido.
En 1926, ante el desafuero del gobernador Alejandro R. Vega, ocupó
interinamente su cargo el ingeniero Juan de Dios Bátiz. Durante
su gestión gubernamental, que duró aproximadamente un
año y dos meses, Bátiz efectuó algunas obras de
importancia en beneficio de la comuna, a pesar de existir diferencias
entre los simpatizantes del gobernador depuesto.
Una de las obras que Bátiz entregó a los ciudadanos de
Culiacán, es el Hospital Civil, que desde su fundación
ha cumplido una labor invaluable en la atención médica
y hospitalaria de personas de escasos recursos económicos, provenientes
en su gran mayoría de los pueblos marginados de la sierra. Otra
obra fue el deslinde y la expropiación de tierras, trabajo realizado
para la construcción de la estación del ferrocarril en
Verdura, municipio de Sinaloa. Además, promulgó un decreto
por el cual se establecía la jornada laboral de ocho horas como
máximo, que benefició a obreros, jornaleros agrícolas,
oficinistas y empleados de comercio.
El Ing. Juan de Dios Bátiz fue también Senador y llegó
a pronunciar encendidos discursos. Ocupó el puesto de Gerente
General en la empresa "Eureka" (distribuidora de materiales
para construcción); fue Jefe Administrativo de la Secretaría
de Gobernación, y Director de Previsión Social de la Secretaría
del Trabajo.
De 1928 a 1934, Bátiz ocupó puestos de importancia dentro
de la administración pública: fue Jefe de la Oficina Federal
de Hacienda en Salina Cruz, Oaxaca; asimismo, ocupó el cargo
de Jefe de los Almacenes del Departamento del Distrito Federal; luego
Tesorero del Comité Nacional del Partido Nacional Revolucionario
Jefe del Departamento de Enseñanza Técnica, Industrial
y Comercial de la SEP, por dos ocasiones.
En 1935, Bátiz ocupa por segunda ocasión el puesto de
Jefe del Departamento de Enseñanza Técnica, Industrial
y Comercial de la SEP, pero esta vez gracias a su estrecha amistad con
el Presidente de la República general Lázaro Cárdenas
del Río. Desde esa posición, se dio a la tarea de conformar
un gran equipo humano, destacados técnicos mexicanos, quienes
pusieron todo su esfuerzo, dedicación y experiencia para sentar
las bases sólidas de la enseñanza técnica profesional
que estaba requiriendo urgentemente el desarrollo de nuestro país.
Como resultado de esos estudios de planeación educativa, en 1937
surge el Instituto Politécnico Nacional (IPN), fruto de un magno
proyecto, que reunió en una sola institución las diversas
carreras técnicas que se encontraban dispersas, desatendidas,
mal ubicadas y aisladas completamente del contexto nacional y de toda
la problemática que intentó resolver entonces el cardenismo;
así pues, como resultado de ello la ESIME, la Escuela Técnica
de Maestros Constructores, la carrera de constructores, contabilidad,
mecánica y otras más son concentradas en el Politécnico
Nacional.
El 7 de octubre de 1977, a los 87 años de edad, la Cámara
de Senadores del Congreso de la Unión le otorgó al ingeniero
Juan de Dios Bátiz Paredes la medalla Belisario Domínguez.
En esa memorable ocasión Bátiz expresó: La acepto
porque sé que es para el Politécnico... sólo vale
la pena vivir o morir, si se vive o se muere por la Patria. Yo no tuve
el honor de morir por ella, pero he intentado servirla durante toda
mi vida.
Antes de morir en la ciudad de México el 20 de mayo de 1979,
había expresado lo siguiente: El Politécnico fue mi ilusión
y su presencia ha sido mi compañera en esta vida que ha de terminar
tranquila y en paz.
El Congreso del Estado de Sinaloa autorizó al gobierno de la
entidad en 1980, para que en nombre del pueblo y de los poderes de Sinaloa
donara al Instituto Politécnico Nacional una estatua de su fundador.
La LIII Legislatura acordó se inscribiera con letras de oro en
el Muro de Honor del Salón de Sesiones del Palacio Legislativo
el nombre de Juan de Dios Bátiz. Un puente que cruza el río
Tamazula en la ciudad de Culiacán lleva su nombre. En su pueblo
natal, el 3 de abril de 1997, con motivo del 107 aniversario de su natalicio,
se develó un monumento dedicado a la memoria del fundador del
Instituto Politécnico Nacional.