Nació
en Tixtla, Guerrero en 1834. Aprendió a leer y a escribir, así
como aritmética, en Tixtla. De origen indígena, realizó
sus primeros estudios en la ciudad de Toluca, gracias a una beca que
le fue otorgada por Ignacio Ramírez, de quien fue discípulo.
Recibió cátedra en el Instituto Literario de Toluca. Cursó
derecho en el Colegio de San Juan de Letrán. Perteneció
a asociaciones académicas y literarias como el Conservatorio
Dramático Mexicano, la Sociedad Nezahualcóyotl, la Sociedad
Mexicana de Geografía y Estadística, el Liceo Hidalgo,
el Club Álvarez.
Gran
defensor del liberalismo, tomó parte en la Revolución
de Ayutla contra el santanismo, más tarde en la guerra de Reforma
y combatió contra la invasión francesa. Después
de este periodo de conflictos militares, Altamirano se dedicó
a la docencia, trabajando como maestro en la Escuela Nacional Preparatoria,
en la de Comercio y en la Nacional de Maestros; también trabajó
en la prensa, en donde junto con Guillermo Prieto e Ignacio Ramírez
fundó el Correo de México y con Gonzalo Esteva la revista
literaria El Renacimiento, en la que colaboran escritores de todas las
tendencias literarias, cuyo objetivo era hacer resurgir las letras mexicanas.
Fundó varios periódicos y revistas como: El Correo de
México, El Renacimiento, El Federalista, La Tribuna y La República.
En
la actividad pública, se desempeñó como diputado
en el Congreso de la Unión en tres períodos, durante los
cuales abogó por la instrucción primaria gratuita, laica
y obligatoria. Fue también Procurador General de la República,
fiscal, magistrado y presidente de la Suprema Corte, así como
oficial mayor del Ministerio de Fomento. También trabajó
en el servicio diplomático mexicano, desempeñándose
como cónsul en Barcelona y París.
Escribió
varios libros de gran éxito en su época, cultivó
el cuento y el relato, la crítica y la historia; el ensayo y
la crónica, la biografía y los estudios bibliográficos,
la poesía y la novela. Entre ellos están: Rimas (1880),
Clemencia (1869) y El Zarco (1869), Antonia y Beatriz, Atenea, Cuentos
de invierno (1880) y La Navidad en las montañas (1871). Paisajes
y leyendas, tradiciones y costumbres de México (1986), Crónicas
de la semana (1969), La literatura nacional (1949), Obras (1899), Obras
literarias completas (1959), Obras completas (1986).
Altamirano
es el escritor más destacado de su época: Periodista,
maestro y político; pero su obra literaria retrata la sociedad
mexicana de época.
El
motivo principal de la elección de este personaje es que la escuela
en la que estudiamos lleva el nombre de este ilustre personaje, pero
la mayoría de los alumnos y maestros no conocen su obra, ni su
historia, en sí, su trayectoria; hoy que la hemos analizando,
vemos la importancia de difundir la vida y obra de este personaje, que
siendo de origen indígena logró sobresalir como los grandes.
Básicamente
su legado más importante lo dejó a los mexicanos al abogar
y sentar las bases de la instrucción primaria gratuita, laica
y obligatoria a partir del 5 de febrero de 1882. Fundó el Liceo
de Puebla y la Escuela Normal de Profesores de México; y para
el mundo en general, escribió varios libros de gran éxito
en su época, al cultivar diferentes estilos y géneros
literarios. Sus estudios críticos se publicaron en revistas literarias
de México.
Existe
una recopilación de los discursos de Ignacio Manuel Altamirano.
Amó las leyendas, las costumbres y las descripciones de paisajes
de México. En 1867, comenzó a destacar por lo magistral
de su obra, orientó su literatura hacia la afirmación
de los valores nacionales, y destacó también como historiador
literario y crítico, que fue el abanderado de varias generaciones.
Murió
en Italia en 1893. Con motivo del centenario de su natalicio, sus cenizas
fueron depositadas en la Rotonda de los Hombre Ilustres. Se creó
la medalla "Ignacio Manuel Altamirano" con la finalidad de
premiar los 50 años de labor docente.