Nació
en El Chaco, poblado del actual municipio de San Ignacio, el 28 de junio
de 1855. Fue hijo de Jesús Bernal y Jacinta Zazueta; de niño
fue llevado a Chuchupira, Villorio a 5 kilómetros de Cosalá,
luego a trabajar en las minas aledañas. Bernal fue barretero
a los 16 años. Una acusación de robo- al parecer falsa-
lo obligó a hacerse justicia por su propia mano, y huye a la
sierra de Durango. Pronto sus asaltos sorpresivos a las empresas mineras
de san Juan de Camarones, la Lluvia de oro, Guadalupe de Reyes, de Nuestra
Señora y Cosalá, le retribuyeron fama de audaz y peligroso.
Su
nombre se extendió por la sierra y Bernal recogió los
malestares de los obreros de las minas, mal pagados, mal alimentados,
víctimas de enfermedades y de los malos tratos de los mayordomos
y capataces. Su gavilla se convirtió en el llamado Ejército
Renovador.
Al
defender a los trabajadores, fue perseguido por los dueños de
los yacimientos, especialmente los extranjeros. Cuando Bernal fue aprehendido
y llevado a Mazatlán en 1876, Cañedo lo liberó
y le dio el grado de Teniente, tratando de inclinarlo al bando porfirista.
El guerrillero no aceptó y volvió a asaltar los minerales
más ricos como La Rastra, Metates, El Tajo,
Plomosas y otros. Ramírez Terrón lo invitó
a participar en el ataque a Mazatlán; así bajó
de la Sierra con un gran contingente y puso sitio al puerto en junio
26 de 1880, capturando la ciudad porteña.
En
el mineral de La Rastra, a 45 kilómetros de Cosalá
rumbo a la sierra, lanzó el 27 de julio de 1885, una proclama
convocando a la fuerza del pueblo a una rebelión contra el gobierno
central de Porfirio Díaz. Ese mismo año estableció
una alianza con Trinidad García de la Cadena, Gobernador de Zacatecas;
y distribuyó el texto del Plan de Conitaca que pretendía
organizar las fuerzas populares para enfrentarlas a la dictadura. García
de la Cadena, señalado en 1886, como el jefe del movimiento revolucionario
contra Porfirio Díaz, fue aprehendido y fusilado en Zacatecas
el 31 de octubre.
En
Sinaloa, Bernal con 400 jinetes se enfrentó al General Domingo
Rubí, en las cercanías de Baila, municipio de Culiacán.
La artillería de Rubí deshizo las embestidas de la caballería
del guerrillero. Francisco Cañedo, gobernador de la dictadura,
ofreció diez mil pesos para el que lo entregara vivo o muerto.
Además ordenó el fusilamiento de un hermano del rebelde
en Cosalá. Rastreado incesantemente, Bernal fue muerto el 4 de
enero de 1888.
Sobre
su muerte se conocen versiones distintas: una que fue acorralado por
las fuerzas cañedistas, cuando enfermo se refugió en una
cueva del mineral de Nuestra Señora y su compadre Crispín
García, viéndolo con una pierna infectada -resultado de
los combates contra los soldados porfiristas- decidió hacer bueno
el ofrecimiento de Cañedo y lo mató con su consentimiento.
Otra
versión, es que fue capturado por el ejército en la misma
fecha por aviso de Crispín García, quien lo mató
apoyado por las tropas. El cuerpo de Bernal fue llevado a Cosalá
el día 5 de enero- ya sin vida- para ser expuesto a la curiosidad
popular; presentaba el tiro de gracia en la frente, fue fotografiado
mal sentado y recargado en uno de los muros de adobe del kiosco.
Conclusión:
Heraclio
Bernal fue un personaje importante de Sinaloa por ser valiente y por
ayudar a los obreros enfermos y maltratados por los mayordomos y capataces.