Heraclio
Bernal nació en el municipio de San Ignacio, en el poblado
de Chaco. Sus padres fueron Jesús Bernal y Jacinta Zazueta.
Allí
nacieron sus 4 hermanos y él (Juan, Fernando, Antonio, Heraclio
y Vicente). Pero los ecos de la Guerra de Reforma y los ideales
liberales de su padre y el deseo de que sus hijos tuvieran un mejor
porvenir, hacen que abandonen las tierras y se vayan en busca de
la bonanza minera. Siendo apenas un niño de 13 años, su familia
se trasladó a vivir a Guadalupe de los Reyes, donde su papá ocupó
un puesto en la negociación minera.
Las
ideas liberales de su padre y su admiración hacia el indio zapoteca,
que llegó a ser presidente y defendió a toda costa la soberanía
de la nación, hizo que Heraclio Bernal admirara desde pequeño a
Don Benito Juárez. Además tuvo la oportunidad de tener como maestro
al profesor Ángel Bonilla, quien fundó una escuela en Guadalupe
de los Reyes y fue su único maestro que aparte de enseñarlo a leer
y escribir le dio una amplia gama de conocimientos de la historia
regional y nacional, sobre todo, la de la ocupación francesa, en
la que se destacó heroicamente el puerto de Mazatlán.
Heraclio
Bernal estuvo inmerso en un ambiente familiar y escolar donde el
patriotismo y la política imperaban. Tanto fue así, que su familia
apoyó para la candidatura a la gobernatura de Sinaloa al Lic. Eustaquio
Buelna, que sostenía los ideales liberales de Juárez. Se ganaron
las elecciones contra el Gral. Manuel Marquéz de León, con tendencia
porfirista. Las consecuencias no se hicieron esperar y se hizo una
revuelta en Sinaloa en 1871. Los porfiristas lanzan el Plan de Culiacán
y los juaristas el Plan de la Noria en la que participa la familia
Bernal, iniciándose así Heraclio Bernal en el combate militar tomando
las armas, por primera vez, a los 16 años de edad.
Cuenta
la historia que fue tanto el enfrentamiento entre los porfiristas
y los juaristas en Sinaloa, que familias enteras se distanciaron
y surgieron rencillas por cuestiones políticas de las cuales no
escapó Heraclio Bernal, que tuvo que renunciar a un amor de juventud
por pertenecer ella a una familia porfirista.
Un
hecho que influyó decisivamente en su vida, fue el haber sido acusado
de robarse unas barras de plata cuando trabajaba como minero. Se
dicen muchas versiones al respecto: que fue víctima de una venganza,
por cuestiones amorosas, o que un empleado del mineral le urdió
una trampa para denunciarlo y quedar bien ante sus jefes. La situación
es, que culpable o inocente de tal robo, fue perseguido y encarcelado
en la ciudad de Mazatlán.
Antes
de ser aprendido asaltó varias diligencias por el camino real. Siendo
sus víctimas prestamistas, norteamericanos, propietarios de minas,
personas ricas y que de una u otra manera extorsionaban y explotaban
al pueblo, repartiendo su botín entre la gente pobre que encontraba
en su camino.
Cuando
fue aprendido en Mazatlán, se dio el movimiento porfirista, con
el Plan de Tuxtepec. Viéndose favorecido Francisco Cañedo para gobernador
de Sinaloa, frustrándose los planes del Gral. Jesús Ramírez Terrón,
de no ser favorecido por Díaz; visita a Bernal en la cárcel y le
ofrece la libertad y el grado de teniente si lo ayuda en la revuelta
contra Cañedo. De manera astuta Bernal acepta, pero una vez estando
en libertad deserta y regresa a Guadalupe de los Reyes a seguir
asaltando, logrando así una fama de "bandido generoso".
Quitando a quienes más tenían y repartiéndolo entre los que no tenían.
Sus
grandes dominios sobre los caminos, veredas y atajos de la Sierra
entre los límites de Sinaloa y Durango, lo hicieron invencible ante
sus enemigos. Fue en la sierra donde instaló su cuartel general,
desde ahí organizaba los asaltos y ataques. Era desconcertante,
pues mientras llegaba la noticia al ejército del gobierno que atacaban
en determinado lugar para cuando estos llegaban ya estaban en otro.
Esto hizo que lo apodaran "El Rayo de Sinaloa".
Luego
vendría la otra etapa, poco valorada por la historia, la del caudillo
pre-revolucionario, el que luchó desde los inicios del Porfiriato
contra las injusticias cometidas por el régimen de Díaz. Nuevamente
Ramírez Terrón invita a Heraclio Bernal a luchar contra Porfirio
Díaz y le propone defender los principios de la Constitución de
1857, que tanto esfuerzos costó a los liberales expedirla. Fue así
como se inicia Bernal como uno de los precursores de la Revolución
Social de 1910, revelándose contra las injusticias que vivían los
trabajadores de las minas y del campo, formando un ejército Renovador,
como lo llamaba él.
Al
morir Ramírez Terrón, Bernal inicia su etapa de caudillo popular,
siendo respetado y venerado por el pueblo de las serranías de Sinaloa.
En
1885, lanza el Plan de la Rastra, en San Ignacio, donde sostiene
el restablecimiento de la Constitución de 1857, la libertad de sufragio
electoral, la emancipación de los municipios como cuarto poder del
estado; patriotismo, honradez, lealtad y decisión para el desempeño
de los puestos públicos y unificación de los mexicanos contra toda
invasión extranjera.
Después
en 1887 lanzó el Plan de Conitaca en la que también desconocía a
Díaz como presidente, incitando al pueblo a levantarse en armas.
A Bernal
lo sorprendió la muerte joven, murió por una enfermedad contraída
durante sus audaces correrías. Se dice, según la opinión popular,
que a Heraclio lo mató su compadre Crispín García, que le descargó
su carabina por órdenes de Bernal al estar moribundo, para que así
pudiera cobrar al Gobierno los diez mil pesos que pagaba por su
cabeza.
La
historia no le ha hecho justicia a Heraclio Bernal, pues no se le
ha dado un lugar en ella, ya que lo conocemos más por medio de corridos
populares de bandido generoso que como lo que fue: un precursor
revolucionario que luchó por causas sociales.