Nombre
del personaje: Guadalupe Victoria
Fecha de nacimiento: 29 de septiembre de 1786
Fecha de fallecimiento: 21 de marzo de 1843
Origen: Villa de Tamazula, Durango
Actividad: Militar y político
Época: Independencia
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"Guadalupe
Victoria: Benemérito de la Patria".
Nació
el 29 de septiembre de 1786 en la Villa de Tamazula, antigua provincia
de Nueva Galicia, hoy estado de Durango. Fueron sus padres Manuel Fernández
y Alejandra Félix, siendo bautizado por su tío paterno,
Agustín Fernández, en aquel entonces cura de Tamazula.
Así pues, el verdadero nombre del que había de ser el
primer presidente de la República, es el de Miguel Fernández
Félix. En el acta de bautizo aparece con los nombre José
Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix y no el
nombre histórico con el que se conoce.
La
infancia de José Miguel Fernández Felix transcurrió
entre los afanes mineros y oficiales de su padre Manuel, así
como entre el ministerio parroquial Félix Fernández, confundiendo
el apellido patronímico con el nombre de pila, o bien con el
de Manuel Fernández con el que algunas veces también es
designado. Su tío el cura de Tamazula, cuidó de su educación,
ya que muy niño perdió a sus padres.
La
tragedia tomó a José Miguel en el tránsito de la
adolescencia a la juventud. Su tío prometió enviarlo a
estudiar en algún colegio de Valladolid o Michoacán, pero
José Miguel, antes de cumplir los diecinueve años se trasladó
a Durango alentado por una de sus hermanas; llegó a la sede Nuevo
Vizcaína a principios de 1805. Sin dinero ni recomendaciones
atravesó por momentos muy amargos pasando la primera noche en
la cárcel en calidad de vago y las siguientes en la portería
del seminario donde fue admitido después de implorar y haber
demostrado conocimientos que hubieron de sorprender.
Como
no tenía recursos para pagar sus alimentos; tuvo que ingeniarse
sacando copias y extractos de un texto de gramática latina que
vendía a otros alumnos por dos reales. Realizó estudios
en el seminario, saliendo poco después para la capital del Virreinato,
en donde se inscribió (1807) en el colegio de San Ildefonso para
cursar las carreras de Derecho Canónico y Derecho Civil.
Bajo
un ambiente tenso, ya que el colegio fue militarizado por una orden
virreinal, José Miguel presentó su examen recepcional
de cánones el 24 de abril de 1811. Un notable número de
jóvenes capitalinos se incorporaron a las filas de los insurgentes
después de haberse descubierto una conspiración en la
misma ciudad de México. José Miguel contaba entonces con
veinticinco años de edad: alto, delgado, de tez apiñonada,
pelo quebrado y mirada melancólica. De carácter reservado,
tenaz, acostumbrado a la disciplina y la autoridad, era al mismo tiempo
dulce y piadoso con las raíces y recuerdos de Tamazula y Durango.
Sin
mayor conocimiento de las armas que el efímero en la milicia
de san Ildefonso tomó la resolución de empuñarlas
por la Independencia de su patria. Los éxitos de José
María Morelos, que tanta impresión causaba entre la juventud
de México, lo inclinaron por la causa de la independencia y abandonó
los estudios a fin de unirse al ejército insurgente de José
María Morelos, adoptando entonces el nombre simbólico
de Guadalupe Victoria, con el cual es conocido, Guadalupe por la patrona
del ejército que luchaba por la liberación, y Victoria
como esperanza y empeño por la empresa a que se había
sumado.
El
apellido Victoria fue adoptado también por su hermano, quien
ya se había enfilado como insurgente. Este cambio fue satirizado,
al decir de Alamán, por Manuel Mier y Terán quien, desde
entonces, no tuvo simpatía por Guadalupe Victoria, y como correspondiera
Victoria con la misma animadversión, resultó este mutuo
sentimiento muy funesto en el juego político de los inicios de
la República, en los que estos dos antiguos insurgentes tuvieron
un destacado papel.
Guadalupe
Victoria se distinguió en el ataque a la ciudad de Oaxaca, primer
hecho de armas en su larga y penosa lucha por la independencia. En 1814
fue ascendido a Coronel por Juan Nepomuceno Rosains, sirviéndole
de padrino el cura Correa. Este escribió tiempo después,
en unas pequeñas memorias que se hallaron manuscritas en su celda:
"Unido al Lic. Rosains, que me nombró su segundo, pacificamos
el levantamiento de aquellos negros que estaban en absoluta insubordinación.
Lo más glorioso que tuve en esta jornada, fue que en Acasónica
(jurisdicción de Huatusco), se le dio el titulo de Coronel, al
modesto joven don Félix, quien lleno tomó el sobrenombre
de Guadalupe Victoria, teniendo yo el honor de apadrinarlo en la posesión
de su empleo".
Por
ausencia de Juan Pablo Anaya, quedó de hecho comandante de la
antigua provincia de Veracruz, Guadalupe Victoria, de quien escribe
Alamán a raíz de este nombramiento: Rosains hizo que Victoria
quien quedó el mando por ausencia de Anaya, recorriese todos
los puntos en que había destacamentos, éste pronto se
hizo amigo de los jarochos que lo llamaban " Don Guadalupe".
Estando con ellos siempre a caballo, durmiendo en el campo raso o en
alguna mala choza de cañas, sin más provisiones que alguna
carne seca atada a las zancas del caballo, Victoria tenía todas
las cualidades necesarias para la vida errante de los insurgentes de
aquella provincia. Y sus primeros sucesos en el mando de que acaba de
encargarse le dieron mucha reputación. Así siguió
en la lucha con diversos aciertos pero siempre con valentía y
decisión, características que conservó al final
de su vida.
A
últimos de 1818 el Brigadier Ciriaco de Llano fue al Puente del
Rey a fin de dirigir a las diversas fuerzas reales contra las tropas
de Victoria. Muy debilitadas por el desaliento de la revolución
después de la captura y muerte de Javier Mina, que había
un nuevo matiz, brillante pero efímero, a la lucha de los mexicanos
por la emancipación. El yerno de Llano, José Barradas,
se dirigió con mucha fuerza al distrito llamado El Varejonal.
Allí, como era frecuente en aquel año, Barradas se puso
en comunicación con un antiguo insurgente llamado Rafael Pozos,
que ya con anterioridad había traicionado a su antiguo jefe Vergada,
quien a su vez le puso en contacto con un capitán a las ordenes
de Guadalupe Victoria, llamado Valentín Guzmán. Éste,
para conseguir el indulto, prometió entregar al propio Victoria
a las fuerzas realistas, pero enterado el jefe insurgente de la trama
consiguió huir, aunque tan precipitadamente, que abandonó
sus objetos personales.
"Victoria
-escribe Alamán- desde entonces desapareció de la escena,
ocultándose tan completamente que no se supo de él".
Se contaron después mil fábulas: como que vivió
en una cueva, expuesto a ser devorado por fieras, pero la verdad es
que estuvo oculto en la hacienda de Paso de Ovejas, perteneciente a
don Francisco de Arrillaga.
No
habiendo sido hombre sanguinario, no había odiosidad especial
contra él, pero el gobierno tomó empeño en descubrir
el lugar donde se ocultaba sin poderlo conseguir". Volvió
a aparecer la lucha por la emancipación después del golpe
militar de Agustín De Iturbide en Iguala (1821); apenas unos
días mas tarde del Plan. Su escenario fue el mismo campo de batalla
de antaño: la antigua provincia de Veracruz, desde donde lanzó
un manifiesto exhortando a la unión de todos los mexicanos en
un supremo esfuerzo por la independencia.
Se
dirigió entonces en busca de Iturbide, situado en el bajío,
uniéndose a Nicolás Bravo en Tulancingo y, prosiguiendo
su marcha después de haber acompañado a Bravo hasta Pachuca,
encontró al jefe del ejército Trigarante en San Juan del
Río, a quien presentó un nuevo plan para la estructuración
de la Independencia. En el Plan de Iguala (1821), Agustín de
Iturbide declaraba que era necesario pacificar al país mediante
la unión de todos los habitantes: americanos y europeos, tal
unión se basaba en la religión católica, el ejército
y un gobierno monárquico regido por Fernando VII, "para
hallarnos con una monarca ya hecho". Sin embargo, Victoria propuso
modificar dicho Plan para llamar al gobierno mexicano a un excombatiente
insurgente y no a un extranjero. Después de que Iturbide se autonombró
emperador, traicionando el mismo plan, Victoria manifestó sus
ideas republicanas, por lo que la administración imperial lo
encarceló. Pudo escapar y partió nuevamente a Veracruz
donde firmó el Acta de Casa Mata (1823), en que se pedía
la reinstalación del Congreso Constituyente de 1822, que había
sido disuelto por Iturbide. Esta acta fue firmada también por
Vicente Guerrero y Santa Anna, entre otros. Victoria cedió el
mando de las tropas veracruzanas a este último.
Al
triunfo de los republicanos, facilitó la salida de Iturbide del
país. Guadalupe Victoria fue miembro del Triunvirato ejecutivo
(1823-1824), con Pedro Celestino Negrete y Nicolás Bravo, que
gobernó después del Imperio. Sin embargo, no ocupó
su puesto el primer año, pues debió enfrentar un bombardeo
en el puerto de Veracruz por españoles atrincherados en San Juan
de Ulúa. Ahí negoció un armisticio para que los
extranjeros salieran del lugar.
1824 es el año en que el Congreso lo nombró primer Presidente
de la República, durante su mandato decretó la abolición
de la esclavitud y la expulsión de los españoles, centralizó
la hacienda pública; estableció relaciones diplomáticas
con diversos países, entre estos Gran Bretaña, Estados
Unidos, América Central y la Gran Colombia de Simón Bolívar;
y constituyó la marina de guerra que liberó a San Juan
de Ulúa de los últimos españoles en el país
(1825). Asimismo, intentó aplicar una política para atraer
a los diferentes bandos independentistas; para ello integró su
primer gabinete con miembros destacados de los mismos. Afrontó
la contradicción entre la libertad de expresión y prensa
(garantizada por la Constitución y que respetó escrupulosamente)
y la intolerancia religiosa.
El
español Joaquín Arena, organizó una rebelión
para reinstalar el gobierno hispano que fue financiada por otros peninsulares.
Victoria la sofocó y firmó el decreto de expulsión
de los peninsulares (1827). Al término de su mandato. Dejó
la presidencia a Vicente Guerrero en 1829, designado a ese puesto por
el Congreso tras el triunfo del Plan de Perote.
Guadalupe Victoria contrajo nupcias a los cincuenta y seis años
de edad. La nueva relación fue una frustración para el
matrimonio, a raíz del cuál los ataques epilépticos
se desencadenaron sobre Victoria; bastante enfermo y falto de recursos.
El 21 de marzo de 1843 a las doce y media del día murió
José Miguel Fernández Felix, Don Guadalupe Victoria en
el hospital del Castillo de Perote; a las seis de la tarde se anunciaron
las honras fúnebres del ilustre durangueño en el Palacio
de Gobierno. Celebrándose a la siguiente mañana una misa
de Réquiem, con la concurrencia de todas las clases sociales.
Además
de haber sido un militar muy valiente, pundonoroso y patriota esclarecido,
fue un ciudadano irreprochable que mereció el bien de la Patria.
El orador resaltó las virtudes del patriarca de la independencia
y primer Presidente de la República Mexicana, honrando así
su memoria. Orgullo de nuestro estado y nuestra patria.
La
leyenda dice que murió en el convento "El desierto"
en Tenancingo, México, en donde se había refugiado huyendo
del mundo, abrazando la profesión religiosa como lego carmelita.
Sus restos descansan en la Columna de la Independencia en la ciudad
de México.
El
25 de agosto de 1843 por acta del Congreso fue declarado "Benemérito
de la Patria".