Gilberto
Owen, poeta, maestro y diplomático, nació en El Rosario,
Sinaloa el 4 de febrero de 1905. Hijo de Guillermo Owen y Margarita
Estrada.
Se
desempeñó como maestro de escuela y le gustaba hacer versos,
personalidad indiscutible de las letras sinaloenses. Vivió su
infancia en Toluca, después estudió en la Escuela Nacional
Preparatoria.
En
1922 cuando estudiaba en Toluca representó al Instituto Científico
Literario ante Obregón, pronunció un discurso de Bienvenida,
impresionó al presidente por su oratoria, ganándose el
nombre de lector de periódicos, en la Secretaría de la
Presidencia haciendo la síntesis de los diarios capitalinos para
el presidente.
Un
año después se trasladó a la ciudad de México;
en 1926 ingresó a la revista Ulises, fue uno de los más
entusiastas colaboradores y en 1928 participó en la revista Contemporánea
como autor, traductor y miembro del grupo. Incursionó en la diplomacia,
siendo miembro del servicio consular en Nueva York, Lima y Quito. Ingresó
al servicio exterior y radicó en varias ciudades de los Estados
Unidos, Perú, Ecuador y Colombia, donde se casó el 2 de
diciembre de 1935, con la hija de un ex presidente.
Se
desempeñó en este empleo durante cerca de 5 años,
lapso en que conoció a Javier Villaurrutia, Jorge Cuestos y Salvador
Novo, con quien hizo versos y novelas. Su trabajo diplomático
lo alejó de la poesía. Fracasó en su matrimonio
y regresó a México.
En
1942 se incorporó a la redacción de "El hijo prodigo";
trabajó en la Secretaría de Economía. Hacía
traducciones para solventar su difícil economía y se aficionó
al alcohol. Volvió a Colombia en 1944.
La
Prosa de Owen, sus novelas, no solo acusan una cercanía al Vanguardismo
de la época sino también un estrecho acercamiento al ritmo
poético. Su obra aunque breve, está cargada de significación.
En tanto la poesía, ha vivido una suerte extraña, cuando
al principio fue considerado un poeta de tono menor y oscuro, aunque
de profunda raigambre surrealista, los estudios que se han escrito en
torno a su obra han revelado a un autor con gran talento y misterio.
A
inicios de 1947, viajó a Filadelfia, Estados Unidos, con un cargo
de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Entre
sus obras poéticas destacan: "Novela como nube",
"Línea", "Libro de Ruth", "Desvelo",
"Poesía y Prosa" y "Perseo Vencido".
Durante
1950, tuvo problemas de salud. Ciego, murió cuando era vicecónsul
en Filadelfia el 9 de marzo de 1952, sus restos descansan en esa ciudad.
Roberto
Owen de impetuosa actividad manifestó una forma diferente de
vivir la vida; sus constantes viajes, hicieron desaparecerlo de la historia
mexicana incluso después de su muerte, sus restos no han sido
trasladados a la Rotonda de los Hombres Ilustres de México.
No
regresó a su país a difundir más sus obras, es
por eso que no fue tan popular pero lo poco que escribió es reconocido,
varios colegios del estado, lo recuerdan llevando su nombre. Podemos
seguir su ejemplo con responsabilidad y dedicación para que nuestro
país tenga gente preparada y cambie la situación por el
bien de la humanidad.
Empezando
porque la Casa de Cultura de El Rosario, Sinaloa lleva su nombre; a
la vez que ha difundido su vida y obra para que la comunidad lo conozca.