“….No
escribas como periodista, lo que no puedas sostener como hombre”
Político,
periodista e historiador de la época de la Reforma. Nace en la
ciudad de Durango en 1829 y muere en 1869. Sus estudios están
basados en el auto didactismo, aunque estudió idiomas en el Colegio
de Minas, Derecho, Teología y Ciencias Sociales; de cuyos conocimientos
dio prueba en sus escritos y discursos.
Desde
muy joven se mostró como escritor, orador y disertador. En 1847,
en la ciudad de Querétaro, ocupó su primer cargo en el
ministerio. Poco después pasó Zarco a la ciudad de México;
comenzó a escribir en los periódicos, artículos
de combate. Escribió en El Siglo XIX, del que llegó a
ser redactor en jefe y donde hizo una labor que los historiadores consideran
necesaria para la realización de la Reforma; escribió
también en El Demócrata, el Monitor Republicano y fundó
un periódico propio, Las Cosquillas.
Logró
una buena educación literaria. En 1847 el ministro don Luis de
la Rosa, llamó a Zarco para que desempeñara un importante
puesto en El Ministerio. En 1848 fue nombrado oficial mayor del Ministerio
de Relaciones Exteriores. También iniciaba su actividad como
periodista, colaborando en el diario "El Demócrata".
Crítico del sistema, escribió en contra del general Mariano
Arista, y fue perseguido. Posterior a ello se adhirió al Plan
de Ayutla, y resultó electo diputado. Durante su estancia en
la Cámara, escribió las más notables crónicas
parlamentarias de la historia. Zarco se opuso al golpe de Estado preparado
por Félix Zuloaga en contra del gobierno de Ignacio Comonfort,
por lo que nuevamente fue perseguido, pero logró escapar.
Poco
después Zarco fue a la ciudad de México, allí comenzó
a escribir en los periódicos. En 1854 resultó electo diputado
al Congreso General de Yucatán. En 1856 se disolvió la
conocida Academia de San Juan de Letrán, en víspera de
la Reforma, y los escritores más jóvenes se congregaron
en El Liceo Mexicano. En ese año Zarco fue elegido al Congreso
Constituyente, del que habría de ser uno de sus principales sostenes
y su historiador. En tal congreso, no solamente luchó con tenacidad
por los principios liberales, sino resultó ser uno de los campeones
de la Constitución, que escribió y publicó interesantes
reseñas de las memorables sesiones, hasta formar la historia
completa de esa época, como documento histórico de derecho
constitucional muy importante.
En
1857 publicó en forma de libro esas reseñas del Congreso
en una copiosa obra de título: Historia del Congreso Extraordinario
Constituyente. Después del golpe de estado de Comonfort, Zarco
permaneció oculto en la ciudad de México, publicó
una hoja que se llamaba Boletín clandestino y un folleto sobre
Los asesinos de Tacubaya. Descubierto por la policía de Zuloaga,
fue encarcelado y sometido a tratos inhumanos hasta el triunfo liberal.
En
1861, Juárez lo nombró Ministro de Relaciones Exteriores
y Jefe de Gabinete. Durante la intervención francesa, publicó
en San Luis Potosí un periódico defensor de la República,
que llamó: La Independencia Mexicana y en Saltillo: La Acción.
Censurado y perseguido por el general Mariano Arista debido a sus ideales
liberales, emigró a Estados Unidos, donde continuó escribiendo;
allá organizó un club Republicano, escribiendo distintos
trabajos para defender la causa de México. Regreso al país,
fungiendo otra vez como diputado.
Las fuerzas represoras de los gobiernos no lograron amedrentarlo y continuó
su labor periodística bajo el pseudónimo de Fortún.
Escribió para periódicos con temas políticos como:
"La Ilustración Mexicana", "Las Cosquillas"
y "El Presente Amistoso". En varias ocasiones fue multado
y perseguido por las crítica al gobierno de Antonio López
de Santa Anna.
Sus
libros son un aporte a la cultura mexicana. Defendió la libertad
de expresión, los derechos populares y la causa republicana.
El
carácter y personalidad de este ilustre duranguense hizo posible
que el Congreso de la Nación lo declarara Benemérito de
la Patria por su lucha incansable de la libertad de expresión,
característica fundamental del gobierno republicano. Un hombre
capaz de hacer todo lo que quería, con muchas ganas de salir
adelante y hacer todo lo posible porque México siguiera transformándose
en el aspecto cultural y legal, lo que marcó el comienzo de la
verdadera República Constitucional.
Francisco
Zarco fue uno de los periodistas más destacados de la época
liberal. Su nombre se encuentra escrito con letras de oro en la Cámara
de Senadores de la República; escuelas, monumentos, colonias,
calles y el estadio olímpico de fútbol en Durango, también
llevan su nombre. Por ello consideramos que es un personaje ejemplar.