Nace
en Florencia, Italia el 12 de mayo de 1820; y en honor a la ciudad
que la vio nacer, sus padres la bautizan con el nombre de Florence
Nightingale, palabra inglesa que significa ruiseñor. Florence
creció como hija de una familia inglesa acomodada, por lo
tanto, vivió rodeada de lujo y comodidades. En 1837 cuando
Florence contaba con 17 años, empezó a visitar las
viviendas de personas pobres y enfermas tratando de apoyarlas a
mitigar sus penas, ésta conducta no era bien vista por sus
padres, porque Florence prefería hacer sus visitas a los
enfermos y desprotegidos que acudir a fiestas y reuniones de sociedad.
El
carácter y vocación de Florence, pudiera considerarse
excéntrico para las costumbres de la época, pero quizás
ese comportamiento se debe a las convicciones e ideologías
de sus padres; por ejemplo: su padre Sir William estaba fuertemente
involucrado en el movimiento contra la esclavitud, así mismo,
era fiel creyente de que las mujeres especialmente sus hijas deberían
tener una buena educación; por tal motivo Florence y su hermana
aprendieron latín, griego, historia y matemáticas
teniendo como maestro a su padre y a su tía.
Es
principalmente en el campo de la matemática donde Florence
hace grandes avances que le llevarían a realizar aportaciones
importantes en el campo de la clínica, para ese entonces
a las mujeres se les reservaban únicamente las tareas domésticas,
por ello se atreve a rogarles a sus padres que la dejaran estudiar
matemáticas en vez del trabajo repetitivo y la práctica
de cuadrillas; tras grandes batallas emocionales, logró que
su padre le asignara tutores en matemáticas entre los que
se cuenta a J.J. Silvestre.
Sin
embargo, de acuerdo a las costumbres de la época, a su madre
Fanny le preocupaba encontrar un buen marido para sus hijas, despreciando
los conocimientos adquiridos por Florence. Ella tenía el
firme propósito de casar a su hija aduciendo: “Qué
utilidad tendrían las matemáticas para una mujer casada?”,
por ello se indignaba cada vez que Florence rechazaba a los candidatos
propuestos y su fuerte inclinación por el servicio público.
Así,
entre la oposición de sus padres y su propia vocación
pasaron 7 largos años durante los cuales dejó pasar
la oportunidad de casarse y formar un hogar. Al respecto diría
al rechazar a uno de sus pretendientes Richard Moncton Milnes: “Yo
tengo una naturaleza moral y activa, que requiere satisfacción
y eso no lo encontraría si pasara la vida en compromisos
sociales y organizando las cosas domésticas”.
Al
llegar a los 23 años descubre su verdadera vocación,
comunicándoles a sus padres su deseo de convertirse en enfermera,
ante su deseo encontró fuerte oposición, debido a
que ésta profesión no era bien vista en la sociedad
y se asociaba con las mujeres de clase trabajadora.
Al
convencer a sus padres de que no iba a cejar en su intento de convertirse
en enfermera; su padre casado entonces con otra mujer, la inscribe
en los mejores colegios no sólo de Inglaterra, sino de varios
países por lo que inicia sus estudios en el Instituto de
San Vicente de Paúl en Alejandría Egipto; para continuar
en el Instituto para Diaconisas Protestantes de Kaiserswerth, Alemania.
Mientras
cursó su carrera de enfermera tuvo la oportunidad de visitar
diferentes hospitales en Italia y Egipto, observando las diferencias
y necesidades que se vivían en los hospitales, haciendo anotaciones
que la llevarían a escribir sus libros Notas de Hospital
y Notas de enfermería, ambos libros publicados hasta 1859,
con ayuda de algunos amigos del TIMES; además, estos libros
marcaron la pauta de la enfermería moderna.
En
1852 consiguió trabajo de Administradora en un pequeño
sanatorio para damas inválidas en la calle de Harley de Londres,
Inglaterra; en esa época pudo demostrar su eficiencia y capacidad
transformando éste pequeño sanatorio en uno de los
mejores hospitales de Inglaterra.
En
1854 estalló la guerra Franco Rusa en Crimea. Tras escuchar
noticias acerca de las deficientes condiciones sanitarias que imperaban
en el Hospital de Üsküdar, envió una carta al secretario
de guerra británico ofreciendo sus servicios como voluntaria.
Al recibir una respuesta afirmativa, emprendió el viaje acompañada
de 38 enfermeras al frente de batalla. Al llegar a Crimea pudieron
constatar el deplorable estado en el que se encontraba el hospital,
que no era otra cosa que Galeras con catres amontonados y cero limpieza,
con mala comida y casi sin medicinas.
A
pesar de contar con pocas enfermeras llegaron a atender a más
de 5,000 heridos. Ante tal situación escribió al secretario
de guerra para solicitar su apoyo, de ésta manera pudo arreglar
el hospital y con su ejemplo y capacidad reclutó a todo un
ejército de enfermeras voluntarias, bajando considerablemente
la tasa de mortalidad entre los enfermos y heridos. Al terminar
la guerra en 1856 regresó a Londres en donde fue recibida
con mil honores; sin embargo, rechazó el premio como heroína
nacional diciendo: “Sólo he cumplido con mi deber como
ser humano”.
Uno
de los grandes aportes que hizo a la organización del trabajo
en la salud fue el desarrollo de la fórmula de modelo de
estadística hospitalaria, para que los hospitales recolectaran
estadísticas confíales de natalidad, morbilidad y
sus causas; para ello aprovechó sus conocimientos en matemáticas
inventando incluso un sistema de logaritmos; base principal del
estudio estadístico que sirve para representar numéricamente
un fenómeno social, mismo que podía ser medido y analizado,
proporcionando un marco de organización para controlar, aprender
y con ello mejorar la práctica quirúrgica y hospitalaria.
Además de ello, inventó el sistema de representación
gráfica de datos denominado el diagrama de Área Polar,
muy parecido a la representación gráfica que hoy conocemos
como de pastel. Su libro Notas de hospital se convirtió en
el libro de texto para enfermeras traducido en multitud de idiomas.
Antes
de iniciarse en la enfermería, Florence trabajó como
tutora de niños en la especialidad de matemáticas,
elaborando planes de clase en los que se incluían problemas
de la vida diaria de los niños que ella enseñaba.
Su método de enseñanza se basaba en el cuestionamiento,
el análisis y la obtención de conclusiones.
Probablemente
se le puede considerar una de las propulsoras del movimiento feminista
al cuestionar el rol de la mujer, planteando la necesidad de que
las mujeres se instruyan “Se supone que las mujeres no deben
tener una ocupación suficientemente importante para no ser
interrumpidas; ellas se han acostumbrado a considerar la ocupación
intelectual como un pasatiempo egoísta, y es su deber dejarlo
para atender a alguien más pequeño que ellas.”
En
1860 con un fondo recolectado como tributo a sus servicios en Crimea,
fundó la escuela y hogar para enfermeras Nightingale en el
Hospital St. Thomas de Londres, la inauguración de esta escuela
marca el inicio de la formación profesional en el campo de
la enfermería; gracias a sus esfuerzos la enfermería
ha sido una profesión médica con un elevado grado
de formación e importantes responsabilidades.
A
pesar de su dinamismo y entusiasmo, Florence conoció los
rigores de las enfermedades, en 1872 se retiró del servicio
activo; en 1895 quedó ciega y más tarde perdió
otras facultades, al grado de que recibió cuidados de tiempo
completo, estando completamente inválida vivió otros
15 años más; durante este tiempo, en 1908, le otorgaron
la medalla al mérito, honor rara vez otorgado a una mujer.
El día 13 de agosto de 1910 fallece Florence a la edad de
90 años.
La
vida de Florence Nightingale fue apasionante y comprometida con
una profesión bella y floreciente, pero a la vez muy sacrificada
al grado que prefirió el servicio público que la propia
satisfacción personal de formar una familia propia al lado
de esposo e hijos.
Luchadora
incasable de su propia libertad y oportunidad de adquirir conocimiento,
oportunidad que pudo obtener al provenir de familia acomodada, quizás
por ello pudo obtener apoyos de personas importantes como el Ministro
de Guerra, claro está que en el desempeño de su trabajo
contó mucho su esfuerzo, eficiencia y tesón, en una
época en que imperaba la discriminación de la mujer,
no olvidemos que parte de su ideología es heredada por un
padre de ideas liberales para su tiempo.
Su
mayor aportación es sin duda, la dignificación de
la profesión de enfermería y la formación de
enfermeras con alto grado académico y responsabilidad médicas;
así como también, los primeros estudios estadísticos
hechos en hospitales, mismos que como sabemos en la actualidad son
de gran importancia para los estudios clínicos y diagnósticos
que elaboran los médicos.
Sin
embargo, y de acuerdo a la información que recopilamos se
da a conocer que ella menospreciaba en mucho la labor efectuada
por los primeros médicos mujeres, considerando que la profesión
del médico debía ser única y exclusivamente
del hombre; es por ello que las pocas mujeres médicos de
ese tiempo, recibieron muy poco apoyo por parte de ella, pudiendo
observar aquí una discriminación de la mujer por la
mujer misma, situación que en la actualidad aún perdura
en muchos ámbitos laborales.