María
Eva Duarte Ibarguren oficialmente nació el 7 de mayo de 1919
en la ciudad de Junín, en el campo "La Unión"
(a 20 km. de Los Toldos, Provincia de Buenos Aires, República
Argentina) perteneciente a su padre, Juan Duarte, quien mantenía
con su madre, Juana Ibarguren, una relación extra matrimonial
con este, el cual poseía un importante cargo político
en la ciudad de Chivilcoy (depuesto luego por malversación
de fondos, una historia que se repetiría con su hijo Juan
tiempo después). Eva fue una niña de pelo castaño
y piel color mate, hecho al cual tendrá que deberle gran
parte de su fama y belleza, ya que una tarde al sentirse atraída
por las llamitas azules de un moderno calentador a gas, el contenido
de una olla con aceite caliente caería sobre su rostro, originando
aquella piel blanquecina y radiante que todos conocemos.
Algunos
la describen como una cenicienta que en su corta vida pasó
de la pobreza extrema al poder y la gloria. Desde su infancia, Evita
siempre quiso ser actriz. A los 15 años sedujo a un cantante
de tango con el fin de viajar a Buenos Aires, porque no cabe duda,
de que quería ser estrella y conquistar la gran ciudad.
En
la capital argentina vivió en pensiones, actuó en
pequeñas compañías de teatro y en la radio.
Incluso, se dice que pagó favores sin prejuicios morales.
Esta
etapa de la vida de Eva sufrió un cambio radical cuando se
casó con el general Juan Domingo Perón, quien siendo
militar llegó a la Presidencia de la Nación en tres
ocasiones (1946, 1951 y 1973), mediante el voto democrático
popular. Eva es considerada como la heroína del peronismo,
debido a que, siendo esposa del presidente de Argentina, y a pesar
de no tener participación oficial en el gobierno del país,
ayudó a organizar el movimiento de los trabajadores o sus
"descamisados", como ella les llamaba, y consagró
el derecho al voto de la mujer. Al igual que ganó incondicionales
seguidores entre las clases populares, también ganó
fuertes enemigos, en su mayoría de la clase alta del país.
Digamos
que sus bases en cuanto a la ayuda social tuvo como cuartel central
la fundación "Eva Perón", la cual tuvo una
historia muy peculiar. La Fundación fue algo que a Evita
se le presentó a su regreso de un viaje a Santa Fe y hasta,
se podría decir, que fue una revancha; señoras de
los "oligarcas" (así denominaba a los estancieros
y la alta sociedad) que la habían rechazado por ser joven
y no muy instruida en los protocolos para constituir esa sociedad.
Eva
recibía todos los días a los humildes en un gran despacho
de la vieja Secretaría de Trabajo, que funcionaba como sede
de su Fundación; muchas personas han vividos situaciones
allí que realmente demuestran cuan grande fue Evita.
Eva
Perón: Una mujer apasionada e implacable, cuya belleza era
superada solamente por su energía; una esposa enamorada;
amada y odiada. Una mujer que a los 33 años, víctima
del cáncer, encontró la muerte el 26 de julio de 1952.
“El fin se aproximó, la mañana transcurrió
normalmente, pero a las 10 horas entró en un sopor del que
ya no saldría; los médicos comunicaron a las 17 horas
estado de coma. A las 20 horas se comunica que la salud de la enferma
ha empeorado. El lecho es rodeado por todos sus hermanos y más
allegados colaboradores. A las 20 y 23 horas el Doctor Taquini mira
a Perón diciendo: No hay pulso. A las 21 y 36 el locutor
J. Furnot lee por la cadena de radiodifusión: Cumple la Secretaría
de Informaciones de la Presidencia de la Nación, el penosísimo
deber de informar al pueblo de la República que a las 20:25
horas ha fallecido la Señora Eva Perón, Jefa Espiritual
de la Nación. Los restos de la Señora Eva Perón
serán conducidos mañana, al Ministerio de Trabajo
y Previsión, donde se instalará la capilla ardiente.”
El cuerpo de Eva Perón fue embalsamado y, sepultado un año
después, en el panteón familiar. Fue una mujer muy
exitosa y humana.