Nació
en Maztlán Sinaloa, el 5 de septiembre de 1897, Carlos J. Felton;
hijo menor de una familia de seis hermanos que siempre se caracterizó
por su don de servicio a sus semejantes.
En
el año de 1871, Herber W. Felton, en compañía de su hermano Walter,
provenientes de Vernont, Estados Unidos, se establecieron en Mazatlán.
Primeramente iniciaron una pequeña fábrica de fósforos de seguridad,
que además de baratos, eran de los mejores de la República. Fue tal
el éxito, que antes de los tres años, construyeron en un terreno propio,
en la calle del Astillero, actualmente Vicente Guerrero, una magnífica
finca de dos pisos donde posteriormente fueron agregando diversas
industrias de acuerdo a las necesidades del puerto.
Fue
en este lugar, donde nació la fábrica de hielo, un producto tan necesario
en climas como el de Mazatlán; anteriormente lo importaban a un gran
costo desde San Francisco, California. Dicha fábrica, tenía la capacidad
de producir hasta seis toneladas diarias. Posteriormente agregaron
la fábrica de escobas.
Con
el paso de los años, la familia Felton incursionó, en su afán de exploración,
hacia campos muy prometedores en la época, como era la minería. Estas
tenían por nombre La trinidad, Cinco Señores, Refugio, La Colorada,
El Guaco y La Victoria.
Hacia
el año de 1911, cuando Carlos J. Felton tenía apenas 14 años de edad,
empieza a trabajar con su padre en la confección de carretas y diligencias
de uso múltiple, actividad en la que, gracias a la ardua tarea diaria,
lograron convertir en fábrica, siendo Don Carlos quien promoviera
dichos cambios. Luego incursionaría en la venta y distribución de
automóviles Ford en las ciudades de Tepic, Nayarit y Mazatlán.
Don
Carlos J. Felton primeramente entró a trabajar al almacén, luego a
la oficina y posteriormente a la fosforería Felton Hermanos, la cual
posteriormente vendieron a un señor Mendizábal en México. Don Carlos
J. Felton y su familia, tuvieron una estrecha amistad con los Rice.
En más de alguna ocasión, se refirió a ésta como una gran familia
que ha hecho mucho por Mazatlán.
Dueño
de una gran capacidad empresarial, junto con sus hermanas Alicia y
Rose, formó la sociedad Carlos J. Felton y Compañía Sociedad Anónima,
la que también comprendía inmobiliaria.
Don Carlos J. Felton primeramente entró a trabajar al almacén, luego
a la oficina y posteriormente a la fosforería Felton Hermanos, la
cual posteriormente vendieron a un señor Mendizábal en México. Don
Carlos J. Felton y su familia, tuvieron una estrecha amistad con los
Rice. En más de alguna ocasión, se refirió a ésta como una gran familia
que ha hecho mucho por Mazatlán.
Dueño
de una gran capacidad empresarial, junto con sus hermanas Alicia y
Rose, formó la sociedad Carlos J. Felton y Compañía Sociedad Anónima,
la que también comprendía inmobiliaria.
Carlos
J. Felton dejó de existir el 15 de febrero de 1992 a la edad de 94
años, donando la mayor parte de su fortuna en sociedades de beneficencias
públicas, tanto en Mazatlán como en el extranjero.
Durante
su vida se caracterizó por su total entrega al trabajo, su estilo
austero de vivir y su apoyo y simpatía hacia la clase obrera, que
todavía se pone de manifiesto luego de su muerte, con la fundación
de la Escuela de Artes y Oficios, que se construyera e iniciara operaciones
en 1993.
El
legado de Don Carlos J. Felton dejado al Colegio El Pacífico y para
la escuela de Artes y Oficios ha podido ser realidad gracias a la
buena voluntad del señor Luis Rice amigo personal del benefactor y
un grupo de personas a quienes les fue confiada esta loable tarea.
El
espíritu altruista de Carlos Felton se refleja en el legado al Colegio
El Pacífico, Institución de mucho prestigio y con más de 70 años de
antigüedad. Además, conocedor y consciente de la falta de mano de
obra calificada en Sinaloa, quiso que con ese legado se construyera
la escuela de Artes y Oficios donde se imparten cursos de amplia demanda
entre personas carentes de empleo, de contar con una actividad alterna
o para quien así desee hacerlo.
Esto
es pues, a grandes rasgos, algo de lo mucho que se puede decir de
una persona que aún después de su muerte, está presente en la memoria
y sentir de la población mazatlense, con su aportación económica y
la idea general que hace realidad el legado para Mazatlán, la Escuela
de Artes y Oficios.
Este
personaje nos llamó mucho la atención por que se preocupó por dejar
una herencia para toda la gente del pueblo, donde en la actualidad
miles de personas estudian un oficio para incorporarse posteriormente
a servir a nuestra sociedad, consideramos que si toda la gente hiciera
estas obras de beneficencia social nuestro país fuera mejor.